Bruselas apuesta por Sudamérica: La mayor zona de libre comercio del mundo queda a un paso de nacer

0
145

El acuerdo UE–Mercosur avanza como una jugada geopolítica clave frente a China y EE.UU., en medio de una fuerte resistencia rural en Europa.

La Unión Europea dio este viernes un paso decisivo hacia la concreción de uno de los mayores acuerdos de libre comercio del mundo al aprobar, en el seno de su Consejo, la firma del tratado con el Mercosur. La decisión, adoptada por mayoría entre los 27 Estados miembros, permite avanzar hacia la creación de una zona comercial que abarcaría a más de 700 millones de personas, aunque el acuerdo aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo para entrar en vigor.

Un acuerdo largamente negociado

Las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— se iniciaron en 1999, con el objetivo de reducir aranceles y facilitar el intercambio de bienes y servicios entre ambos bloques. Tras más de dos décadas de avances intermitentes, estancamientos políticos y revisiones técnicas, el Consejo de la UE avaló finalmente el texto del acuerdo.

Con esta aprobación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto viajar el próximo lunes a Paraguay para la firma oficial del tratado junto a los jefes de Estado del Mercosur. Una vez firmado, el acuerdo deberá ser sometido a votación en la Eurocámara, donde el respaldo no está garantizado.

Apoyos y resistencias dentro de Europa

La decisión fue adoptada pese a la oposición expresa de países como Francia, Polonia e Irlanda, que han manifestado reiteradas preocupaciones por el impacto del acuerdo en sus sectores agropecuarios. En particular, los agricultores europeos temen una mayor competencia de productos sudamericanos —como carne, arroz, soja o miel— que podrían ingresar al mercado europeo con menores costos de producción.

En contraste, gobiernos como los de España y Alemania defienden el tratado al considerarlo una herramienta estratégica para diversificar las relaciones comerciales de Europa en un contexto marcado por la creciente competencia china y las tensiones comerciales con Estados Unidos. Italia, que hasta hace poco mantenía una postura crítica, anunció esta semana un cambio de posición al destacar los “enormes beneficios” económicos del acuerdo.

Salvaguardas para el sector agrícola

Para mitigar el rechazo del sector rural, la Comisión Europea incorporó una serie de cláusulas de protección. Entre ellas, se establecen cupos limitados para determinados productos agrícolas del Mercosur exentos de aranceles y mecanismos de intervención en caso de desestabilización del mercado.

Además, la Comisión anunció que abrirá investigaciones automáticas si el precio de un producto importado desde el Mercosur resulta al menos un 8 % inferior al de un bien equivalente en la UE, o si el volumen de importaciones supera ese mismo umbral. También se comprometió a reforzar la legislación sobre residuos de pesticidas en productos importados, una de las principales demandas de los agricultores europeos.

Como parte de estas medidas, la UE prohibió recientemente tres sustancias fungicidas —tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo— especialmente utilizadas en cítricos y frutas tropicales.

Protestas y tensiones sociales

Pese a las concesiones, las movilizaciones del sector agrícola continúan en varios países. En Francia, sindicatos agrarios mantienen protestas con tractores en los accesos a París, en rechazo a la firma del acuerdo. En ese contexto, el gobierno francés decretó la suspensión temporal del ingreso de ciertos productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la UE, en su mayoría provenientes de Sudamérica.

Las manifestaciones reflejan el profundo malestar de una parte del sector rural, que considera insuficientes las garantías ofrecidas por Bruselas frente a lo que perciben como una competencia desleal.

Un paso clave, pero no definitivo

Aunque la aprobación del Consejo representa un avance histórico, el acuerdo aún enfrenta un tramo decisivo. Alrededor de 150 eurodiputados han advertido que podrían recurrir a instancias judiciales para bloquear su aplicación, lo que introduce un elemento de incertidumbre sobre su ratificación final.

De superar ese escollo, el tratado eliminaría aranceles a más del 90 % del comercio bilateral y consolidaría una de las mayores áreas de libre comercio del planeta, con implicancias significativas para la economía global, el comercio agrícola y las relaciones políticas entre Europa y Sudamérica.

Panorama

Con el aval del Consejo de la Unión Europea, el acuerdo UE–Mercosur entra en su fase final tras más de 25 años de negociaciones. Sin embargo, la ratificación parlamentaria, las resistencias internas y las tensiones sociales en el sector agrícola marcarán el desenlace de un tratado que promete redefinir el vínculo económico entre ambos bloques.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here