Polio y sarampión: formas de contagio, qué secuelas dejan y cómo prevenirlos

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Gobierno declaró en emergencia sanitaria 12 regiones del país ante riesgo de brote de ambas enfermedades

Gobierno declara emergencia sanitaria por polio y sarampión. Foto: Andina
Gobierno declara emergencia sanitaria por polio y sarampión.

    

Las alarmas ante el temor de que aparezcan nuevos casos de polio o sarampión en el Perú están encendidas y por eso el Gobierno ha declarado en emergencia sanitaria 12 regiones del país.

Para el sector Salud, hay un riesgo elevado de un posible brote de ambas enfermedades, razón por la cual se ha trazado la meta de vacunar contra ambas enfermedades a más de 2 millones 500,000 niños menores de 5 años.

Pero ¿cuáles son las señales de alarma y las posibles secuelas que pueden dejar la polio y el sarampión en los niños, inclusive en los adultos? y ¿de qué manera los padres de familia pueden evitar su aparición? Infórmate en esta nota más acerca del tema.

¿Qué es la poliomielitis?

La poliomielitis, generalmente llamada polio, es una enfermedad infectocontagiosa, discapacitante y potencialmente mortal causada por el virus de la poliomielitis o poliovirus. Afecta principalmente a los nervios de la médula espinal o del tronco cerebral y usualmente afecta a niños menores de 5 años. 

La gran mayoría de las infecciones por poliovirus no producen síntomas, pero de 5 a 10 de cada 100 personas infectadas  pueden presentar algunos síntomas similares a los de la gripe, informa la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En 1 de cada 200 casos el virus destruye partes del sistema nervioso, ocasionando la parálisis permanente en piernas o brazos. Y aunque es muy raro, el virus puede atacar las partes del cerebro que ayudan a respirar, lo que puede causar la muerte.

¿Cómo se transmite?

Esta enfermedad se transmite de una persona a otra principalmente por vía fecal-oral cuando el virus ingresa al cuerpo por la boca, a través del contacto con una persona infectada. El contagio también puede ocurrir por beber agua contaminada o por no lavarse las manos después de usar el baño.

Las personas infectadas pueden transmitir el virus inmediatamente antes y hasta dos semanas después de la aparición de los síntomas.

¿Cuáles son los síntomas? 

Las personas infectadas pueden presentar sintomatología similar a los de una gripe, como fiebre leve, dificultad para pararse y caminar, falta de apetito, malestar general, dolor de garganta, dolor de estómago, dolores musculares, vómitos, rigidez del cuello y rigidez de la espalda.

Estos malestares suelen durar de 2 a 5 días y luego desaparecen por sí solos.

En los casos más graves se presentan: 

– Meningitis (infección del recubrimiento de la médula espinal o del cerebro).

– Parálisis (no se pueden mover partes del cuerpo) o debilidad en los brazos, las piernas, o ambos, que se presenta en aproximadamente 1 de cada 200 personas o 1 de cada 2000, según el tipo de virus.

Según la OPS, la parálisis es el síntoma más grave de la poliomielitis porque puede provocar discapacidad permanente y la muerte. 

¿Qué secuelas deja la polio?

La polio puede ocasionar parálisis permanente en el niño. Además, los pacientes que lograron recuperarse completamente suelen manifestar en la edad adulta (15 a 40 años después), el síndrome pospolio presentando nuevos dolores musculares y debilidad de los miembros.

¿Cuál es el tratamiento?

No existe un antiviral o medicamento que detenga la progresión de la enfermedad. La atención solo se centra en aliviar la fiebre y el dolor muscular. 

Lo mejor es la vacunación

Conforme con el esquema de vacunación del Ministerio de Salud (Minsa), el niño tiene que recibir 5 dosis de la vacuna contra la polio en 2 presentaciones:

– Vacuna polio inyectable: 0.5 ml. de inyección intramuscular a los 2 y 4 meses de edad.

– Vacuna polio oral: 2 gotitas en la boca, a los 6 meses y dos refuerzos a los 18 meses y 4 años.

El infante estará protegido cuando tenga las 3 dosis de la vacuna contra esta enfermedad. Sin embargo, es importante recibir los refuerzos de manera preventiva.

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una enfermedad infecciosa que produce lesiones en la piel. Es causado por un virus paramixovirus del género Morbillivirus. Este mal es frecuente en los niños y adolescentes. 

¿Cómo se contagia?

El virus se trasmite cuando una persona infectada habla, tose y/o estornuda cerca a una persona sana. Este puede sobrevivir en el aire o en superficies infectadas hasta 2 horas. Asimismo, el individuo infectado de sarampión puede transmitirlo desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición de las lesiones en la piel. 

¿Cuáles son los síntomas?

El menor suele presentar fiebre alta que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. El paciente también puede presentar catarro, ojos llorosos y rojos, tos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

Luego de varios días, aparecen lesiones en la piel, generalmente, en el rostro y la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días, acabando por afectar a las manos y pies. Estas erupciones dérmicas duran de 5 a 6 días, y después se desvanecen.

¿Qué tan peligroso es el sarampión?

Las complicaciones de la enfermedad suelen observarse en menores de 5 años y adultos de más de 20 años. 

En los casos graves puede provocar ceguera, encefalitis (infección acompañada de edema cerebral), diarrea grave, infecciones del oído y neumonía. 

¿Puedes volver a contagiarte?

Si a una persona le dio sarampión en algún momento, tendrá inmunidad permanente que le protegerá contra una nueva infección para el resto de su vida.

¿Cuál es el tratamiento?

No existe un tratamiento específico para la sarampión; sin embargo, los médicos recomiendan la hidratación constante y controlar la fiebre a través de analgésicos.

Es importante que el enfermo se aísle por 7 días para evitar contagiar a otras personas que no se encuentren inmunizadas contra el sarampión.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Se recomienda la vacunación contra el sarampión a fin de prevenir dicha enfermedad contagiosa de acuerdo con el esquema regular de vacunación del Minsa. 

La primera dosis se aplica a los niños de 12 meses de edad y la segunda cuando el menor cumple 18 meses.

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