JEFA, PERICOTE Y GATO

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Boluarte tendió alfombra roja a la oposición para entornillarse en el cargo

Fujimori, Acuña y López-Aliaga en una mazamorra política que no termina de espesar.

El martes 14 de febrero, la presidenta Dina Ercilia Boluarte Zegarra (60) convocó por redes sociales a líderes políticos de todos los colores, en un intento teórico por conjurar la efervescencia social pero que en la práctica pretendía entornillarla en el sillón presidencial hasta el 2024, cuando no hasta el 2026.

El miércoles 15 de febrero, Boluarte Zegarra se reunió con las lideresas de Somos Perú, Rosa Patricia Li Sotelo (62), y de Fuerza Popular, Keiko Sofía Fujimori Higuchi (47), con la primera vía Zoom y con la segunda cara a cara, dando inicio a una serie de encuentros que buscaban robustecer su régimen ante la convulsión social que ya contaba con 60 muertos.

Pero la historia reciente asomaba en forma de cabe político, pues en mayo de 2021, cuando Dina Boluarte y Keiko Fujimori eran opositoras electorales, la entonces candidata a vicepresidenta por Perú Libre dijo con la pierna en alto: ‘Estatizar. Creo que la señora Keiko lo ha utilizado. Que comunismo, que chavismo, cuando ella encarna la dictadura de su papá’.

Ese jueves 16, empero, no daba para rencores que pudieran bajar algunas llantas. Pronto le tocó el turno al líder de Alianza Para el Progreso (APP) y también gobernador regional de La Libertad, César Acuña Peralta (70), quien a la salida de su encuentro con Boluarte Zegarra repitió lo que ya se ha convertido en un sambenito: adelanto de elecciones generales.

El alcalde de Lima y presidente de Renovación Popular (RP), Rafael Bernardo López-Aliaga Cazorla (62), se reunió con Dina Boluarte a las 4:00 de la tarde del mismo jueves 16, escoltado por Fabiola Morales y Renzo Reggiardo.

Mesías Guevara, presidente de Acción Popular (AP), siguió en la cola palaciega con no muy buenos auspicios, pues momentos antes había dicho que, si no se llegaba a consensos en el Congreso de la República, la presidenta Dina Boluarte tendría que dimitir sin intentar más vueltas de tuerca.

Pero la crisis venía de atrás, pues el viernes 3 de febrero, la Comisión de Constitución del Congreso mandó al archivo el proyecto de ley que había presentado el Ejecutivo para que se realizaran elecciones complementarias en octubre, como una forma de librar la crisis social que a ese momento había cobrado la vida de 53 personas.

Un día antes, el jueves 2 de febrero, la jefa de Estado había dejado sentado durante su visita a la Refinería de Talara, en Piura, que su dimisión al sillón presidencial ‘no estaba en juego’. Y esa misma percepción es la que tuvieron en días pasados los líderes políticos que se reunieron con ella en la Casa de Pizarro, desde Keiko Fujimori hasta César Acuña.

Boluarte ha dejado sentado que los bloqueos de carreteras perjudican la distribución del material educativo para el año escolar que se inicia en marzo y a los usuarios puneños del programa Pensión 65, quienes no han recibido el beneficio desde diciembre pasado por el bloqueo de carreteras.

En una edición anterior, LA PRIMERA SEMANAL cantó las intenciones de Dina Boluarte de permanecer con uñas y dientes en la Presidencia de la República, en un artículo titulado: ‘¡En sus trece! Presidenta Boluarte se aferra al cargo mientras se amontonan 53 muertos a sus pies’.

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