El auge del looksmaxxing: la nueva carrera por la perfección estética, algoritmos y presión social

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Jóvenes adoptan rutinas intensivas para “optimizar” su imagen en un entorno digital que amplifica expectativas.

El looksmaxxing, una tendencia en auge entre hombres jóvenes, promueve la mejora de la apariencia física mediante rutinas que van desde el ejercicio y el cuidado de la piel hasta intervenciones más extremas. Popularizada en redes sociales, ha despertado inquietud entre especialistas por sus posibles implicaciones en la salud y la percepción de la masculinidad.

Una rutina diaria orientada a la “mejor versión” física

Marvin, un joven de 26 años, inicia su jornada con entrenamiento físico y una serie de prácticas destinadas a mejorar su apariencia facial. Entre ellas, alterna duchas de agua caliente y fría, utiliza hielo o pepino congelado para reducir la inflamación y realiza ejercicios faciales que, según afirma, contribuyen a definir su mandíbula y pómulos.

Como él, miles de jóvenes comparten en plataformas como TikTok rutinas similares bajo la etiqueta de looksmaxxing, una práctica que busca optimizar la apariencia física como vía hacia el éxito personal y social.

Del cuidado personal al extremo: softmaxxing y hardmaxxing

Dentro de esta tendencia se distinguen dos enfoques. El denominado softmaxxing incluye hábitos convencionales como el ejercicio, el cuidado de la piel o mejoras en el estilo personal. En contraste, el hardmaxxing abarca prácticas más invasivas, como cirugías estéticas, consumo de hormonas o incluso métodos peligrosos como el “bone smashing”, que consiste en golpear estructuras óseas del rostro.

Expertos en salud advierten que estas prácticas carecen de respaldo científico y pueden generar daños físicos permanentes.

El papel de las redes sociales y los influencers

El crecimiento del looksmaxxing está estrechamente vinculado a las redes sociales, donde influencers promueven estándares estéticos específicos. Figuras como Braden Peters, conocido como “Clavicular”, difunden rutinas y consejos que alcanzan a audiencias masivas.

Según el periodista Matt Shea, quien ha investigado comunidades digitales masculinas, este tipo de contenido suele combinar aspiraciones estéticas con modelos de negocio basados en cursos o asesorías. “Se presenta primero un problema —la falta de atractivo— y luego una solución comercial”, explica.

Relación con subculturas digitales y riesgos asociados

El término looksmaxxing tiene sus raíces en foros vinculados a la cultura incel (célibes involuntarios), donde algunos discursos atribuyen la falta de relaciones afectivas a factores físicos y responsabilizan a las mujeres.

Investigadores como Anda Solea, de la Universidad de Portsmouth, advierten que la exposición continua a estos contenidos puede influir en la percepción que los jóvenes tienen de sí mismos y de los demás. “El riesgo surge cuando la apariencia se convierte en el único eje de valor personal”, señala.

Entre autoestima y presión social

No todos los practicantes comparten estas posturas extremas. Algunos, como Leander o Tom Thebe, aseguran que el looksmaxxing responde a una búsqueda de bienestar personal y confianza.

Leander afirma sentirse satisfecho con su apariencia “el 80% del tiempo” tras adoptar hábitos saludables. Por su parte, Tom inició su interés en esta tendencia tras experimentar pérdida de cabello a los 21 años, recurriendo a tratamientos médicos y rutinas estéticas.

Sin embargo, ambos coinciden en que las versiones más radicales pueden distorsionar las expectativas, especialmente entre adolescentes.

Implicaciones y escenarios futuros

El auge del looksmaxxing plantea interrogantes sobre los estándares de belleza masculinos y el impacto de los algoritmos digitales en la construcción de identidad. Especialistas advierten que la presión por alcanzar ideales físicos puede derivar en problemas de autoestima, ansiedad e incluso conductas de riesgo.

Al mismo tiempo, el fenómeno refleja un cambio cultural en el que los hombres adoptan con mayor frecuencia prácticas de cuidado personal, históricamente asociadas a otros grupos.

Panorama

El looksmaxxing se consolida como una tendencia compleja que combina hábitos de bienestar con prácticas controvertidas, impulsada por la lógica de las redes sociales. Su evolución dependerá de cómo se equilibren sus beneficios potenciales con los riesgos advertidos por expertos en salud y comportamiento.

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