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Irán anunció el sábado el cierre del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz en respuesta a los ataques lanzados por Israel contra posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano, una acción que Teherán calificó como una violación de los compromisos alcanzados con Estados Unidos. Sin embargo, autoridades estadounidenses sostuvieron que no existen evidencias de una interrupción efectiva del tránsito marítimo y afirmaron que la navegación comercial continúa con normalidad.
La advertencia fue emitida por la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que instó a los buques petroleros a no aproximarse a la estratégica vía marítima, por la que transita cerca del 20 % del petróleo consumido en el mundo. El anuncio se produjo tras una nueva ofensiva israelí contra objetivos de Hezbolá en territorio libanés, pese al alto el fuego impulsado por Washington.
Mientras Teherán aseguró haber cerrado el paso marítimo, Washington cuestionó el alcance real de la medida. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó que el día anterior se habían transportado alrededor de 16 millones de barriles de petróleo a través del estrecho y sostuvo que los buques continuaban navegando.
En la misma línea, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que durante la jornada del sábado 55 embarcaciones mercantes atravesaron la zona, movilizando más de 17 millones de barriles de petróleo hacia los mercados internacionales. Su portavoz, Tim Hawkins, declaró que las fuerzas estadounidenses continuaban supervisando la situación para garantizar la libre navegación.
No obstante, el panorama sobre el terreno presentó señales contradictorias. El seguimiento realizado por BBC Verify mostró que algunas embarcaciones modificaron repentinamente sus rutas o permanecieron detenidas cerca del límite occidental del estrecho, mientras otros petroleros lograron cruzar sin incidentes.
La decisión iraní fue justificada por el Cuartel General Jatam al Anbiya, principal órgano de mando militar del país, que acusó a Israel de mantener ataques continuos contra el sur del Líbano y de incumplir el alto el fuego promovido por Estados Unidos.
Autoridades libanesas reportaron al menos una veintena de muertos tras bombardeos israelíes en los distritos de Nabatieh y Saida. Israel, por su parte, reconoció haber atacado decenas de posiciones de Hezbolá después del lanzamiento de más de 50 proyectiles desde territorio libanés.
Hezbolá también acusó a Israel de violar el cese de hostilidades. Hassan Fadlallah, dirigente del grupo chií, declaró que la prioridad era garantizar el cumplimiento integral del acuerdo y evitar nuevas incursiones o la ocupación de posiciones adicionales por parte del ejército israelí.
En medio de la crisis, delegaciones de Irán y Estados Unidos se trasladaron a Suiza para continuar conversaciones destinadas a reducir las tensiones regionales. Antes de partir, el vicepresidente JD Vance manifestó su expectativa de avanzar en asuntos vinculados al programa nuclear iraní y a la estabilización de la situación en el Líbano.
Los medios estatales iraníes señalaron que la representación encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, acudió para supervisar la aplicación de acuerdos previos y no para abrir una nueva fase de negociaciones.
El estrecho de Ormuz constituye uno de los principales corredores energéticos del planeta. Por esa vía circulan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo diarios y dependen de ella exportadores como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos para abastecer a Asia, Europa y otros mercados.
Cualquier interrupción prolongada podría repercutir sobre los precios internacionales del crudo, los costos de transporte y las perspectivas de inflación global, según diversos analistas energéticos.
Mientras Irán insiste en que ha restringido el paso marítimo y Estados Unidos asegura que el tráfico continúa, la situación en el estrecho de Ormuz permanece rodeada de incertidumbre. La evolución de las conversaciones en Suiza y el comportamiento militar de Israel y Hezbolá serán factores determinantes para definir si la tensión regional se contiene o deriva en nuevas alteraciones sobre una de las rutas comerciales más sensibles para la economía mundial.