Thomas Piketty vinculó la reacción de Washington con el menor peso de la economía estadounidense, en una entrevista con BBC News Brasil.

El economista francés Thomas Piketty atribuyó el “nerviosismo” de Washington bajo el gobierno de Donald Trump a la pérdida de peso relativo de Estados Unidos en la economía mundial. En una entrevista publicada por BBC News Brasil el 29 de septiembre, defendió una reforma del sistema monetario internacional y una mayor cooperación tributaria para financiar el desarrollo y enfrentar el cambio climático.
Su planteamiento forma parte del Informe de Justicia Global, presentado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial el 4 de junio de 2026. El documento propone transformar las instituciones económicas internacionales y reducir las desigualdades dentro de los límites ambientales del planeta.
EL DÓLAR Y EL PESO ECONÓMICO DE ESTADOS UNIDOS
Piketty sostiene que el retroceso relativo de la economía estadounidense respecto de la posguerra debilita las bases de un sistema monetario centrado en el dólar. A su juicio, ese esquema sobrevalora la divisa y contribuye al déficit comercial de Estados Unidos.
Como alternativa, propone una moneda internacional basada en una canasta de divisas que permita financiar el desarrollo y las inversiones climáticas. Considera que la respuesta de Trump a los desequilibrios actuales no ofrece una solución estructural.
El Informe de Justicia Global incorpora una unión internacional de compensación y una nueva moneda entre sus propuestas para reformar la arquitectura financiera. Su objetivo es reducir las ventajas que permiten a los países ricos obtener rendimientos de sus activos externos superiores al costo de su deuda exterior.
EL VETO EN EL FMI
La discusión también alcanza al Fondo Monetario Internacional. Las asignaciones generales de Derechos Especiales de Giro (DEG) requieren una mayoría del 85% del poder de voto, lo que permite bloquearlas a un país que reúna más del 15%. Los DEG son activos internacionales de reserva, no una moneda de circulación ordinaria.
En agosto de 2009, durante el gobierno de Barack Obama, entró en vigor una asignación general equivalente a unos 250.000 millones de dólares. Los recursos se distribuyeron en proporción a las cuotas de los países miembros. En agosto de 2021, bajo la presidencia de Joe Biden, el FMI realizó otra asignación por aproximadamente 650.000 millones de dólares, la mayor de su historia.
Piketty cuestiona ese criterio de distribución y plantea dar mayor importancia a la población y a las responsabilidades climáticas. Sin embargo, una reducción de la participación estadounidense en el PIB mundial no elimina automáticamente su capacidad de veto: para ello tendría que modificarse su participación en el poder de voto del organismo.
COOPERACIÓN TRIBUTARIA SIN WASHINGTON
La negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Tributaria Internacional ofrece un ejemplo de avance institucional pese a la oposición estadounidense. El 3 de febrero de 2025, la delegación de Estados Unidos anunció que dejaría de participar en el proceso y que rechazaría sus resultados.
El proceso busca establecer un marco más inclusivo y eficaz de cooperación tributaria. Comprende también dos protocolos iniciales: uno sobre la tributación de los ingresos derivados de servicios transfronterizos y otro sobre la prevención y resolución de controversias fiscales. Su alcance, por tanto, supera la discusión sobre un eventual impuesto a los multimillonarios.
Las negociaciones se desarrollan entre 2025 y 2027. La quinta sesión se celebró en agosto de 2026 en Nueva York, y la siguiente está prevista en Nairobi entre noviembre y diciembre. El objetivo es presentar a la Asamblea General el texto de la convención y sus dos protocolos iniciales en 2027.
EL PRECEDENTE DEL G20
La propuesta brasileña de gravar a los multimillonarios constituye otro antecedente. Durante su presidencia del G20 en 2024, Brasil impulsó un estándar mínimo de tributación efectiva basado en un informe del economista Gabriel Zucman.
El planteamiento contemplaba una tributación equivalente al 2% de la riqueza de unos 3.000 multimillonarios, con una recaudación potencial de entre 200.000 y 250.000 millones de dólares anuales. Se trataba de una propuesta de coordinación internacional, no de un impuesto global ya aprobado.
La discusión abrió espacio a compromisos de cooperación tributaria y a un debate sobre la contribución efectiva de las personas con patrimonios ultraelevados. Los documentos de la presidencia brasileña del G20 recogen esa agenda junto con los esfuerzos por mejorar la transparencia fiscal.
LAS PROPUESTAS DEL INFORME
El Informe de Justicia Global articula tres condiciones para combinar prosperidad y habitabilidad del planeta: una descarbonización rápida, un menor consumo de materiales y una reducción profunda de las desigualdades de ingreso, riqueza y poder.
La transición hacia la “suficiencia” incluye jornadas laborales más cortas y cambios en los patrones de consumo, los sistemas alimentarios y el uso del suelo. El documento sostiene que reducir la desigualdad resulta necesario tanto para financiar esas transformaciones como para mantener su respaldo político.
En su escenario de convergencia sostenible, el ingreso nacional bruto medio por habitante alcanzaría unos 5.000 euros mensuales en todos los países hacia 2100, medidos en euros de 2025 y ajustados por paridad de poder adquisitivo. Esa cifra representa un promedio económico por persona: no equivale a un salario ni a una transferencia individual garantizada.
El mismo escenario contempla reducir las horas anuales de trabajo por persona empleada de aproximadamente 2.100 a 1.000 y limitar el calentamiento global a alrededor de 1,8 °C hacia finales de siglo. Son resultados condicionados a las transformaciones propuestas, no pronósticos inevitables.
Para financiar la transición, el informe plantea impuestos globales progresivos sobre la riqueza y los ingresos, además de un Fondo de Justicia Global destinado a sostener inversiones y mecanismos de redistribución internacional.
BRASIL EN EL DEBATE
La entrevista se publicó en la antesala de las elecciones brasileñas, cuyo primer turno se celebrará el 4 de octubre y cuya eventual segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre, según el Tribunal Superior Electoral.
Para Piketty, la presión del sur global será decisiva en la construcción de un orden económico más igualitario. Su propuesta pasa por impulsar acuerdos entre los países dispuestos a reformar el sistema, aunque inicialmente no participen todas las grandes potencias.







