EL MILAGRO ECONOMICO PERUANO SE MANTIENE

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Sabía usted que según el ranking de divisas que elabora la agencia Bloomberg, el sol es la segunda moneda latinoamericana que mejor se ha comportado frente al dólar en 2022, solo superada por el peso uruguayo.
En base a este indicador y a otros datos, muchos expertos en análisis económico internacional han comenzado a hablar de un “milagro económico peruano”, debido a su crecimiento sostenido en las últimas décadas, solo interrumpido por el golpe de la pandemia y a la estabilidad de su moneda, a diferencia de otras divisas latinoamericanas, en medio una creciente crisis internacional.
Aunque en amplios sectores del país late el descontento por la persistencia de las desigualdades económicas en el país, que cabe señalar son exacerbadas por grupos políticos de oposición al gobierno actual, las cifras macroeconómicas de su historia reciente son citadas como ejemplo de éxito en los manuales económicos. Una de las razones que citan los expertos es la estabilidad de la moneda peruana, el sol.
Es decir, la moneda peruana es la que menos ve oscilar su valor con respecto a la moneda de referencia, el dólar, y no muestra la tendencia a las devaluaciones pronunciadas en momentos económicos adversos típicos de otras economías de la región.
La estabilidad en la cotización de su moneda se logra gracias a una estrategia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) conocida como “flotación sucia”.
En el modelo de la flotación sucia, que sigue Perú, el tipo de cambio también fluctúa, pero de manera muy limitada.
Por una intervención también limitada del banco central en el mercado. Que tiende a comprar dólares cuando el tipo de cambio baja, y tiende a vender cuando el tipo de cambio sube. De esta manera se logra mantener su cotización relativamente estable.
Es un modelo habitual en economías emergentes donde las autoridades lo usan para proteger sus monedas de grandes fluctuaciones indeseadas.
Como el Banco Central Peruano no anuncia de antemano cuándo va a intervenir en el mercado, ni cuán intensamente lo va a hacer, la incertidumbre disuade a especuladores interesados en erosionar la moneda nacional con maniobras a corto plazo.
Cuando sube el precio de los minerales, el del dólar tiende a bajar y es entonces cuando el BCRP compra dólares. En los buenos tiempos acumula un montón y eso le ha permitido ser uno de los bancos centrales con más reservas internacionales.
El BCRP cuenta con US$76.100 millones, lo que significa un 30,5% del Producto Interno Bruto de Perú.
Chile, por ejemplo, pese a tener un PIB superior al peruano, cuenta con aproximadamente US$30.000 millones menos de reservas internacionales.
La alta disponibilidad de reservas es clave para el éxito de la flotación sucia. Es particularmente importante la credibilidad de la intervención del BCRP en el mercado, y se logra con buena trayectoria histórica de la institución y con un nivel de reservas internacionales significativo. Por ello uno de los grandes aciertos del presidente Pedro Castillo es mantener al frente del BCRP a Julio Velarde quien tiene un equipo ducho y experimentado en la materia.
Pero el tipo de cambio no es la única variable ni mantenerlo estable basta para solucionar todos los problemas de la economía.
El Banco Central disminuyó recientemente sus expectativas de crecimiento para este año del 3,4% al 3,1%. Los expertos coinciden en que es una tasa demasiado baja para una economía emergente, que a ese ritmo tendrá dificultades para crear empleo en volúmenes significativos.
Tampoco basta un tipo de cambio estable para corregir los efectos de la caída de la producción minera, un rubro fundamental para Perú, por los conflictos que han paralizado algunas de las principales minas del país.
Y luego está el gran problema de nuestros días, la inflación, espoleada por la invasión de Rusia en Ucrania, de la que Perú tampoco se libra. Se estima que cerrará el año en un 6,4%, cuando la previsión anterior estaba en un 3,5%.
El BCRP no prevé que la inflación regrese hasta los niveles que se ha fijado como objetivo hasta por lo menos finales de 2023.
Gran parte de esto se debe al precio del trigo, del petróleo y de otros productos importados que representan entre un 30% y un 50% de la canasta básica local y que van a seguir una dinámica propia asociada a la guerra.
El BCRP está tratando de contener esto, como otros bancos centrales, con aumentos de los tipos de interés, lo que indirectamente contribuye también a limitar un posible aumento del tipo de cambio. Es importante mantenerse firme y alerta en el rumbo económico para aplicar los correctivos respectivos para capear este temporal que afecta a todos los países del mundo gracias a globalización. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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