CASTILLO EL SECUESTRADO

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La conmemoración del Bicentenario ha traído consigo las mismas incertidumbres, inestabilidades y crisis política que existían en los albores de nuestra independencia, cuando todavía no teníamos claro que era realmente vivir en libertad y democracia. Pues lamentablemente han pasado 200 años y al parecer no hemos aprendido mucho de nuestra historia y del real sentido del uso de la democracia para el desarrollo de la Nación.

En dos días de conmoración bicentenaria el escenario político ha cambiado drásticamente sembrando un clima de inestabilidad y desconcierto que va en peligroso aumento. El 28 de julio, un Pedro Castillo huérfano de gabinete se hace presente al palacio legislativo a pie y acompañado por su esposa, para prestar juramento como presidente constitucional y recibir la banda presidencial de manos de la presidenta del Poder Legislativo. La presencia en el Congreso sin sus virtuales ministros hizo sonar brevemente las alarmas de la incertidumbre, pues es un hecho inédito en la historia del último periodo de vida democrática de nuestro país. Dándole el benéfico de la duda y en vista del atraso provocado por las impugnaciones electorales fujimoristas, se pensó que faltaba afinar algunos nombres situación que se pensó se resolvería en el transcurso del día.

Pasó el 28 y llegó la mañana del 29 de julio y el país seguía en ascuas por no tener un Consejo de Ministros. El nombre del futuro primer ministro se guardó bajo siete llaves y salto a la luz pública en la Pampa de la Quinua, lugar elegido por Castillo para juramentar simbólicamente a Guido Bellido como su nuevo premier. De ahí en adelante las alarmas no ha dejado de sonar.

El ingeniero electrónico de 41 años fue presentado por el presidente Pedro Castillo, provocando reacciones encontradas y un amplio rechazo de gran parte de las bancadas parlamentarias, incluidas agrupaciones izquierdistas y liberales.

Exponentes del bloque Acción Popular han dicho que su nominación es una “provocación al Congreso”, mientras que, desde el Partido Morado, indicaron que Bellido generará “inestabilidad y desgobierno”.

Incluso, desde esta coalición se exigió que el Congreso de Perú “no dé la confianza al gabinete”, un respaldo clave para que el presidente del Consejo de Ministros pueda ejercer sus funciones.

Bellido forma parte del círculo más cercano a Vladimir Cerrón, fundador del partido Perú Libre y a quien se atribuyen visiones radicales de izquierda.

Por lo mismo, su nominación ha sido interpretada como un triunfo del sector más ortodoxo del bloque de izquierda, que en mi opinión ha secuestrado ideológicamente al presidente Pedro Castillo y lo ha sometido bajo presión a sus requerimientos.

Bellido ha defendido a Cerrón en innumerables ocasiones, luego de que este fuera inhabilitado y condenado a tres años y nueve meses de prisión suspendida por negociación incompatible y aprovechamiento del cargo cuando era gobernador de Junín.

Durante la campaña electoral, de hecho, no ocultó su respaldo al líder de Perú Libre. “Se ha sentenciado a Cerrón sin tener una prueba alguna”, dijo a La República. 

Con la nominación de Bellido como primer ministro se están desvaneciendo las dudas de cuán autónomo puede ser Castillo de Cerrón. Vendieron la imagen de una posible moderación, pero ahora las sospechas parecen certezas en cuanto a los temores de la oposición, que señalaban que los extremistas buscaban refundar el país con una nueva constitución. Salvo que Castillo recupere el equilibrio y haga un giro de timón hacia la moderación y la congruencia con el momento político y económico que vive el país. Y esto se puede dar puesto que la fiscalía anticorrupción acaba de incluir a Vladimir Cerrón en el caso los Dinámicos del Centro, y por otro lado, están pidiendo su retorno a prisión para el cumplimiento de la carcelería efectiva de la cual logro evadirse. Estaremos alertas y expectantes como siempre. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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