Jerí, el séptimo en caer en una década de inestabilidad: Congreso lo destituye a meses de elecciones

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Acusaciones, escándalos y pérdida de respaldo político precipitaron su salida en un país que suma otra crisis institucional.

El Congreso de la República destituyó este martes 17 de febrero a José Jerí, presidente interino del Perú desde octubre de 2025, tras aprobar mociones de censura en su contra por presunta conducta inapropiada y cuestionamientos sobre su transparencia. La decisión, adoptada en Lima, pone fin anticipado a un mandato de ocho meses y obliga al Parlamento a elegir a un nuevo jefe de Estado que gobernará hasta julio, cuando asuma el ganador de las elecciones previstas para abril.

Una década de inestabilidad

Con la salida de José Jerí, Perú suma siete presidentes en los últimos diez años y seis que no concluyeron su mandato. La sucesión constante de jefes de Estado ha marcado la política peruana desde 2016, en un contexto de investigaciones por corrupción, enfrentamientos entre Ejecutivo y Legislativo y baja aprobación ciudadana hacia las instituciones.

Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018)
Martín Vizcarra (2018-2020)
Manuel Merino (10-11-2020 al 15-11-2020)
Francisco Sagasti (2020-2021, sí concluyó su mandato)
Pedro Castillo (2021-2022)
Dina Boluarte (2022-2025)
José Jerí (2025-2026)

Jerí, abogado y miembro del partido Somos Perú, asumió la presidencia en octubre de 2025 tras la destitución de Dina Boluarte. En su calidad de presidente del Congreso, le correspondió encabezar el Ejecutivo de manera transitoria, conforme a la Constitución, hasta la realización de elecciones generales.

Su gestión debía culminar en julio de 2026, cuando está previsto que tome posesión el nuevo mandatario elegido en los comicios cuya primera vuelta se celebrará el 12 de abril.

Los escándalos que precipitaron su caída

Durante sus ocho meses de gestión, Jerí enfrentó múltiples cuestionamientos. En enero, un programa televisivo reveló una reunión del mandatario con empresarios chinos en un restaurante de Lima, encuentro que no figuraba en la agenda oficial. Posteriormente, otros reportes periodísticos señalaron visitas reiteradas de empresarios al Palacio de Gobierno, uno de ellos bajo arresto domiciliario por presunta participación en una trama de tráfico ilegal de madera.

La Fiscalía abrió una investigación preliminar por presuntos delitos de patrocinio ilegal y tráfico de influencias. Jerí declaró ante las autoridades y sostuvo que no incurrió en irregularidades.

A ello se sumaron críticas por la contratación de mujeres que habían visitado el Palacio de Gobierno. Diversos medios informaron que al menos once jóvenes obtuvieron contratos estatales tras reuniones con el mandatario. Jerí defendió las designaciones, argumentando que eran personas de confianza que ya trabajaban con él y que las acusaciones eran “injustas” para sus trayectorias profesionales.

En paralelo, resurgieron antecedentes personales del presidente vinculados a un proceso por presunta agresión sexual, en el que la justicia dispuso que se sometiera a tratamiento psicológico como medida de protección. Estos elementos, sumados a la investigación fiscal en curso, debilitaron su respaldo político.

La votación y el procedimiento adoptado

El Congreso recibió hasta siete mociones de censura contra Jerí. La mayoría de las bancadas se mostró favorable a apartarlo del cargo. Finalmente, el Parlamento optó por censurarlo en su condición de presidente del Congreso —y no promover su vacancia como presidente de la República— una vía que requería una mayoría calificada más exigente.

De esta manera, el Legislativo deberá elegir a un nuevo titular del Congreso, quien asumirá también la presidencia de la República hasta julio de este año.

Qué ocurre ahora

El Congreso anunció que la elección del nuevo presidente o presidenta se realizará en sesión plenaria este miércoles. Entre los nombres que han manifestado su intención de postular figuran representantes de distintas corrientes políticas, tanto de derecha como de izquierda.

El nuevo mandatario gobernará apenas unos meses, en un escenario electoral altamente fragmentado. Según el último sondeo nacional de Ipsos publicado el 13 de febrero, ningún candidato supera el 12% de intención de voto, lo que hace probable una segunda vuelta en junio.

El país se encamina así hacia elecciones generales en medio de una persistente crisis de representación, con bajos niveles de aprobación del Congreso y desconfianza hacia los partidos políticos.

Panorama

La destitución de José Jerí refuerza la tendencia de inestabilidad institucional que ha caracterizado a Perú en la última década. Con un nuevo presidente por designar y elecciones generales en el horizonte inmediato, el país enfrenta un periodo decisivo que definirá si logra estabilizar su sistema político o prolonga la sucesión de mandatos interrumpidos que ha marcado su historia reciente.

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