El anuncio realizado en Davos alivia de forma temporal el pulso con Europa, aunque no aclara si Estados Unidos renuncia a su aspiración de control territorial sobre la isla.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró haber alcanzado un “marco para un futuro acuerdo” sobre Groenlandia tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Foro Económico Mundial de Davos. En paralelo, el mandatario anunció que retirará la amenaza de imponer aranceles a varios países europeos, en un giro parcial de su estrategia que no disipa las tensiones con Dinamarca y la Unión Europea.
Antecedentes y contexto
La cuestión de Groenlandia volvió al centro del debate internacional luego de que Trump reiterara públicamente su interés en que Estados Unidos adquiera el territorio ártico, actualmente bajo soberanía del Reino de Dinamarca. Durante su intervención en Davos, el mandatario sostuvo que su gobierno busca “negociaciones inmediatas” para alcanzar ese objetivo, aludiendo a razones de seguridad nacional e internacional.
Trump descartó explícitamente el uso de la fuerza, aunque insistió en que la isla —a la que describió como “vasta, poco poblada y estratégicamente indefensa”— es clave para la proyección geopolítica de Estados Unidos en el Ártico, una región de creciente competencia entre potencias.
El anuncio tras la reunión con la OTAN
Horas después de su discurso, Trump afirmó en su red social Truth Social que mantuvo una “reunión muy productiva” con Mark Rutte, en la que se habría establecido un marco preliminar de entendimiento sobre Groenlandia. No precisó los términos del eventual acuerdo ni el alcance del papel estadounidense en la isla.
En el mismo mensaje, el presidente informó que no impondrá el arancel del 10 % que había anunciado previamente contra ocho países europeos que enviaron contingentes militares simbólicos a Groenlandia, una decisión interpretada como un intento de desescalar el conflicto con sus aliados.
Reacciones europeas y tensiones persistentes
Pese al anuncio, el escepticismo persiste entre los socios europeos. En los días previos, líderes como el presidente francés Emmanuel Macron advirtieron que la Unión Europea evaluaba represalias comerciales si Washington insistía en presionar por el control de Groenlandia.
Además, el Parlamento Europeo decidió suspender la aprobación de un acuerdo comercial clave con Estados Unidos, firmado en julio, como señal política frente a las declaraciones de Trump. Dinamarca, por su parte, ha reiterado que Groenlandia no está en venta y que cualquier discusión debe respetar el derecho de autodeterminación de sus habitantes.
Interrogantes sobre el “marco de acuerdo”
Corresponsales diplomáticos señalan que el anuncio de Trump plantea más preguntas que certezas. No está claro si el supuesto marco requeriría la aprobación del Congreso estadounidense, ni cómo podría el mandatario presentar el resultado como un logro político sin que implique una transferencia formal de soberanía, a la que Dinamarca se opone de manera tajante.
Hasta ahora, Trump no ha abandonado su narrativa de que Estados Unidos debería controlar plenamente la isla, lo que mantiene abiertas las dudas sobre el verdadero alcance de las conversaciones.
Groenlandia, OTAN y seguridad global
Durante su intervención en Davos, Trump vinculó la cuestión groenlandesa con el papel de la OTAN y la guerra en Ucrania. Sostuvo que la Alianza Atlántica puede contribuir a detener el conflicto, y sugirió que su demanda sobre Groenlandia es un “pedido menor” en comparación con el apoyo financiero y militar que, según él, Estados Unidos ha brindado a Europa.
Expertos en seguridad subrayan que la isla ocupa una posición estratégica entre América del Norte, Europa y el Ártico ruso, lo que explica el interés estadounidense, aunque advierten que cualquier modificación de su estatus tendría profundas implicancias diplomáticas.
Próximos pasos y escenarios
Los líderes europeos tienen previsto reunirse en Bruselas en una cumbre de emergencia para coordinar una respuesta común. Mientras tanto, Washington anticipa que las conversaciones continuarán bajo la conducción del vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y otros enviados especiales designados por Trump.
El desarrollo de esas negociaciones determinará si el anuncio de Davos representa un punto de inflexión diplomático o solo una pausa táctica en un conflicto que sigue latente.
Panorama
El anuncio de un supuesto “marco para un futuro acuerdo” sobre Groenlandia y la retirada temporal de la amenaza arancelaria alivian momentáneamente la tensión entre Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la falta de definiciones concretas y la persistencia de las ambiciones estadounidenses mantienen abierto un debate que combina seguridad, soberanía y equilibrio geopolítico en una de las regiones más sensibles del mapa global.
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