Los niños y la cuarentena: claves para reducir el estrés hasta fin de año

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La cuarentena en casa, para protegernos del coronavirus, está resultando un gran desafío para todas las familias, especialmente aquellas con niños, cuyos padres se enfrentan a un gran estrés por mantener el buen funcionamiento del hogar ahora sometido a múltiples funciones.

En ese contexto, no es extraño que la paciencia se vea disminuida significativamente y aparezcan conflictos inimaginables antes de la pandemia. Entonces, ¿qué hacer para llevarnos mejor, considerando que las medidas de confinamiento se mantendrán por largo tiempo? ¿Hay alguna técnica para no perder la paciencia en momentos de angustia?  

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal onLine, la doctora Vanessa Herrera, del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) del Ministerio de Salud, recordó que los niños son altamente vulnerables a la pandemia, sobre todo a nivel emocional. Algunos no han salido de sus hogares en más de 100 días. 

Esta situación ha generado que muchos de ellos se muestren fastidiados, desafiantes, asustados, con ganas de llorar, con pocas ganas de hacer las tareas o acostarse temprano, o con temores nocturnos. Algunos han empezado a mojar la cama.

Ellos -más que nadie- han perdido el mundo que conocían, su forma de estudiar, sus amigos, la capacidad para salir al aire libre o habitar los espacios de encuentro con otras personas. 

“Primero hay que entender que los niños son reflejo de nuestras dinámicas familiares. Si ejercemos una paternidad o maternidad con demasiado estrés, estamos siempre agotados, nos frustramos muy rápidamente y hay poca paciencia, todo eso incrementará los conflictos en casa”.

Para la psiquiatra, la primera recomendación es mirar a nuestros hijos desde la compasión y el cariño para establecer rutinas que ofrezcan orden a su mundo lleno de incertidumbre, siendo siempre flexibles. 

“Como papás y mamás debemos estar pendientes de sus emociones. Habrá niños que expresarán claramente que se sienten mal, pero otros solo harán rabietas y se mostrarán sin energía. Levantémonos juntos, desayunemos juntos, desarrollemos una comunicación activa, en la que preguntemos cómo se sienten, para luego escucharlos”.   

Es importante mantener una tregua con ellos y sus cambios repentinos de humor, evitando la agresividad y callarlos. Hay que darle valor a lo que piensan o sienten, aconseja la experta.

“Los papás podemos sentirnos más estresados porque perdimos el trabajo, tenemos miedo a enfermar o contagiar a nuestros niños y toda esa tensión la extendemos a nuestros hijos. Aunque es difícil, debemos darles mensajes tranquilizadores, de aliento, motivadores, explicarles que esto es transitorio y que estaremos juntos como familia para enfrentarlo. Es lo que necesitan ahora”.

La especialista pidió a los padres evaluar en todo momento nuestra salud mental familiar y nivel de afecto, así como las ganas que tenemos para afrontar las tareas del hogar, ahora más agotadoras que nunca. 

Si a pesar de todas estas recomendaciones, perciben que los niños siguen inquietos o empiezan a hablan sobre ideas de morir, la experta del INSM sugirió buscar ayuda especializada llamando a la línea 113, opción 5, donde recibirán atención especializada. Los padres o tutores también acudir directamente a un centro de salud mental comunitario más cercano.

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