‘YO CONOZCO A MIS PESCADOS’

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Toledo insiste en que se amplíe plazo de 4 horas diarias para moverse sin control de GPS

Ex mandatario ‘chakano’ mueve todas sus fichas antes que Corte del Distrito Norte de California decida su suerte en audiencia del 11 de marzo del 2021. Si pone un pie en el Perú, sería encarcelado hasta el 2040, por lo menos, cuando tenga 94 años.

En el calendario oficial del juez Thomas S. Hixson, el reo peruano Alejandro Celestino Toledo Manrique no tiene audiencias programadas hasta el jueves 24 de diciembre, víspera de Navidad, dentro del proceso de extradición que se le sigue en predios norteamericanos bajo el cargo de haber recibido sobornos de US$35 millones de parte de Odebrecht por la construcción de la Carretera Interoceánica Sur (Caso N.º 319-71055).

Pero los papeles de este caso empezarán a moverse tan pronto como se guarden las guirnaldas, pues según el cronograma aprobado por el magistrado de la Corte del Distrito Norte de California, el ex presidente peruano deberá presentar su impugnación de causa probable hasta el 7 de enero del año entrante, es decir del 2021, y el gobierno norteamericano retrucará a través de la fiscal federal Elise LaPunzina antes del 4 de febrero, en un ida y vuelta de argumentos que terminará el 25 de febrero.

La audiencia de extradición se llevará a cabo a las 10:30 de la mañana del jueves 11 de marzo, si la corte está disponible. En aquel momento, la suerte del hijo de Cabana habrá sido echada, como en ‘Los dados eternos’ de César Vallejo, y sólo tal vez entonces, en sentido figurado, ‘surgirán las ojeras de la Muerte, como dos ases fúnebres de lodo’.

Toledo Manrique sigue afincado en el departamento N.º 222 del complejo residencial ‘Country Sharon’, ubicado en el 2225 de Sharon Road, Menlo Park, adonde se mudó silenciosamente con su esposa Eliane Karp entre la mañana del sábado 27 y la noche del domingo 28 de junio pasados, una vez que el juez Thomas S. Hixson lo autorizó, aparentemente para neutralizar los encontronazos con otros peruanos de la zona.

Unos días antes, el miércoles 24 de junio, el magistrado lo autorizó a abandonar la residencia de dos plantas que ocupó por varios años en el N° 1370 de Trinity Dr. Menlo Park-California 94025, a unas diez cuadras del lugar en el que actualmente reside.

Celestino Toledo tiene permiso para salir de su casa hasta por cuatro horas diarias en el horario que apruebe la Oficina de Servicios Prejudiciales de la Corte, ya sea en las mañanas o las tardes, por lo que ni el juez Thomas S. Hixson, ni la fiscal Elise LaPunzina entienden por qué insiste en violar las reglas. Incluso su propio abogado, Graham Archer, parece desconcertado.

Peruanos residentes en California han decidido rondar periódicamente la vivienda de Toledo en ‘Country Sharon’, pues consideran que el ex jefe de Estado ensayará algo antes del 7 de enero del año entrante, fecha en que se reinician las diligencias. “Las autoridades de este país no conocen al mitómano como lo hemos conocido nosotros”, manifestó uno de ellos.

Toledo no puede ir más allá de un radio de 500 metros sin que lo detecte el Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés) que tiene adherido a una de sus piernas.

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