
Luego del resbalón político que ha supuesto la designación de José María Balcázar Zelada (83) como presidente encargado, políticos memoriosos afirman que esto no hubiera ocurrido si se hubiese echado mano a ciertos recursos para evidenciar el voto secreto, como hacer que antes de colocarlo en el ánfora fuese mostrado a las cámaras, como acostumbraba pregonar el aprista Claude Maurice Mulder Bedoya (69). Así no habría tanto felón agazapado en el anonimato y se sabría a quién le debemos la debacle.
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