EL TURNO DE CASTILLO

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Hace tres días el presidente Pedro Castillo retornó de su viaje por Norteamérica, (por si acaso México también es Norteamérica,) en un apretado primer periplo internacional, cuya finalidad era trazar un bosquejo para el exterior de lo que es y será su recién estrenado gobierno. En un estilo diferente, Castillo cumplió con las expectativas y dio tranquilidad a la inversión extranjera, deslindando con el comunismo y sobre todo condenando el terrorismo tajantemente.
Haciendo un balance fue una gira exitosa. Así lo declaró el ministro de Economía Pedro Francke, quien anunció el interés de capitales extranjeros por invertir en infraestructura en nuestro país. Pero hay que tener cuidado, pues la propaganda excedida sobre la corrupción reinante en el Perú puede atraer capitales negros que gustan de invertir en países altamente corruptos donde encuentran su caldo de cultivo para aumentar sus ganancias evadiendo impuestos o saltándose las reglas del mercado y la ley. Ojo ahí.
Culminado el viaje, terminadas las presentaciones y silenciados los aplausos, la realidad local ha recibido al presidente Castillo con un timbre de alerta, cual despertador matutino. La casa, en este caso Palacio de Gobierno, lo ha recibido con una nueva pugna que se suscitó justo un día antes de su retorno al país, cuando las declaraciones del viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Enrique Chávez, sobre el no reconocimiento de las autoridades venezolanas, despertaron la ira del premier Guido Bellido, que en un exabrupto político lo invitó a renunciar y de taquito hizo extensivo el convite al Canciller Maúrtua. Lo que causó nuevamente el rechazo de la oposición y un malestar dentro del Consejo de Ministros.
El tuit del premier Guido Bellido, en el que le dice al canciller Óscar Maúrtua que tiene las puertas abiertas para dejar el gabinete si es que así lo desea, es interpretado en algunos miembros del Gobierno como una ruta de colisión que no tendría marcha atrás. “Desmiento la afirmación del vicecanciller de no reconocer la autoridad legítima en Venezuela, no es la postura del Gobierno. Nuestro presidente tuvo una reunión con el presidente Nicolás Maduro para solucionar la crisis migratoria. Si al canciller o su adjunto no les gusta, tienen las puertas abiertas”, mencionó Bellido mediante su cuenta de Twitter. Lo que sucede es que Maúrtua está voceado a la interna, como el posible reemplazo del premier, y Bellido no podía desperdiciar esa oportunidad para bajárselo en una.
Lo que cada vez está más claro es que Guido Bellido es el alfil negro de Vladimir Cerrón en el gobierno. Lo impuso desde el primer día y es la garantía de tener ojos y oídos dentro de Palacio de Gobierno, y casi en la almohada del presidente Castillo, es el símbolo del poder cerronista y de Perú Libre en el Ejecutivo. Cerrón necesita esta presencia, espacio y cuota de poder para sus fines ideológicos, políticos y para sus graves problemas judiciales, que por cierto avizoran que tarde o temprano lo llevarán a prisión, que es lo más le preocupa y va a tratar de evitar a toda costa.
Entonces el panorama dentro del Poder Ejecutivo, refleja una clara pugna y división interna que es expresión de los que sucede dentro de Perú Libre, así como sucede con la mayoría de partidos que conviven bajo constantes enfrentamientos internos propios de la existencia política.
Pero lo que debe tener en cuenta el presidente Castillo, es que el gobierno no es un partido político, sino el administrador del Estado, y como tal, está sometido por leyes estrictas y reglamentos que tienen que cumplir sí o sí, les guste o no, a riesgo de ser denunciados y sancionados por el Ministerio Público y el Poder Judicial.
El Gobierno del Perú no se puede rebajar a actuar como si fuera un club departamental, o una asociación vecinal, o un partido político, el gobierno tiene que demostrar seguridad, confianza, honorabilidad, respeto por la leyes, capacidad y mucha cordura para mantener el equilibro en la administración pública, las pugnas internas dentro del gabinete van a terminar por minar la confianza y el apoyo de la ciudadanía a la imagen presidencial, algo preciado y muy difícil de recuperar. Tormenta avisada no vuelan sombreros.
Entonces el presidente Castillo ya casi agotó su tiempo y va llegando la hora en va a tener que tomar decisiones sobre la permanencia de Guillo Bellido en el premierato. Va tener que enfrentar a Cerrón y compañía, para decirles que, bajo sus condiciones, este gobierno no va a ir hacia adelante, así llenen de marchas las calles. Un gobierno no alcanza sus logros con gritos o con manifestaciones, sino con decisiones acertadas de gestión, que tienen que ser asumidas por los mejores profesionales y técnicos con los que se pueda contar. La política sirve para alcanzar el poder, la gestión es la que logra el éxito y esta la hacen los técnicos, así de simple. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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