FUJIMORI DESTACA LA CAPTURA DE “JHONSSON PULPO” COMO RESULTADO DE LA COOPERACIÓN REGIONAL

La presidenta resaltó el trabajo conjunto de la Policía Nacional del Perú, la Policía Boliviana y el FBI, tras ocho meses de seguimiento al prófugo en distintos países.

Una organización criminal que trascendió las fronteras peruanas terminó siendo golpeada por una operación de alcance internacional. Jhonsson Smit Cruz Torres, alias “Jhonsson Pulpo”, señalado por la Policía Nacional del Perú (PNP) como principal cabecilla de “Los Pulpos”, fue capturado el martes 1 de septiembre en La Paz, luego de ocho meses de seguimiento en varios países.

La presidenta Keiko Fujimori presentó la detención como resultado de la coordinación entre la PNP, la Policía Boliviana y el FBI. Sobre Cruz Torres pesaban una orden de captura internacional emitida por el Tercer Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de la Corte Superior de Justicia de La Libertad y una notificación roja de Interpol.

Horas después de su detención, las autoridades bolivianas dispusieron su expulsión por permanencia irregular. El prófugo fue entregado ese mismo día a la PNP en el Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF) de Desaguadero, en Puno.

De Trujillo a cuatro países

El caso evidencia la expansión territorial alcanzada por “Los Pulpos”. La organización surgió a comienzos de la década de 1990 en El Porvenir, uno de los distritos más poblados de Trujillo, y inicialmente estuvo vinculada con delitos comunes.

Bajo el mando de Cruz Torres, quien asumió el control en 2014 cuando tenía 17 años, la banda habría extendido su presencia hacia Chile, Bolivia y Argentina, además de ampliar sus actividades criminales a sectores como la minería y el transporte, según analistas citados por Infobae y Correo.

El comandante general de la Policía Boliviana, coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi, calificó al detenido como un objetivo de alto valor regional debido al alcance de sus operaciones desde el Perú hacia otros países. Esa dispersión territorial obligó a las autoridades a desplegar una búsqueda multinacional, en lugar de una intervención policial convencional.

Ocho meses de seguimiento internacional

Las labores de identificación y ubicación comenzaron en enero de 2026, de acuerdo con Álvarez Arismendi. Ese mes se realizó un primer intento de captura en Bolivia, coordinado con las policías de Chile y Perú. La operación no permitió detener a Cruz Torres, pero sí a su pareja, Keisy Salvatierra, de 29 años, quien también era requerida por la justicia peruana.

El seguimiento se prolongó durante ocho meses. En la intervención final participaron la División de Ciberdelincuencia de la Policía Boliviana; el Equipo Especial Sensitivo Contra el Crimen Organizado Transnacional (EESCCOT) de la PNP; la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad de la Dirandro; la oficina del FBI en Lima, y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en el Perú.

Paralelamente, el Programa de Recompensas del Ministerio del Interior ofrecía S/500.000 —aproximadamente US$148.000— por información que permitiera localizarlo.

Identidades falsas y cirugías para evitar su captura

La movilidad regional del prófugo se sostenía en dos elementos principales: documentación falsa y modificaciones en su apariencia.

Durante el registro del inmueble donde fue capturado, la policía encontró pasaportes, documentos nacionales de identidad peruanos, cédulas bolivianas, teléfonos celulares y aproximadamente US$10.000 en efectivo. No se informó sobre el hallazgo de armas.

Los peritajes posteriores determinaron que Cruz Torres se había sometido a diversas cirugías estéticas, entre ellas intervenciones en las orejas, pómulos y cejas, además de rinoplastia, blefaroplastia y reducción de papada. Estas dos últimas habrían sido realizadas en La Paz, según registros citados por Infobae. También había cambiado su peinado.

“Se ha realizado diversas cirugías plásticas para no lograr su identificación”, declaró Álvarez Arismendi durante una conferencia de prensa. Según la Policía Boliviana, el cabecilla ingresaba temporalmente a distintos países de la región utilizando identidades falsas.

La intervención en La Paz

La captura se produjo alrededor de las 9:45 de la mañana en un inmueble ubicado en la calle Isaac Tamayo 661, en el centro de La Paz, según informaron El Comercio y La República sobre la base de fuentes policiales.

El jefe de la Policía Boliviana indicó que Cruz Torres intentó escapar cuando advirtió la presencia de los agentes. En el mismo operativo fue detenido Gabriel Alexander Saúl Mendocilla Gómez, de 23 años, presunto integrante de la organización.

La Dirección General de Migración de Bolivia ordenó la expulsión inmediata de ambos por permanencia irregular. Esta medida administrativa evitó un proceso de extradición y permitió que fueran entregados ese mismo día a las autoridades peruanas en Desaguadero, principal paso fronterizo terrestre entre Perú y Bolivia.

El pronunciamiento del Gobierno

“El ministro del Interior, el general Astudillo, se encuentra dirigiéndose a la región Puno, ya que el líder de la organización criminal ‘Los Pulpos’ va a ser trasladado a uno de los penales en nuestro país”, declaró la presidenta Keiko Fujimori desde Piura.

La mandataria atribuyó la captura al trabajo coordinado entre la PNP, la Policía Boliviana y el FBI, aunque no precisó el establecimiento penitenciario al que sería trasladado ni la fecha de su internamiento.

“Este cabecilla principal ha caído finalmente”, afirmó el ministro del Interior, César Astudillo, en una entrevista con Canal N. Agregó que las autoridades continúan trabajando para identificar y detener a los demás integrantes de la organización, que, según el Ministerio del Interior, estaría conformada por más de un centenar de personas con funciones diferenciadas.

Días antes, luego de la liberación de un empresario secuestrado en Trujillo, el ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, había señalado que el Gobierno libra “una batalla sin tregua” contra la extorsión y el sicariato.

La condena que sustentó la captura

La cooperación regional se activó sobre la base de una sentencia firme. Cruz Torres había sido condenado a cadena perpetua por el Tercer Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de Trujillo por el delito de robo agravado con subsecuente muerte, en perjuicio de un comerciante asesinado en marzo de 2020.

La requisitoria internacional comprendía, además, los delitos de homicidio calificado, sicariato, organización criminal y secuestro agravado.

Las autoridades peruanas aclararon que su captura no se produjo por el secuestro del empresario minero Jenss Marty Lara Tantaquilla ni por el cuádruple asesinato registrado en Trujillo el domingo 30 de agosto. En ambos casos, sin embargo, la PNP mantiene a “Los Pulpos” como principal hipótesis de investigación.

Lara fue liberado el lunes 31 de agosto y cinco presuntos implicados fueron detenidos.

Tres generaciones de un clan criminal

La PNP identifica a Cruz Torres como integrante de la tercera generación de un clan familiar originario de El Porvenir.

Su padre, Jhon Cruz Arce, alias “Jhon Pulpo”, fundó la organización junto con sus hermanos y fue condenado a 25 años de prisión por homicidio. Recuperó la libertad en 2025 mediante un recurso de hábeas corpus. Las fuentes consultadas difieren respecto del año de la condena: Diario Libre la ubica en 2008, mientras que Correo menciona 2013.

Con su padre en prisión, su tío Nilton detenido y otro de sus tíos, Eddy, radicado en Chile, Cruz Torres asumió el liderazgo de la banda en 2014. La presencia de familiares fuera del Perú habría contribuido a consolidar la proyección regional de la organización.

De este entorno también surgieron facciones como “La Nueva Jauría” y la denominada “Nueva Generación Pulpos”, según especialistas policiales citados por Infobae y El Comercio.

El prontuario de “Los Pulpos”

La organización, conocida también como “Los Pulpos de Cruz Blanca”, desarrolló con los años una estructura dedicada principalmente a la extorsión, el secuestro y el sicariato.

La PNP le atribuye un modo de operar que incluye la simulación de intervenciones policiales mediante el uso de chalecos, esposas y vehículos similares a los empleados en el patrullaje. Este patrón fue identificado en el secuestro ocurrido el 30 de agosto en la avenida Húsares de Junín, en Trujillo.

Implicancias y próximos pasos

La captura se produce en un contexto de creciente preocupación por la inseguridad en el Perú. Durante agosto, el Ejecutivo desplegó policías con apoyo de las Fuerzas Armadas en Lima y Callao para enfrentar las extorsiones contra el transporte público.

En Trujillo, las autoridades también han propuesto reforzar los controles en los alrededores de los establecimientos penitenciarios ante la sospecha de que algunas órdenes criminales son emitidas desde las cárceles.

El operativo deja, además, un precedente para la persecución de organizaciones con presencia internacional. La coordinación entre la PNP, la Policía Boliviana, el FBI y la DEA es presentada por las autoridades peruanas como el mecanismo que permitirá ubicar a otros mandos de “Los Pulpos” que permanecen fuera del país.

Luego de ser entregado en Desaguadero, Cruz Torres fue trasladado a dependencias policiales de Puno y Juliaca. Su llegada a Lima fue anunciada para el 2 de septiembre, con el propósito de ponerlo a disposición del Poder Judicial y definir su internamiento penitenciario.

Hasta el momento, las autoridades no han precisado el penal de destino ni el calendario de las siguientes diligencias.

Panorama

La captura de Jhonsson Smit Cruz Torres y Gabriel Alexander Saúl Mendocilla Gómez puso fin a una búsqueda de ocho meses, sostenida por la coordinación entre las policías de Perú y Bolivia y las agencias federales de Estados Unidos.

Cruz Torres permanece bajo custodia de la PNP y tiene una condena vigente de cadena perpetua. Mientras tanto, continúan las investigaciones para identificar y detener a los demás integrantes de “Los Pulpos” y esclarecer su posible participación en los hechos criminales ocurridos recientemente en Trujillo.