CANADÁ SE PREPARA ANTE UNA IMPROBABLE INVASIÓN DE ESTADOS UNIDOS

El primer ministro Mark Carney dijo que el Gobierno evaluó ese escenario como parte de la gestión de riesgos ante las tensiones con Washington.

Con información de Nadine Yousif y Robin Levinson-King, BBC News, Toronto.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reconoció en una entrevista con The New York Times en septiembre que su gobierno ha evaluado la posibilidad de una acción militar estadounidense contra el país. Aunque considera ese escenario altamente improbable, sostuvo que su responsabilidad incluye prepararse para riesgos extremos mientras la relación bilateral se redefine bajo la presidencia de Donald Trump. “Es simplemente gestión de riesgos”, afirmó.

La declaración se suma a la existencia de un modelo teórico de respuesta ante una eventual invasión, revelado en enero por The Globe and Mail. El periódico precisó que se trata de un ejercicio conceptual para examinar escenarios y posibles respuestas, no de un plan operativo con instrucciones para ejecutar acciones militares.

PRESIÓN ECONÓMICA Y PREOCUPACIÓN CIUDADANA

Los aranceles de Trump y sus reiteradas referencias a convertir Canadá en el estado número 51 han tensionado la relación entre ambos países. En 2025, el mandatario estadounidense calificó como muy improbable el uso de la fuerza contra su vecino y planteó recurrir a la presión económica para alcanzar sus objetivos políticos.

La operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, en enero de 2026, alimentó la inquietud entre los canadienses. Una encuesta de Leger, realizada del 9 al 11 de enero entre 1.540 adultos residentes en Canadá, encontró que el 31% consideraba probable que Estados Unidos intentara una “acción directa” para tomar el control del país en el futuro. La pregunta abarcaba una posible intervención militar o política, por lo que el resultado no equivale exclusivamente a una expectativa de invasión armada.

Consultada por la BBC, la Casa Blanca respondió que “el presidente Trump ha hecho más que nadie para proteger al gran pueblo de Canadá”. El comunicado no detalló una posición sobre el ejercicio militar canadiense.

UNA DEFENSA ESTRECHAMENTE INTEGRADA

El teniente general retirado Christopher Coates, quien sirvió durante 34 años en la Real Fuerza Aérea de Canadá, explicó a la BBC que un conflicto con Estados Unidos sería difícil de imaginar por la profundidad de la cooperación militar. Durante su carrera, señaló, un ataque procedente del territorio estadounidense nunca formó parte de los escenarios habituales.

Ambos países comparten responsabilidades en el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (Norad), encargado de la alerta aeroespacial, el control aeroespacial y la alerta marítima del continente. Esta estructura binacional refleja el grado de integración de sus sistemas de defensa.

Canadá y Estados Unidos también pertenecen a la OTAN. Su tratado establece que un ataque armado contra un aliado se considera un ataque contra todos, pero cada miembro determina las medidas que estima necesarias para prestar asistencia. Esa obligación no permite dar por establecida una respuesta militar específica frente al escenario excepcional de una agresión entre integrantes de la alianza.

QUÉ CONTEMPLA EL MODELO MILITAR

Según The Globe and Mail, que citó a altos funcionarios gubernamentales no identificados, el modelo supone que las fuerzas estadounidenses podrían superar las posiciones estratégicas canadienses en tierra y mar en un plazo de entre dos días y una semana.

Ante esa desventaja, contempla una resistencia no convencional mediante pequeños grupos, emboscadas, sabotajes y ataques con drones. También considera la posibilidad de solicitar apoyo a Francia o Reino Unido. Estas hipótesis describen el funcionamiento del ejercicio, no decisiones anunciadas por el Gobierno ni compromisos de asistencia asumidos por esos aliados.

Las fuentes y los especialistas consultados por el periódico coincidieron en considerar improbable una invasión. El ejercicio, que se cree sería el primero de este tipo elaborado por las fuerzas canadienses en un siglo, busca examinar una contingencia extrema.

LA RESERVA VOLUNTARIA EN ESTUDIO

Canadá también estudia ampliar su capacidad de movilización ante crisis, conflictos y desastres naturales. Un documento oficial del Departamento de Defensa Nacional precisa que los 300.000 miembros constituyen una meta aspiracional para el tamaño total de la Reserva Suplementaria u otras modalidades de servicio de reserva.

La iniciativa continúa en evaluación y prevé participación voluntaria. No representa la incorporación confirmada de 300.000 soldados al servicio activo. El documento recoge, además, la explicación del ministro de Defensa de que el proyecto está orientado principalmente a fortalecer la respuesta civil ante emergencias, antes que a preparar voluntarios para operaciones de combate.

UNA RELACIÓN BAJO TENSIÓN

El temor a una expansión estadounidense tiene antecedentes históricos. Durante la guerra de 1812, fuerzas de Estados Unidos invadieron las colonias británicas que posteriormente formarían parte de Canadá. El conflicto terminó sin cambios territoriales sustanciales y dejó una huella duradera en la identidad canadiense.

Para Matthew Schmidt, profesor asociado de Seguridad Nacional en la Universidad de New Haven, la consideración de este escenario refleja el deterioro de la confianza bilateral. En declaraciones a la BBC, sostuvo que una guerra encontraría resistencias dentro de Estados Unidos, incluso entre oficiales acostumbrados a entrenar y colaborar con sus pares canadienses. Sus apreciaciones sobre posibles renuncias o los objetivos de una eventual operación son hipótesis del académico, no indicios de preparativos estadounidenses.

Carney presenta la evaluación como una obligación de prudencia ante un riesgo remoto. La preparación canadiense expone, sin embargo, cuánto ha cambiado la relación con un vecino que sigue siendo un socio central en la defensa de América del Norte.