CAMPAÑA SIN PLATA

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Aparentemente la pandemia del covid 19 estaría ocasionado que la campaña electoral para las elecciones generales de abril del 2021 no se haya encendido. Ha contribuido a ello el retraso en la elección de los jefes de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), y como si fuera poco la inoperancia del Congreso para avanzar en la reforma electoral y reforma política.
Todo lo mencionado anteriormente tiene cierto sentido. ¿Pero saben cuál es la razón de fondo de por qué esta campaña electoral no haya arrancado de la manera que hemos visto en procesos anteriores?, lo cierto es que no hay plata en los partidos, movimientos y agrupaciones políticas. ¿Y saben por qué no hay plata?, simplemente porque Odebretch, el gran apostador, esta fuera del juego electoral.
Odebretch, el gigante constructor brasilero, el gran financista y tahúr electoral se ha retirado de la mesa para arreglar sus problemas legales, y no hay quien ponga el billete para gatillar a los partidos en los preparativos electorales. O al menos en las cantidades que despachaban Marcelo Odebretch y Jorge Barata. Los candidatos van a tener que sacar de la suya o conseguirla de su entorno para postularse, la empresa privada está más concentrada en sobrevivir a la crisis que en embarcarse en proyectos a mediano plazo. O sea, cómo se dice, los candidatos van a tener que bailar con su propio pañuelo.
El caso Lava Jato puso al descubierto vacíos en el financiamiento de campañas políticas que habrían dado lugar a delitos. La Comisión de Constitución del Congreso de la República viene debatiendo los artículos y los cambios que se darán en el financiamiento de campañas electorales a partidos políticos.
A poco tiempo de iniciar la campaña electoral, el presidente de la Comisión de Constitución del Congreso de la República, Omar Chehade, dijo que en septiembre presentarán el predictamen que regula los aportes a los partidos. “Lo que vamos a presentar es que haya un control concurrente, los partidos deben declarar en el momento de la campaña, para transparentar los dineros privados que vayan llegando”.
En el portal de la ONPE se señala que los partidos políticos pueden recibir aportes de privados “Constituidos por las cuotas y aportes de sus afiliados, por los ingresos resultantes de sus actividades, por los rendimientos patrimoniales, créditos que concierten, donaciones y otros ingresos”. La finalidad es que lo recolectado sea invertido en actividades “de funcionamiento ordinario y de campañas durante los procesos electorales en que participen, de acuerdo a las condiciones previstas en la Ley de Partidos Políticos y en el Reglamento de Financiamiento y Supervisión de Fondos Partidarios”.
Hace unos días, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Víctor Ticona, discrepó con los congresistas que defienden el proyecto de ley que plantea la suspensión y cancelación de inscripción a partidos que reciban financiamiento de la corrupción. Para el titular de la institución debe ser el Poder Judicial quien defina si hubo o no aportes ilícitos que tuvieron como fuente actos de corrupción. “¿Cuándo ha habido un proceso penal y se ha determinado que el financiamiento proviene de la corrupción? Tendría que esperarse a un proceso penal para recién declarar la ilegalidad por conducta antidemocrática y el partido podría seguir operando”, dijo.
Lava Jato puso en evidencia vacíos muy graves en la normatividad peruana. No se establecía claramente los límites de los aportes y sobre todo la situación que se produjo cuando las empresas podían transferir recursos sin que eso fuera registrado y transparentado.
Con una creciente economía ilegal, es decir, dinero que viene del narcotráfico, lavado de activos, del tráfico de personas, de la minería ilegal, creo que eso es lo que explica también por qué la política peruana se ha degradado tanto.
Así están las cosas. Para los grupos de poder tradicionales, el Estado, en las circunstancias de emergencia nacional y con las proyecciones económicas por los suelos, no les resulta nada apetecible, al menos para el próximo quinquenio. Pues el negocio no pinta fácil, ni claro, se va a tener que destinar la mayor parte del presupuesto nacional al sector salud y en el mejor de los casos solo se van a continuar las obras de gran envergadura, por ello es que los financistas le están dando largas y haciéndose los remolones para soltar algo de billete para la campaña, pues quieren ver como se presenta el panorama y en honor a la verdad no es nada alentador. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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