«NO EXISTE PERSECUCIÓN POLÍTICA»: CARLOS ESPÁ CONFIRMA LA SALIDA DE BETSSY CHÁVEZ

La exprimera ministra partió desde el Grupo Aéreo N.° 8 en una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, luego de recibir el salvoconducto solicitado por México.

Salida desde el Grupo Aéreo N.° 8

La exprimera ministra Betssy Betzabet Chávez Chino abandonó el Perú alrededor de la medianoche del viernes 7 de agosto, tras recibir el salvoconducto otorgado por el Estado peruano a solicitud del Gobierno de México, que le concedió asilo político. La salida se produjo desde el Grupo Aéreo N.° 8, en Lima, a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, según confirmó el canciller Carlos Espá en declaraciones a Canal N. La medida fue sustentada en la Convención sobre Asilo Diplomático de Caracas de 1954, de la que ambos países forman parte.

Un traslado coordinado entre varios gobiernos

El desplazamiento se ejecutó bajo medidas de seguridad y mediante una operación coordinada entre la Cancillería, los ministerios de Defensa e Interior, las autoridades mexicanas y el Gobierno de Brasil, que ejercía la representación de los intereses de México en el Perú. Espá explicó que la concesión del salvoconducto respondió a las obligaciones internacionales asumidas por el Estado peruano en el marco de la Convención de Caracas.

La posición oficial y la situación judicial

A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el Perú otorgó las garantías necesarias para la salida de Chávez y reafirmó su compromiso con el tratado. La Cancillería sostuvo, al mismo tiempo, que en el país «no existe persecución política» y que se mantienen vigentes el Estado de derecho, la separación de poderes, el debido proceso y las garantías de la administración de justicia. Según el pronunciamiento oficial, la exjefa del Gabinete fue sentenciada como coautora del delito contra los poderes del Estado y el orden constitucional, en la modalidad de conspiración para una rebelión en agravio del Estado, prevista en el artículo 349 del Código Penal.

Implicancias políticas y diplomáticas

La salida de Chávez cierra la etapa del asilo diplomático e inicia la del asilo territorial en México, con la exfuncionaria fuera de la jurisdicción peruana. El caso traslada ahora el debate a la ejecución de las decisiones judiciales y al alcance de los compromisos internacionales asumidos por el Perú en materia de asilo. La participación de Brasil como representante de los intereses mexicanos también refleja el estado de las relaciones diplomáticas entre Lima y Ciudad de México.

Próximos pasos

La Cancillería dejó a salvo el derecho del Estado peruano de solicitar posteriormente que Chávez sea puesta a disposición de la justicia nacional, conforme a los tratados aplicables y siempre que así lo requieran las autoridades judiciales. Al cierre de esta edición no se había informado sobre una gestión en ese sentido ni sobre un pronunciamiento del Gobierno mexicano respecto de las condiciones del asilo. Betssy Chávez permanece fuera del territorio peruano, mientras el Ejecutivo sostiene que el salvoconducto respondió al cumplimiento de obligaciones internacionales y no al reconocimiento de una persecución política.