Cómo Colombia se convirtió en una de las economías más sólidas de 2025 y los desafíos que enfrenta

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El país superó previsiones de crecimiento y lideró el desempeño regional, pero encara riesgos fiscales, baja inversión y presiones inflacionarias de cara a 2026.

Colombia cerró 2025 con uno de los desempeños económicos más destacados de América Latina tras registrar un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,6% en el tercer trimestre, superar pronósticos de mercado y ubicarse entre las economías de mejor rendimiento global, según The Economist. El repunte se explica por el dinamismo del consumo, la mejora del empleo y factores externos favorables, aunque persisten desafíos estructurales como el déficit fiscal, la caída de la inversión extranjera y la desaceleración de sectores estratégicos.

Antecedentes y contexto

Tras la pandemia, la economía colombiana inició una recuperación que se aceleró durante el último año. De acuerdo con estimaciones citadas por Bloomberg, el crecimiento observado superó ampliamente las proyecciones iniciales. Analistas coinciden en que el país se ha acercado a su crecimiento potencial —en torno al 3%— con una combinación de consumo público y privado, estabilidad institucional y recuperación del mercado laboral.

El semanario británico The Economist destacó a Colombia como la economía con mejor desempeño de América Latina en 2025 y la cuarta a nivel mundial, un reconocimiento que reforzó la percepción de solidez macroeconómica en un contexto regional marcado por la desaceleración.

Qué está funcionando en la economía colombiana

Consumo y empleo

Según el exministro de Hacienda y Agricultura José Antonio Ocampo, el crecimiento ha sido impulsado tanto por el gasto público como por la recuperación del consumo privado. Esta tendencia se refleja en el mercado laboral: la tasa de desempleo descendió hasta 8,2%, su nivel más bajo registrado, con un aumento significativo del empleo formal.

Para Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia, la mejora es evidente en el sistema financiero. La reducción de la cartera vencida y el mayor cumplimiento de pagos por parte de empresas y hogares sugieren un entorno de mayor confianza económica.

Sector externo y tipo de cambio

A pesar de las tensiones políticas entre el presidente Gustavo Petro y Donald Trump, Colombia no fue uno de los países más afectados por los aranceles estadounidenses. El país quedó sujeto al gravamen general del 10% aplicado a gran parte de América Latina y se benefició del alza de los precios internacionales del café.

La apreciación del peso colombiano frente al dólar también influyó en la coyuntura. La debilidad del dólar —asociada a la deuda pública estadounidense y a la política monetaria de la Reserva Federal— fortaleció monedas regionales. Este fenómeno favoreció a sectores importadores, aunque redujo los ingresos en moneda local de exportadores agropecuarios.

Las señales de alerta

Déficit fiscal y gasto público

No obstante, el crecimiento viene acompañado de desequilibrios. Para Marc Hoffstetter, de la Universidad de los Andes, uno de los principales motores del repunte ha sido un gasto público que considera insostenible. Las proyecciones oficiales indican que el déficit fiscal cerrará 2025 en torno al 6,2% del PIB, un nivel que preocupa a economistas y autoridades monetarias.

El Banco de la República ha advertido que este desequilibrio podría presionar la inflación y dificultar la reducción de la deuda pública, especialmente tras la suspensión de la regla fiscal y el rechazo legislativo a una reforma tributaria que buscaba aumentar ingresos.

Inversión e inflación

Otro foco de preocupación es la caída sostenida de la inversión extranjera directa y el retroceso de los sectores minero y petrolero, afectados tanto por la baja de los precios internacionales como por mayores cargas impositivas. A ello se suma una inflación cuya reducción parece haberse estancado, lo que limita el margen de maniobra de la política económica.

El papel del gobierno de Petro

La llegada de Gustavo Petro al poder en 2022 generó temores de un colapso económico que no se materializaron. De acuerdo con la consultora Deloitte, la economía ha seguido una trayectoria “moderadamente positiva”. Sin embargo, analistas señalan que el actual crecimiento se apoya en bases previas a su gestión y que la incertidumbre regulatoria habría frenado la inversión privada.

La reforma laboral, aprobada en junio de 2025, busca mejorar salarios y condiciones de los trabajadores formales, pero sus efectos aún son difíciles de evaluar. Mientras el ministro de Trabajo Antonio Sanguino sostiene que fortalecerá el aparato productivo, críticos advierten sobre un posible aumento de costos para las empresas.

Qué viene para Colombia

El futuro inmediato estará marcado por las elecciones presidenciales de 2026. El próximo gobierno deberá enfrentar el reto de reducir el déficit fiscal sin comprometer el crecimiento ni el empleo. Para Ocampo, los ajustes serán inevitables, aunque podrían aplicarse de manera gradual.

A juicio de Nicolás Barone, analista de Deloitte para la región andina, Colombia atraviesa una “alerta temprana”: si logra corregir sus desequilibrios fiscales y mantener la confianza de los mercados, podrá sostener la senda de crecimiento que ha contribuido a reducir informalidad y desigualdad.

Panorama

Colombia cerró 2025 como una de las economías más dinámicas de América Latina, respaldada por consumo, empleo e institucionalidad. Sin embargo, el desafío será transformar este buen desempeño coyuntural en un crecimiento sostenible, capaz de resistir presiones fiscales, reactivar la inversión y contener la inflación. El rumbo que adopte el país en los próximos meses será decisivo para consolidar —o poner a prueba— este ciclo de cauto optimismo económico.

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