Muere Alí Jamenei, líder supremo de Irán durante casi cuatro décadas

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La prensa estatal iraní confirmó su fallecimiento tras ataques de EE.UU. e Israel, en un momento de alta tensión regional y crisis interna en la República Islámica.

El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989, murió este sábado tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares y gubernamentales iraníes, según confirmó la emisora estatal IRIB. La muerte fue anunciada horas después por el presidente estadounidense Donald Trump. Jamenei, máxima autoridad política, religiosa y militar del país, ejerció el poder durante casi cuatro décadas, consolidando un sistema de control institucional que marcó la política interna y la proyección internacional de la República Islámica.

De presidente a líder supremo

Nacido en 1939 en Mashhad, en el seno de una familia clerical chiita, Alí Jamenei se formó en estudios religiosos desde temprana edad. Participó activamente en la oposición al sha Reza Pahlavi y fue arrestado en varias ocasiones antes de la Revolución Islámica de 1979.

Tras la caída del régimen monárquico, fue designado líder de la oración de los viernes en Teherán y en 1981 fue elegido presidente de Irán, cargo que ocupó durante dos mandatos en plena guerra con Irak (1980-1988). En 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, la Asamblea de Expertos lo eligió como líder supremo, la más alta autoridad del Estado.

Aunque inicialmente fue considerado una figura de menor peso teológico que su predecesor, Jamenei consolidó gradualmente su posición mediante el fortalecimiento de redes leales en el poder judicial, el Parlamento, la Guardia Revolucionaria y los servicios de inteligencia.

Concentración de poder institucional

Como líder supremo, Jamenei tenía potestad para vetar decisiones legislativas, supervisar elecciones mediante el Consejo de Guardianes, designar altos mandos militares y judiciales, y fijar las directrices generales de política exterior y defensa.

Su influencia se extendía sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), actor central en la política interna y en la proyección regional de Irán. Analistas como Karim Sadjadpour, del Carnegie Endowment for International Peace, describieron su poder como sustentado en una alianza estrecha entre clérigos conservadores y mandos revolucionarios.

Durante su mandato, Jamenei enfrentó reiteradas protestas internas, entre ellas las movilizaciones estudiantiles de 1999, la revuelta postelectoral de 2009, las protestas por el alza del combustible en 2019 y las manifestaciones tras la muerte de Mahsa Amini en 2022. Organizaciones como Amnistía Internacional y la agencia HRANA documentaron el uso de fuerza letal y miles de detenciones en distintos episodios.

Jamenei defendió públicamente la actuación de las fuerzas de seguridad y atribuyó la inestabilidad a influencias extranjeras.

Política exterior y programa nuclear

En el ámbito internacional, Jamenei mantuvo una postura crítica hacia Estados Unidos e Israel, consolidando la línea antioccidental adoptada tras la revolución de 1979. Irán apoyó a actores regionales como Hezbolá en Líbano y fortaleció vínculos estratégicos con Rusia y China.

En relación con el programa nuclear, Jamenei emitió en 2003 una fatua contra el desarrollo de armas nucleares. Sin embargo, Israel y potencias occidentales sostuvieron durante años que Teherán buscaba capacidad armamentística. El acuerdo nuclear de 2015 limitó el enriquecimiento de uranio iraní, pero Estados Unidos se retiró del pacto en 2018 durante el primer mandato de Donald Trump.

Las sanciones económicas asociadas al programa nuclear afectaron de manera significativa la economía iraní, generando presiones sociales que se intensificaron en los últimos años.

Crisis interna y escalada militar

En los meses previos a su muerte, Jamenei enfrentaba una combinación de protestas internas por la situación económica y una creciente confrontación con Israel. En enero de 2026, manifestaciones masivas cuestionaron la legitimidad del gobierno, mientras Estados Unidos advertía sobre posibles acciones militares.

Este sábado, ataques coordinados de Estados Unidos e Israel impactaron instalaciones estratégicas en Irán. Según declaraciones del presidente Trump, Jamenei murió junto a otros altos dirigentes. Las autoridades iraníes calificaron el fallecimiento como “martirio”.

El episodio marca un punto de inflexión en la estructura de poder iraní y abre interrogantes sobre la sucesión. La Asamblea de Expertos deberá designar al nuevo líder supremo, en un proceso que podría redefinir el equilibrio interno entre facciones conservadoras y el aparato militar.

Panorama

La muerte del ayatolá Alí Jamenei pone fin a casi 40 años de liderazgo concentrado en una figura que moldeó la política interna, la doctrina religiosa del Estado y la estrategia regional de Irán. Su desaparición ocurre en un contexto de alta tensión internacional y desafíos internos que determinarán el rumbo inmediato de la República Islámica.

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