EL PERÚ NO ES LIMA, EL PERÚ NO ES EL JIRÓN DE LA UNIÓN

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En una coyuntura de alta presión es que le ha tocado asumir el poder al presidente Pedro Castillo. La acumulación de ineficiencias, carencias, errores y postergaciones de los últimos gobiernos se han acumulado en un solo momento, y se las están echando encima a Castillo como si fuera responsabilidad y culpa de un gobierno que recién se estrena y que apenas tiene poco más de 30 días en el poder.
Es imposible que cualquier gestión pueda solucionar una retahíla de problemas sociales que se han agravado a lo largo de un lustro y en el que han intervenido cuatro presidentes de diferentes tendencias, como Pedro Pablo Kuczynsky (ultraderecha), Martín Vizcarra (falsa izquierda), Manuel Merino (sin comentarios) y Francisco Sagasti (izquierda caviar), cambalaches de poder que de hecho solo han servido para desestabilizar la imagen del Perú a nivel internacional.
Y como si fuera poco la atroz pandemia del covid-19 y su afectación negativa en el sistema de salud, en la economía, la educación y en el empleo, han terminado por construir esta crisis por la que atraviesa no solo el Perú, sino que la mayoría de países del mundo, y la cual la oposición de la ultraderecha se afana empecinadamente en querer responsabilizar al gobierno de Perú Libre, actitud irresponsable y ridícula, por decir lo menos.
Gestionar y administrar bien un país que ha estado en manos de cuatro presidentes en solo un periodo, que no ha tenido un solo plan coherente de gobierno y en el que han actuado improvisadamente y según las circunstancias y conveniencias, han ido dejando huecos y escollos que tarde o temprano pasan la factura, y quien está recogiendo todo esto es la administración del presidente Pedro Castillo.
Ni siquiera se está respetando la tregua política de los primeros 100 días, es un gobierno al que la oposición no le está dando ni la oportunidad de tomar aire para emprender el camino de ordenar la casa y aplicar los programas para mejorar la situación de la población más necesitada.
No se trata de querer tapar el sol con un dedo, es cierto que el gobierno tiene que marcar distancia de algunos nombres o personajes que no suman en la gestión que se quiere emprender. Bien haría el presidente Castillo de marcar una ancha línea con Vladimir Cerrón y compañía, pues está visto que no deslindar y mandarlo para sus márgenes solo le va a dar argumentos a los fujimoristas para seguir orquestando en contra de Castillo, su gobierno y en consecuencia en contra del pueblo peruano.
Es importante resaltar el mea culpa emitido por el presidente Castillo ayer en la reunión con los alcaldes y alcaldesas, sobre la poca participación de la mujer como integrantes del Consejo de Ministros, error que se corregirá en los próximos gabinetes aseguró el mandatario, una reacción política acertada.
Pero el pueblo es sabio y sabe respaldar, y lo hará de la misma manera, así como le otorgó su voto mayoritario al que fuera su candidato y hoy es su presidente.
En contra sentido a lo que alguna vez dijera Abraham Valdelomar, el Perú no es Lima y el Perú no es el jirón de la Unión, el Perú profundo de José María Arguedas, está en las quebradas ocultas en la selva amazónica, de las frías montañas de la puna, en los puntos más recónditos del país donde yace la esperanza silenciosa de los olvidados, a ellos hay que atenderlos primero, no lo olvide señor presidente. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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