CONGRESO SIN MUÑECA POLÍTICA

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El Congreso complementario, que fue elegido con más expectativas de las que se merecía, está demostrando que simplemente no da la talla para la investidura que el pueblo peruano le ha encargado.
Da la impresión que los miembros que integran este Congreso Complementario fueran como una promoción discordante, variopinta e irregular de estudiantes que se integran a un nuevo colegio, en el que los repitentes los manipulan y se apoderan del manejo del aula, aprovechando su desorientación y falta de experiencia.
Una parte de este Congreso Complementario es “batuteado” directamente por ex parlamentarios que están fungiendo de asesores, esto indicaría que habría titiriteros detrás de las cortinas del hemiciclo, quienes serían los que manejan los hilos para hacer actuar a sus representantes según sus particulares intereses.
Para muestra estas perlitas. Ex integrantes del Congreso disuelto por el presidente Martín Vizcarra, Karina Beteta y Milagros Salazar, retornaron al Parlamento como asesoras principales de comisiones lideradas por congresistas de Fuerza Popular.
Luis Galarreta, expresidente del Parlamento también figura en la planilla del Legislativo como asesor principal de la bancada de Fuerza Popular y Milagros Takayama es asesora principal del despacho de la congresista Rita Ayasta.
Sonia Echevarría, también excongresista de Fuerza Popular, ahora es técnica del despacho de Mártires Lizana. César Vásquez, quien fue congresista de Alianza para el Progreso y presidente de la Comisión de Salud retornó al Legislativo para ser asesor principal de la bancada de APP. El exparlamentario Yonhy Lescano también figura en esta lista pues ahora es asesor principal del congresista Freddy Yauyi.
Daniel Salaverry en su momento señaló que existían candados para evitar estas situaciones. “Lo que pasa es que cuando asume Pedro Olaechea se eliminaron esos requisitos, seguramente, preparando el terreno para regresar como si el Congreso fuera una agencia de empleos”, tal cual se está cumpliendo.
Lamentablemente una sucesión de torpes errores encubren el fondo de las maniobras políticas que buscan blindar a los actores de la corrupción, y que intentan mantener como refugio de impunidad el Congreso y su intrínseca inmunidad.
Y quien parece liderar como cabeza de turco el ranking de desaciertos y aberraciones jurídicas es nada menos que el presidente de la Comisión de Constitución, Omar Chehade, quien ha impulsado la reforma que propone la eliminación de la inmunidad parlamentaria y la reducción de prerrogativas de altas autoridades, aprobada en primera votación.
A través en su cuenta oficial de Twitter, Chehade afirmó que durante el funcionamiento de este grupo de trabajo se aprobaron siete proyectos “de carácter históricos para la reforma política y electoral del país”.
Ante la renuncia de más de una docena de miembros del Consejo Consultivo la Comisión de Constitución y la bataola de críticas y cuestionamientos contra él, y el grupo que preside, Chehade a retrucado en tono más amable argumentando que existe “unanimidad sobre la necesidad de un debate amplio, reflexivo y plural”, respecto del comunicado emitido por el Consejo de Estado, reunido en Palacio de Gobierno, para analizar esta reforma.
Por todo lo mencionado estamos frente a una representación parlamentaria que da la impresión de ir a la deriva. Carece de lo más importante que debe haber en el manejo político que es la capacidad de diálogo y por consiguiente de la facultad de tender puentes. El Congreso no ha logrado entablar una relación sostenible con el Poder Ejecutivo, y este último no tiene tiempo para dedicarle a la política, pues enfrentar a la pandemia del covid 19 requiere toda su atención. Se observa que no hay juego político, no hay conversaciones de ida, ni de vuelta, falta muñeca política profesional por ambos lados.
Finalmente, los culpables de que tengamos esta representación parlamentaria son los seudo partidos políticos que carecen o se han alejado de toda doctrina, y los electores, quienes con su voto les han permitido ocupar un lugar en el hemiciclo. Las elecciones se suceden una tras otra y lamentablemente no levantamos cabeza en cuanto a la calidad de los representantes. Preocupante panorama, sobre todo si se mira a las elecciones generales de abril del 2021. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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