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El candidato presidencial Rafael López Aliaga fue denunciado penalmente este 15 de abril ante el Ministerio Público por presunta perturbación del proceso electoral, tras convocar a una “insurgencia civil” contra los resultados difundidos por la ONPE al 89% del conteo. La denuncia, sustentada en declaraciones públicas y registros audiovisuales, solicita su detención inmediata bajo el argumento de flagrancia, en un contexto de alta tensión política y avance hacia una segunda vuelta electoral.
La denuncia se produce en un escenario electoral marcado por una ajustada competencia. Según el último reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al 89% de actas contabilizadas, el candidato Roberto Sánchez se ubica en el segundo lugar, superando a López Aliaga y reconfigurando la disputa por el pase a la segunda vuelta. Este contexto ha intensificado las tensiones entre actores políticos y ha generado cuestionamientos sobre la transparencia del proceso.
La noche previa a la formalización de la denuncia, López Aliaga encabezó una movilización frente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), donde desconoció los resultados preliminares y exigió su nulidad en un plazo de 24 horas.
De acuerdo con el documento presentado por los abogados Indira Rodríguez y Doller Huamán, el candidato habría incitado al desorden público al convocar a una insurgencia civil y al cuestionar la legitimidad de las autoridades electorales. Los denunciantes sostienen que estas acciones no estarían protegidas por la libertad de expresión, en tanto podrían afectar el normal desarrollo del proceso electoral.
Durante su intervención pública, López Aliaga afirmó que se habrían sustraído aproximadamente 500.000 votos, aunque no presentó evidencia que respalde dicha afirmación. Asimismo, solicitó la detención del jefe de la ONPE, Piero Corvetto, y cuestionó la labor de observadores internacionales, incluidos los de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Hasta el momento, no se ha informado de una respuesta oficial del candidato respecto a la denuncia presentada en su contra.
Como parte de los elementos probatorios, la Fiscalía ha recibido registros audiovisuales del discurso pronunciado frente al JNE, así como capturas de publicaciones en redes sociales. El documento legal argumenta que la reiteración de estos mensajes podría configurar un delito en curso.
Por su parte, las autoridades electorales han señalado que los retrasos en el procesamiento de actas responden a factores logísticos, especialmente en el transporte desde zonas alejadas, descartando irregularidades sistemáticas en el conteo.
El caso se desarrolla en un momento clave del calendario electoral, a pocas semanas de definirse la segunda vuelta presidencial. La normativa vigente establece que esta se realizará en un plazo aproximado de 30 días posteriores a la proclamación oficial de resultados, una vez resueltas eventuales impugnaciones.
Analistas coinciden en que este tipo de controversias puede impactar en la percepción de legitimidad del proceso electoral y en la estabilidad política, especialmente si se intensifican las movilizaciones o se judicializa el resultado de los comicios.
El Ministerio Público deberá evaluar la admisibilidad de la denuncia y determinar si existen elementos suficientes para iniciar una investigación formal. En paralelo, el sistema electoral continuará con el cómputo de actas restantes y la eventual proclamación de resultados oficiales.
Dependiendo del desarrollo del caso, podrían abrirse escenarios que incluyan investigaciones fiscales, medidas restrictivas o pronunciamientos de organismos electorales y constitucionales.
La denuncia contra Rafael López Aliaga introduce un nuevo factor de tensión en el proceso electoral peruano, en un contexto de resultados aún en consolidación y competencia estrecha. Mientras las autoridades continúan con el conteo oficial, el caso queda ahora en manos del Ministerio Público, que deberá determinar el curso legal de los hechos denunciados.