LA PROCLAMA DE AYACUCHO

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Esta semana el presidente de la República, Pedro Castillo, ofreció un informe de los primeros 100 días de su gestión gubernamental y eligió la ciudad de Huamanga, en Ayacucho, una región particularmente olvidada y flagelada por la violencia terrorista, como el escenario para una proclama social de gran envergadura para el desarrollo económico del país, la misma que fue expresada bajo el concepto de una urgente búsqueda de igualdad social.
Y entre los temas más importantes mencionados en su discurso se encuentran la masificación del gas, la reactivación económica, la segunda reforma agraria, la lucha contra la corrupción, entre otros.
Por ello es importante desglosar y analizar las frases contenidas en su mensaje cuando se cumplen los 100 días de haber sido elegido para conducir el destino del país en el presente lustro. Aquí comentaré las frases más destacadas de su discurso:
“Los peruanos y peruanas eligieron a un maestro, campesino y rondero para que dirija esta nación y lo hicieron porque querían un cambio. No para continuar con lo mismo”. Y vale decir, que es por lo que votó la mayoría en las últimas elecciones.
“Desde el primer día nos pusimos a trabajar arduamente y puedo decir que hemos logrado cosas muy importantes en estos 100 días; sin embargo, con poca vergüenza unos sectores me dicen que no he hecho nada; si ellos en 200 años se dedicaron a robarle a nuestro país, si en 5 o 10 años de gobierno no hicieron nada por la patria; sin embargo, cuando un campesino entra al gobierno le exigen que en 100 días resuelva todos los problemas del país”.
Aquí es importante expresar que 100 días es un plazo demasiado corto para mostrar avances en un país tan complejo como el Perú y mucho más bajo una crisis generada por la terrible pandemia del covid-19, que incluso está complicando a grandes potencias económicas mundiales.
“Yo tengo una línea clara impuesta por el pueblo, estamos realizando cambios estructurales en el Estado para que este llegue a los que menos tienen. A mí nadie me va a poner la agenda, yo no tengo jefes, mi único jefe es el pueblo, por ustedes estoy acá”.
Importante deslinde de la dirigencia radical de Perú Libre que sirve para perfilar el actuar presidencial bajo una tónica independiente que solo se rige por los intereses de las mayorías.
“Desde la campaña y al iniciar este gobierno, me decían comunista y que le voy a quitar sus propiedades; yo pregunto han pasado 100 días de mi gobierno ¿A alguien le hemos quitado sus casas o sus ahorros? ¿A alguien le he expropiado? ¡Puras mentiras!”.
El prejuicio comunista con el que fue estigmatizado se va desvaneciendo ante estas declaraciones que son efectivamente ciertas. Todo ello hace que cada vez se vaya acercando a un tipo de gobierno como el que hizo el expresidente Ollanta Humala.
“Cada vez que hablo de renegociar un contrato, al día siguiente algunos sectores, se escandalizan y me dicen radical, sube el dólar, suben los precios y dicen que por culpa de Castillo. Lo que en el fondo quieren es que nada se cambie, que todo siga igual”.
Es último también es totalmente cierto, muchos sectores y grupos económicos que se han mal acostumbrado a lograr sus ingresos mediante leyes prefabricadas a su medida, se rascan como sarnosos al percibir que las reglas de “su” juego se ven amenazadas, para dar paso a una cobertura verdaderamente amplia y no parametrada a determinados intereses o grupos de poder.
Cabe rescatar que tal vez el único pecado del mandatario sea el apresuramiento en querer lograr su concretización inmediatamente, lo cual puede ser interpretado por muchos sectores como la aplicación de una ideología radical. Cosa que tiene que corregir y ampliar al momento de emitir los mensajes. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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