Qué hacen dos colegios de Lima para frenar el bullying y liberar el estrés [video]

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Escolares del José Granda y José Sabogal reconocen emociones, trabajan en equipo y liberan energía en actividades

Ahsley y Liam son dos actores importantes en la lucha contra la violencia en el colegio José Granda. Foto: ANDINA/Andrés Valle
Ahsley y Liam son dos actores importantes en la lucha contra la violencia en el colegio José Granda.

¿Cómo reconozco que tengo cólera?, pregunta el especialista de la UGEL 2 a los alumnos del colegio emblemático José Granda, en San Martín de Porres. “Sudo”, “se me agita el corazón”, “contesto mal”, se escucha decir en el aula. Es el salón del 4° A de secundaria en una de las charlas de inteligencia emocional y comunicación asertiva.
Ahora estos conceptos se han vuelto habituales en las clases de tutoría de este plantel de 1,959 estudiantes entre primaria y secundaria. El retorno a las clases presenciales trajo también las desavenencias propias de la convivencia escolar. Y más aún en colegios con un elevado número de estudiantes como “El Granda”, fundado hace 60 años.
La última vez que este centro educativo estuvo en las noticias fue en mayo a raíz de la pelea de uno de sus estudiantes en los exteriores del colegio. No ha sido la primera vez. La diferencia en estos tiempos es que la mala conducta se graba y se viraliza en redes sociales, haciendo que por uno o dos casos aislados se etiquete injustamente a todo un colegio.

Recreación de una pelea entre estudiantes del José Granda. Foto: Andrés Valle/Andina
Y así lo han hecho notar, a modo de reclamo, los propios estudiantes. “Los pleitos en secundaria afectaron la imagen pública del colegio, hemos sido atacados con prejuicios porque solo se está viendo lo negativo, pero El Granda tiene mucho más que ofrecer, nos enseñan valores y hay muy buenos profesores. Por uno o dos escolares no puede etiquetarse a todo un colegio de dos mil”, refiere Ashley Falcón Vela, teniente alcaldesa.
Liam Chiara Nizama, alcalde escolar,reconoce que recuperar la imagen del colegio es un proceso más largo, que va de adentro hacia afuera, pero coincide con Ashley en que “por un hecho aislado no puede bajarse la imagen del colegio” porque “tenemos talentos y queremos que los medios de comunicación rescaten eso también”.

La tarea no es fácil, reconoce Marleny Lázaro Porta, jefa de Área de Supervisión y Gestión del Servicio Educativo de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) 02. Señala que entre la población escolar hay familias separadas, con dificultades económicas y chicos que, por ser el hermano mayor, se hacen cargo de la casa debido a que uno de sus padres falleció en la pandemia del covid-19.

Cuando se convoca a los padres, éstos asumen mayor compromiso, señala representante de UGEL 2
“Hay padres que son ausentes y no conocen la conducta de sus hijos en el colegio, pero cuando se les convoca y vienen, asumen un mayor compromiso. Las causas de los problemas son diversos, para el maestro no es sencillo lidiar con todo esto”.
Pese a que hay alumnos con determinados hábitos o costumbres que hacen difícil la convivencia en el aula, la instrucción es aplicar la disciplina positiva y el buen trato, añade la funcionaria. “Aquí no se puede usar una regla, el látigo ni expulsar, sino buscar cómo reparar estas situaciones”.

Soplan nuevos vientos

Pero ¿qué está haciendo la diferencia en el José Granda? Los propios estudiantes cuentan que especialistas de la UGEL 2 han brindado charlas sobre las emociones y cómo regularlas con inteligencia emocional. “El mundo no es color de rosa y van a ocurrir muchas situaciones que nos pondrán de cabeza, así que nos enseñaron a controlarnos con distintos métodos”, explica Ashley Falcón. 

Momento en que especialistas de UGEL 2 enseñan inteligencia emocional a los escolares
Ella ahora es consciente de que sus palabras, depende cómo las diga, pueden afectar el comportamiento de los demás, por ejemplo preocupándolos o generando cólera. Este aprendizaje no solo se está dando en secundaria sino en educación primaria. “Mi hermanito también está recibiendo estas charlas”.
Puede pasar que un estudiante venga triste o molesto por algún problema en su casa, refiere por su parte Liam Chiara. “No siempre tienen que explicarnos qué les pasa, a veces simplemente no hay que molestarlos, quieren estar solos, no quieren hablar y eso se respeta. De eso también se habla en tutoría”.
Además del conocimiento de las emociones, los primeros días de las clases presenciales el colegio recibió la visita de abogados que socializaron entre los estudiantes el Código del Niño y del Adolescente. “Se les ha enseñado que sus actos graves sí tienen consecuencias”, advierte el director del plantel, Tobías López Ponte.
Producto de las reuniones entre autoridades y estudiantes, se identificó que las escaleras y los servicios higiénicos son los puntos críticos donde podrían producirse hechos de violencia y, en cuanto al momento, los recreos y las salidas. “Hemos planteado estrategias en concordancia con la UGEL 02, la Policía y los estudiantes”.

Las escaleras son uno de los puntos críticos en los que puede haber violencia. Foto: Andrés Valle
El director del José Granda se sumó al pedido de los alcaldes escolares para que no se suba a las redes ni se televise las peleas de los estudiantes. “Por más que se cubra el rostro, ya dañamos el aspecto moral, ya son señalados”. Pidió también difundir el otro lado de la moneda, es decir, los estudiantes que destacan.
Entre ellos mencionó a la teniente alcaldesa Ashley Falcón, quien ganó el Premio Poema por el Bicentenario en el Congreso de la República; a Joseph Peláez, quien con solo 14 años fue fichado por un club brasileño de fútbol; a Jairo Cornejo, quien integra el seleccionado de fútbol sub 17; y a la campeona de lucha libre Maricielo Molina, quien representó al Perú en Rosario (Argentina). 
“Del Granda también han egresado personalidades públicas como el embajador Vicente Rojas, el científico y docente Vicente Coronel Chauca, el excandidato a la presidencia Daniel Urresti, entre otros”.

Tobías López, director del plantel, pide no estigmatizar y ver el lado positivo del colegio

No seas indiferente

La primera parte del trabajo de la UGEL 02 en el colegio José Granda han sido las charlas sobre convivencia y conocimiento de las emociones, temas sobre los cuales los docentes siguen profundizando en tutoría. Pero ahora viene la prevención para que las agresiones no vuelvan a ocurrir y allí se debe involucrar de manera vivencial, por ejemplo con dramatizaciones, a toda la comunidad educativa.
Marleny Lázaro advierte que cuando hay una agresión “nadie se mete, pero muchos filman”, como si la violencia fuera un espectáculo. “Se ha trabajado en el aula para que los chicos hagan un uso responsable de las redes sociales y que sean empáticos porque a nadie le gusta que lo señalen”.
“Si grabas con tu cámara una pelea, sonríes, te burlas o alientas, eres parte de esa violencia, eres cómplice directamente”, señalan los propios escolares en un spot titulado “Alto a la violencia escolar” que se difunde por las redes de la UGEL 02. 
https://www.youtube.com/embed/uR5s7mcV_mI
Parte de la segunda etapa del trabajo es involucrar a todos los docentes, auxiliares, al personal de limpieza y de seguridad en poner freno a todo tipo de agresión. “Ya no vendrá el profesor de matemática a decir que ‘eso no me compete’. Si la señora que limpia ve que dos alumnos están por empezar una agresión, puede intervenir o llamar al director, lo mismo que el vigilante”.
Pero la UGEL 2 quiere ir más allá aún y es que en el marco de su campaña “Yo contagio el buen trato” quiere salir del perímetro del plantel para sensibilizar a los propietarios de viviendas, tiendas, farmacias y mercados. “Haremos caminatas con la Policía para brindarles asistencia técnica y cuando observen violencia escolar, tengan el teléfono del colegio a mano o que intervengan siempre que no haya peligro”.
La Policía también es parte importante en la prevención de la violencia escolar. La técnico PNP Iliana Torres y el superior Luis Aguilar, de la Oficina de Participación Ciudadana de la comisaría de Condevilla, explican que ahora hay efectivos a la hora de ingreso y salida y que incluso hay un cuaderno de control que el patrullero firma diariamente. La seguridad externa ha sido reforzada con las Brigadas de Autoprotección Escolar (BAPES), un grupo de comprometidos padres de familia que facilita el tránsito de los escolares y previene accidentes de tránsito.

Técnicos PNP instruyen sobre convivencia a alcaldes escolares

La alegría de los viernes

En otro punto de San Martín de Porres, cerca de Caquetá, las voces y gritos de los escolares no pasan desapercibidos para el vecindario. Es viernes, es hora de recreo y el patio del colegio José Sabogal está “tomado” por el entusiasmo de los escolares de secundaria. Se han formado varias filas y cada una de ella se pasan globos inflados, de adelante hacia atrás. Fila que hace más rápido, gana. 

Actividades permiten liberar estrés y energías contenidas en el colegio José Sabogal. Foto: Andrés Valle 
Es una de las actividades que forman parte del proyecto de Soporte Socioemocional dirigido a los estudiantes y docentes tras los dos años de encierro virtual. Allí los estudiantes gritan, se dan ánimo, se quejan del otro, ríen. Un docente conduce la dinámica y pone orden desde el estrado mediante un micrófono.
Carteles que dicen “Cuando tratas bien, te sientes bien”, “Nunca + bullying” o “No te quedes callado” acompañan este momento, mientras que del parlante se escuchan canciones de salsa, merengue y reguetón. El 10 de junio pasado, aprovechando el contexto del repechaje futbolístico de Perú y Australia, hubo un concurso de barras.


No a la violencia ni al bullying. Estos carteles acompañan la actividad en el Sabogal. Foto: Andrés Valle
Maryelly Robles, del 5° de secundaria, reconoce que estos juegos “los dejan cansados y desestresados” y sin querer queriendo “ha hecho que seamos un poco más unidos”.
Amalia Robles Olivera, la directora del plantel que alberga a 1,200 estudiantes de inicial, primaria y secundaria, explica que, tras dos años de virtualidad, los escolares en general han retornado a las aulas con energías contenidas y violentos.
“Al hacer el análisis de la situación de los estudiantes, se consideró necesario aplicar esta estrategia como soporte emocional. Se hace en los recreos para decir no al bullying, no a la violencia, que se respete a las mujeres. Todos los días aquí están desplegando su energía”.
Entre los beneficios que ha podido percibir, tras estas dinámicas, es que los chicos no tienen dificultad para armar equipos, y han mejorado el buen trato y su autonomía al organizarse para hacer las labores escolares.

Nadie debe ser expulsado

La funcionaria de la UGEL 2 recordó que, de acuerdo con el Reglamento de la Ley Nº 29719, el agresor de un caso de violencia escolar no debe ser expulsado porque se estaría vulnerando su derecho a la educación y se le estaría empujando a tener otros antecedentes.
“Los padres o los medios piden que se expulse al agresor, pero está en edad de formación. Si ocurre eso, se les cortará todas las oportunidades que pueda tener. En ningún colegio lo van a querer recibir, quizá no termine la secundaria y qué será de su vida..lo estaríamos empujando a tener otros antecedentes”.

En cambio, dijo, lo que sí debe hacerse es una intervención multidisciplinaria y con la plataforma Siseve, para cumplir todo los pasos, incluso si el menor necesitara atención psicológica en un centro de salud. Una especialista en convivencia de la UGEL hará el seguimiento vía el Siseve hasta que el menor tenga un restablecimiento emocional y pueda continuar con el servicio educativo.

DATO:

-Según el Siseve, en lo que va del 2022 se reportaron en todo el país 1,922 casos de violencia en colegios públicos y privados, de los cuales 869 son por agresión física, 674 por violencia psicológica y 379 de tipo sexual. -En Lima Metropolitana ocurrieron 299 casos (en el 2020), 238 (2021) y 439 (en lo que va del 2022)-La UGEL 2 abarca 300 instituciones educativas del Rímac, SMP, Independencia y Los Olivos.
¿Dónde denuncio caso de bullying?Tanto si se es testigo o víctima de un caso de violencia, éste debe ser reportado a través de la plataforma www.siseve.pe o a la línea gratuita 0800-76-888.

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