FALACIA FUJIMORISTA ES UN MAL FAVOR A LA DEMOCRACIA

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El peor error del fujimorismo en esta segunda vuelta electoral es la irresponsable y ridícula acusación de fraude que según ellos habría sucedido en algunas mesas de sufragio. Esta ha sido la chispa que ha incendiado la pradera en un proceso electoral que se desenvolvía con total normalidad, aunque bajo una tensa calma. Esta gravísima afirmación ha puesto en evidencia que la derrota electoral ha tocado sus puertas y no han encontrado mejor manera de tratar de defender lo indefendible, adelantando opinión sobre acusaciones relativas con muy endebles argumentos e inexistentes pruebas. Las acusaciones lanzadas en una improvisada conferencia de prensa lo único que han logrado es activar la masa de votantes de Perú Libre, que como sangre a la herida se está movilizando del campo a las ciudades para defender los augurios de victoria de su candidato presidencial Pedro Castillo.

La segunda vuelta de la carrera presidencial en Perú sigue tan apretada que aun cuando el procesamiento de actas contabilizadas roza el 100%, nadie se atreve a declarar a un ganador o ganadora oficial. Los medios solo informan de la ligera ventaja Pedro Castillo, de Perú Libre, sobre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular.

Desde la noche del último domingo, poco después de la votación, la Oficina Nacional de Procesos Electorales ha venido actualizando el avance del conteo casi cada media hora. Desde entonces, la diferencia entre los porcentajes de votación de los candidatos no supera las décimas, y el escrutinio puede extenderse aún durante varios días.

Pero esta aparente “demora” en el conteo no es tan inusual. Lo que sucede es que está cobrando relevancia en estas elecciones por lo ajustado de los resultados. Y la acusación de Fuerza Popular lo único que ha logrado es exacerbar los ánimos y polarizar más al país. Una irresponsabilidad política tremenda, cuyas consecuencias tendrá que asumir Keiko Fujimori de todas maneras.

Proceso e impugnaciones

Al cierre del horario de las elecciones, los miembros de mesa cuentan los votos y registran los resultados en las actas electorales. Escriben en las actas el número de votos que obtuvo Castillo, los que obtuvo Fujimori, los viciados, los nulos, entre otros datos, y las firman.

Luego envían las actas electorales a los 104 centros de cómputo de las Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales distribuidos en todo el país para que las contabilicen. Es decir, para que sumen las cifras al conteo general.

Los miembros de mesa destruyen las cédulas de sufragio de cada votante. Y lo que vale para el conteo general son las actas y no puede haber en el Perú un segundo conteo porque ya los votos no existen. Todo queda en las actas.

Pero si la papeleta presenta alguna irregularidad que impide identificar a favor de qué candidato va el voto, los representantes de los partidos en cada mesa de sufragio pueden impugnar el voto y este no se destruye.

En cambio, la cédula se adjunta al acta electoral y esta se envía a un jurado electoral especial de la zona correspondiente para que resuelva la impugnación y decida si cuenta el voto o no.

Nulidad de la votación y “fraude”

Además de impugnar votos, los partidos pueden pedir anular toda la votación de una mesa. El plazo para este recurso venció este miércoles 9 de junio. Y el pedido de nulidad puede presentarse por cuatro causales, que incluyen irregularidades en la instalación de la mesa, impedir votar a los ciudadanos, permitir la votación de ciudadanos no registrados o fraude. Los fujimoristas optaron por esta última con argumentos como “estadísticamente es casi improbable que haya mesas de sufragio en las que no haya un solo voto a favor de Fuerza Popular”, pecando de soberbia, sin tomar en cuenta que, en distritos como Miraflores o San Isidro, hay mesas en las que no se registró ningún voto a favor de Pedro Castillo, basados en sus débiles premisas, ¿tendría entonces Perú Libre que también denunciar fraude por este tipo de resultados?… sí, sin duda es ridícula la acusación.

Salvo los señalamientos de fraude, las demás causales requieren que los partidos registren su reclamo en el acta electoral, es decir, antes de enviarla a los centros de cómputo. De lo contrario, un reclamo posterior no procedería, y como no hay nada de eso es que el fujimorismo ha optado por elegir su reclamo bajo una imaginable situación de fraude, sin medir las consecuencias, solo animados, por decir lo menos una imprudente necesidad de desestabilizar el normal proceso electoral.

Sin embargo, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Jorge Salas Arenas, descartó la posibilidad de que se hubiera cometido fraude en los comicios. “Mal favor se le hace a la democracia al hablar de fraudes que no existen, no han existido ni van a existir”, dijo Salas Arenas en declaraciones al diario La República. El resto es silencio. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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