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En el Día Mundial contra la Diabetes, la nutricionista Roxana Ticona Bobbio, del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, advirtió que no todo lo que se vende como “estevia” en el mercado peruano es realmente un endulzante inocuo. Si bien la Stevia rebaudiana es una alternativa sin calorías ni impacto directo sobre la glucosa, sus versiones industrializadas mezcladas con otros azúcares pueden elevar la glicemia, aportar calorías adicionales y asociarse, en consumo excesivo, con diabetes y enfermedades cardiovasculares.
La estevia se ha popularizado en los últimos años como opción “natural” para sustituir al azúcar, en especial entre personas con diabetes, sobrepeso u obesidad. Su poder endulzante proviene de compuestos como los esteviósidos y rebaudiósidos A, capaces de endulzar hasta 300 veces más que la sacarosa sin aportar calorías ni modificar de forma significativa la glucosa en sangre, explicó Ticona.
En ese contexto, el Día Mundial contra la Diabetes se presenta como una oportunidad para revisar con mayor cuidado los productos que se utilizan a diario para endulzar bebidas y preparaciones, ante la proliferación de presentaciones que incluyen otros carbohidratos bajo la etiqueta de “estevia”.
La especialista identifica tres grandes grupos de productos:
“Estos son carbohidratos que estimulan la liberación de glucosa en sangre, aportan calorías adicionales y, en exceso, se asocian con diabetes, problemas cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer”, advirtió Ticona.
Aunque suelen ser más baratas, su menor costo se explica por el uso de estos azúcares de relleno, que reducen la proporción de estevia pura en el producto.
La recomendación central de la nutricionista es leer con detalle la etiqueta antes de comprar:
“No basta con que diga ‘estevia’ en grande en el frente del envase; lo importante es ver qué más contiene. Allí está la diferencia”, remarcó Ticona. Si en la lista de ingredientes destacan azúcares, lo aconsejable es dejar el producto en el estante y optar por alternativas más limpias.
La estevia está disponible principalmente en gotas y en polvo:
En ambos casos, los beneficios son equivalentes siempre que el producto sea estevia pura o combinada con endulzantes de bajo índice glucémico y no con azúcares añadidos.
Según Ticona, la estevia puede ser consumida por toda la población, incluidos los niños, siempre que no se exceda el límite de 4 mg por kilo de peso corporal al día. Para una persona de 70 kilos, esto equivale a unos 280 mg diarios.
“En la práctica, es poco frecuente llegar a esa cantidad, porque unas pocas gotas son suficientes para endulzar una bebida. Con el tiempo, la gente va entrenando su paladar hacia sabores menos intensos”, precisó.
La especialista recordó que, a diferencia del azúcar y la miel, la estevia no aporta calorías ni genera picos de insulina, por lo que resulta útil para:
Respecto a la miel, Ticona fue clara: aunque se percibe como “natural”, sigue siendo azúcar. “Aporta calorías, mientras que la estevia no. Para obtener el mismo nivel de dulzor que da la estevia, se necesitaría usar mucha más miel”, explicó.
En el marco del Día Mundial contra la Diabetes, la recomendación de los especialistas es mirar más allá del rótulo comercial y comprobar qué hay realmente en el endulzante que llega a la mesa. Escoger estevia pura o en mezclas con otros edulcorantes de bajo índice glucémico puede contribuir al control del peso, la salud metabólica y la prevención de enfermedades crónicas, mientras que las versiones con azúcares añadidos pueden terminar acercando al consumidor precisamente a aquello que busca evitar.