El economista difundió un comunicado tras frustrarse su designación; el Gobierno juramentó a Denisse Miralles en medio de cuestionamientos públicos e investigaciones fiscales.

El economista Hernando de Soto afirmó, mediante un comunicado, que su no designación como presidente del Consejo de Ministros (PCM) respondió a la influencia de “políticos y lobistas”, mientras el presidente José María Balcázar juramentó el martes 24 de febrero a Denisse Miralles como jefa del gabinete en Lima, en un escenario de tensión política, denuncias periodísticas e indagaciones del Ministerio Público.
Antecedentes y contexto del hecho
La conducción de la PCM se definió con un cambio respecto de lo que se había anticipado en días previos. Según la información difundida, el Ejecutivo terminó nombrando a Denisse Miralles para encabezar el gabinete, pese a que se había instalado la expectativa de que Hernando de Soto asumiría el cargo. Tras la juramentación, el economista emitió un pronunciamiento público para explicar su versión de los hechos y las razones del desenlace.
El episodio se desarrolla en un contexto de alta fragmentación política y con el Gobierno bajo escrutinio por reportajes periodísticos y diligencias fiscales en curso, de acuerdo con el material proporcionado.
Declaraciones y posturas de los actores relevantes
En su comunicado, De Soto sostuvo que “todos fuimos engañados” y afirmó que él fue el primero. También responsabilizó a “grupos de poder” por el nombramiento de Miralles. En esa línea, aseguró que se produjo “la restauración en el poder” de “grupos de políticos y lobistas” y señaló que “ningún presidente peruano, a pesar de sus buenas intenciones, ha podido evitar ser secuestrado por estos grupos”, de acuerdo con el texto citado.
Asimismo, De Soto vinculó sus críticas a la arquitectura del sistema político. En el documento, atribuyó a esos grupos la configuración de un sistema electoral “fragmentado” y sostuvo que ello dificultaría la fiscalización. También expresó que, en su lectura, el reparto del poder en el gabinete no se traduciría en rendición de cuentas directa ante el electorado.
Hernando de Soto confirmó que sostuvo reuniones con el presidente José María Balcázar Zelada en Palacio de Gobierno para evaluar la posibilidad de asumir la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Las conversaciones no prosperaron y el Ejecutivo designó finalmente a Denisse Miralles como jefa del gabinete, en un contexto de denuncias públicas e investigaciones fiscales que involucran al mandatario.
Reuniones, condiciones y punto de quiebre
En declaraciones difundidas tras el anuncio del nuevo gabinete, De Soto señaló que el presidente le expresó su intención de contar con él para “impulsar un cambio en la dirección del país”. Según explicó, durante los encuentros planteó reformas institucionales, la designación de funcionarios sin vínculos con intereses previos y presentó una lista de nombres para integrar el gabinete, junto con un documento de lineamientos generales.
El economista precisó que su eventual participación estaba supeditada a la adopción de medidas orientadas a fortalecer la seguridad jurídica y la transparencia en la gestión pública. Las diferencias sobre el alcance de esos cambios habrían impedido un acuerdo definitivo.
Denuncias y entorno político
La ruptura se produce mientras la gestión de Balcázar enfrenta cuestionamientos difundidos por el programa Panorama. El reportaje sostiene que el mandatario habría reproducido íntegramente la tesis de grado de su hijo, José Balcázar Quiroz, para publicarla como libro propio en 2005, lo que —según el informe— le habría permitido elevar su puntaje ante el entonces Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) durante un proceso de postulación judicial. El presidente no ha emitido hasta el momento un pronunciamiento detallado sobre esta acusación.
Asimismo, el Ministerio Público investiga un presunto esquema de tráfico de influencias. De acuerdo con el reportaje citado, Balcázar habría entregado la hoja de vida de su nuera, Scarlett Gálvez, a asesores de la entonces fiscal de la Nación, Patricia Benavides, con el objetivo de facilitar su designación en Lambayeque. Las declaraciones del exasesor Jaime Villanueva forman parte de las actuaciones fiscales en curso. La Fiscalía continúa con las diligencias correspondientes.
Otro caso mencionado es el de Carla Bustíos Arteaga, quien obtuvo órdenes de servicio por 16,000 soles tras una reunión con el entonces congresista Balcázar en agosto de 2021. El entorno del mandatario ha señalado que las contrataciones se realizaron conforme a la normativa vigente.
Miralles y el nuevo gabinete
Tras la negativa de De Soto, el Ejecutivo encargó la conducción del gabinete a Denisse Miralles, economista por la Universidad Nacional de Ingeniería y con maestría en Políticas Públicas y Tributación por la Universidad Nacional de Yokohama, Japón. Miralles cuenta con experiencia en ProInversión, donde desempeñó funciones vinculadas a la promoción de proyectos de inversión público-privada.
El nuevo gabinete incorpora a Nelly Paredes en el Ministerio del Ambiente; Felipe César Meza Millán en Desarrollo Agrario y Riego; Erfurt Castillo Vera en Educación; Luis Enrique Jiménez Borra en Justicia; Hugo Alberto Begazo de Bedoya en Interior; Luis Enrique Arroyo Sánchez en Defensa; y Ángelo Alfaro Lombardi en Energía y Minas, entre otros. Se ratificó además a Hugo de Zela en Relaciones Exteriores, Óscar Fernández Cáceres en Trabajo y Luis Napoleón Quiroz Avilés en Salud.
Implicaciones y próximos pasos
El gabinete encabezado por Miralles deberá solicitar el voto de confianza ante el Congreso, trámite que definirá su continuidad. La coyuntura política, marcada por investigaciones fiscales y diferencias públicas sobre el rumbo del Ejecutivo, añade presión al proceso.
La Fiscalía continuará con las indagaciones relacionadas con las denuncias mencionadas, mientras el Ejecutivo busca consolidar respaldo parlamentario en un escenario de alta fragmentación.
Panorama
La ruptura entre Hernando de Soto y José María Balcázar, seguida del nombramiento de Denisse Miralles como primera ministra, reconfigura el equilibrio interno del Gobierno. Las próximas semanas estarán determinadas por el debate legislativo, el avance de las investigaciones fiscales y la capacidad del Ejecutivo para sostener estabilidad institucional.
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