La falta de combustible, la suspensión de vuelos y la caída sostenida de visitantes profundizan el deterioro de uno de los principales motores económicos de la isla.

Cuba atraviesa en 2026 una nueva fase de contracción turística marcada por la escasez de combustible, la cancelación de rutas aéreas y el descenso continuado de visitantes internacionales, en un contexto de crisis energética y falta de divisas que limita la capacidad de maniobra del gobierno de Miguel Díaz-Canel y agrava la situación económica de la isla.
Un declive que se profundiza
Durante décadas, el turismo constituyó una de las principales fuentes de ingresos en divisas para Cuba. En 2018, la isla alcanzó un récord histórico de 4,7 millones de visitantes y generó US$2.782 millones, según datos oficiales. Sin embargo, tras el impacto de la pandemia y el endurecimiento de las restricciones estadounidenses, el sector inició una tendencia descendente que no ha logrado revertir.
En 2023, Cuba recibió 2,4 millones de turistas, con ingresos estimados en US$1.308 millones. El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) registró en 2024 una llegada de 2,2 millones de visitantes, un 9% menos que el año anterior. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en 2025 el número descendió a 1,8 millones, lo que representa una caída interanual del 18%.
El informe del ICEX correspondiente a 2025 reconoció que los problemas del Sistema Eléctrico Nacional tuvieron un impacto negativo sobre el turismo, en un escenario caracterizado por apagones recurrentes y limitaciones estructurales en la generación energética.
Crisis energética y suspensión de vuelos
La situación se agravó tras la interrupción del suministro regular de combustible. La pérdida del apoyo petrolero venezolano y la falta de llegada de buques cisterna en las últimas semanas, según reportes citados por agencias internacionales, derivaron en racionamiento de gasolina desde el 7 de febrero.
La escasez alcanzó al queroseno de aviación Jet A1, indispensable para vuelos comerciales. La autoridad aeronáutica cubana informó sobre la falta total de combustible para aeronaves, lo que motivó la suspensión temporal de rutas por parte de aerolíneas canadienses y rusas, principales emisoras de turistas hacia la isla.
Según datos de la firma especializada Cirium, la cancelación podría afectar hasta 1.709 vuelos hasta abril, con un impacto significativo en la temporada alta invernal del hemisferio norte. Aerolíneas como LATAM ofrecieron reembolsos o cambios de destino, mientras compañías europeas ajustaron rutas para repostar fuera de Cuba.
Impacto en la economía y en la vida cotidiana
La contracción del turismo tiene efectos directos en el ingreso de divisas, fundamentales para la importación de alimentos, medicamentos y bienes básicos. El economista Paolo Spadoni, de la Universidad Augusta de Georgia, señaló a Reuters que un colapso total del sector turístico generaría una situación insostenible para la economía cubana.
En paralelo, el cierre o reducción de operaciones de hoteles refleja la caída de la demanda. La cadena NH anunció el cierre de todos sus establecimientos en la isla. Meliá informó sobre la compactación temporal de algunas instalaciones, mientras establecimientos independientes reportan niveles de ocupación por debajo de la mitad de su capacidad.
Ricardo Torres Pérez, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University, sostuvo en un análisis publicado en “Horizonte Cubano” que durante años se priorizó la construcción de hoteles de alto nivel sin atender suficientemente la modernización del sistema eléctrico, lo que contribuye a la actual vulnerabilidad estructural.
A nivel social, trabajadores del sector turístico reportan una reducción drástica de ingresos. Empleados en cafeterías, hostales y servicios asociados describen semanas con escasa o nula afluencia de clientes. La disminución de vuelos también afecta el flujo informal de remesas, que desde 2020 se canaliza en gran parte a través de viajeros que transportan efectivo y bienes esenciales.
Contexto político y presión externa
El presidente Miguel Díaz-Canel ha atribuido parte de la crisis a las sanciones estadounidenses y al embargo vigente desde la década de 1960. En declaraciones recientes, acusó a Washington de intentar “asfixiar” la economía cubana.
Analistas coinciden en que la combinación de factores externos —restricciones comerciales, limitaciones financieras y presión sobre el suministro energético— y problemas estructurales internos, como infraestructura obsoleta y baja diversificación productiva, explican la magnitud del deterioro actual.
Escenarios y perspectivas
La evolución del sector dependerá en gran medida de la normalización del suministro energético y de la recuperación de la conectividad aérea. De mantenerse las cancelaciones y el racionamiento, la temporada alta podría cerrarse con una reducción significativa de visitantes y de ingresos en divisas.
Además, la caída sostenida del turismo puede intensificar la emigración de trabajadores del sector y agravar la contracción económica, en un país de 9,6 millones de habitantes que enfrenta limitaciones para acceder a financiamiento externo.
Panorama
El turismo, uno de los pilares económicos de Cuba en las últimas décadas, atraviesa una etapa crítica marcada por la escasez de combustible, la disminución de vuelos y la reducción sostenida de visitantes. En un contexto de restricciones energéticas y presión financiera, la capacidad del gobierno para estabilizar el sector será determinante para el desempeño económico inmediato de la isla.
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