ENTRE EL MIEDO Y LA DESESPERACIÓN

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Canditados se unenCada vez me convenzo más que el súbito pánico electoral  que ataca a los diferentes representantes, ojo, no líderes, pues en política peruana ya casi no existen líderes, los pocos que había se han extinguido con los magros indicadores electorales de las últimas elecciones. Sólo se mantienen auténticamente quienes tienen detrás un partido y un movimiento establecido a través del tiempo y  poseedores de una mística de gobierno de  grata recordación. No improvisados y oportunistas que logran seguidores en base a un reciclaje de supuestos correligionarios que participan más por conveniencia personal que por pasión política.

Los seudos líderes que se tocan de nervios y tambalean ante la coyuntura política son presa de un ataque de miedo agudo y están desesperadamente llamando a votar en contra de Keiko Fujimori. Lo único que pretenden es evitar la desaparición de sus movimientos políticos. El triunfo inminente del Keiko Fujimori sepultaría la simpatía que puedan sentir los magros seguidores, que ausentes de recordación, han optado por irse al lado de los detractores. Los aterra al grado de llevarlos a rictus de querer pactar hasta con el diablo con tal evitar su triunfo.

La izquierda caviar con corazón comunista se ha echado de ‘piernas abiertas’ ante la derecha oligarca y elitista tratando de endosarle sus simpatías para tratar de evitar que el fujimorismo logre consolidarse una vez más como la primera fuerza popular en el país. Temen de sobremanera que el trabajo de preparación política de Fuerza Popular rinda sus frutos al acceder al poder bajo la voluntad masiva del pueblo. Tienen miedo al éxito gubernamental del fujimorismo. Temen que el fujimorismo encabezado por Keiko Fujimori corone las expectativas que el pueblo peruano espera. El fujimorismo tiene la ventaja histórica de ser el gestor de las bases de desarrollo actual del país. La mezquindad política de muchos esbirros ha tratado de intentar arrebatarle, a base de mentiras y desinformación,  el merito absoluto que tuvo el gobierno de Alberto Fujimori de sentar las bases para el desarrollo que hoy se vive en el país.

Sin mezquindad alguna y en honor a la verdad afirmo que de no ser por las bases gubernamentales sembradas por el Alberto Fujimori  el Perú en estos momentos sería como un barco a la deriva. Cuando nadie daba un centavo por el país y todos los que hoy se rasgan las vestiduras huían  del territorio nacional, para ponerse en buen recaudo, hubo un hombre que sacrificó su vida profesional, su vida privada y familiar para entregarse por completo a trabajar por el Perú. Hoy la ingratitud y la cobardía han permitido que sea encarcelado sin que exista una prueba directa que lo señale. Una vergüenza aberrante del Poder Judicial sometido a la presión del poder de turno y bajo las telarañas de las ONGs fachadas pro terroristas. Pero Dios es grande y el mundo da vueltas, lenta pero incesantemente.

Muchos intentarán llenarse la boca de insultos para desmerecer el trabajo de Alberto Fujimori y los que lo acompañaron en sus horas más duras. Tiempos terribles de incertidumbre y zozobra los que sacudieron al país en la década del 90 y del 2000. Cuando los sucesivos gobiernos se jactan de de meritos ajenos no queda más que preguntarse… ¿Quién  es el gestor del Perú actual?… Del Perú moderno y libre de terrorismo, del Perú insertado en la comunidad económica internacional… ¿Quién?…

Entonces uno termina por entender que lo que pretenden las llamadas fuerzas políticas sobrantes es evitar su desaparición del espectro político nacional. El predecible éxito de un gobierno de Keiko Fujimori los hace temblar hasta los huesos, pues los estaría condenando a la desaparición del panorama electoral futuro, pues su frágil conformación carente de firme ideología,  sería presa frágil del abandono de sus aparentes correligionarios.  El éxito de un gobierno de Keiko Fujimori sería el cadalso político de la mayoría de agrupaciones políticas que morderían el polvo de sus seguidores ante la huida a enfilar sus esfuerzos en al apoyo a la primera mujer presidenta del Perú. Mantengamos la calma y pongamos siempre la razón por delante de la emoción. Hasta mañana amigos de Primera.

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