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El presidente José Jerí quedó nuevamente en el centro de la polémica luego de que el programa Punto Final informara sobre una nueva reunión con el empresario chino Zhihua Yang el 6 de enero, esta vez en la tienda Market Capón. Consultada por el dominical, Presidencia sostuvo que el mandatario acudió al local “a comprar caramelos chinos” y remarcó que, a diferencia de una cita anterior, no ocultó su identidad. La revelación se suma a reportajes previos sobre un encuentro en un chifa de San Borja y a información sobre visitas registradas del empresario a Palacio de Gobierno, abriendo un nuevo capítulo de cuestionamientos sobre transparencia y agenda presidencial.
La nueva reunión difundida por Punto Final se conoce después de la controversia generada por una cena en un chifa de San Borja el 26 de diciembre, donde Jerí fue captado ingresando encapuchado a altas horas de la noche, según reportes televisivos. Tras la difusión del caso, el mandatario emitió un pronunciamiento en video —difundido, según la información disponible, durante la madrugada del domingo 18 de enero— en el que reconoció un “error” por la forma en que ingresó al local y ofreció disculpas públicas, señalando que el episodio podía alimentar “suspicacias y dudas”.
El nuevo registro de un encuentro en Market Capón, ocurrido el 6 de enero, añade elementos a la secuencia de reuniones atribuidas al mismo entorno y vuelve a poner en agenda el contraste entre citas privadas fuera de sedes oficiales y registros formales de ingresos a dependencias del Ejecutivo.
De acuerdo con el reporte, Jerí habría asistido al establecimiento con buzo azul y lentes oscuros, acompañado por un agente de seguridad del Estado y una mujer joven. En el local se encontraba Zhihua Yang junto a dos trabajadores. El mismo reporte señala que, tras unos minutos, el presidente se observó hablando por teléfono visiblemente molesto, con gestos marcados y tocándose el cuello.
En paralelo, se informó que la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) clausuró el local el mismo día por presuntas irregularidades vinculadas al giro comercial. Según la referencia del reportaje, la Gerencia de Fiscalización determinó que el establecimiento contaba con autorización para rubros minoristas —minimarket, bodegas, bazar y menaje— pero habría constatado que una parte relevante de productos se ofrecía también por caja al por mayor, lo que implicaría un giro distinto al autorizado.
Consultada por Punto Final, Presidencia indicó que el mandatario acudió al lugar “a comprar caramelos chinos” y enfatizó que, en esta oportunidad, Jerí no habría intentado ocultar su identidad, en contraste con el episodio del chifa en San Borja.
En el pronunciamiento posterior al caso del 26 de diciembre, Jerí señaló además que invitó a cenar al ministro del Interior, Vicente Tiburcio, y a su escolta en el local del empresario, al que se refirió como “el señor Johnny”, afirmando que se trató de un horario “habitual y prudente” y que conocía al empresario “de tiempo atrás”. También admitió que su ingreso encapuchado fue un error y pidió disculpas por el impacto político del hecho.
A los encuentros fuera de sede oficial se sumó información respecto de ingresos formales del empresario a Palacio de Gobierno. Según el detalle difundido en la cobertura, el sistema de control de visitas registraría tres ingresos entre diciembre de 2025 y enero de 2026, vinculados a reuniones con funcionarias del área de comunicaciones de Presidencia.
En ese recuento:
El contraste entre estos registros y las reuniones difundidas por reportajes televisivos alimentó interrogantes sobre la naturaleza de los vínculos, los temas abordados y el marco institucional de los encuentros.
La controversia escaló al terreno político con pronunciamientos desde distintos frentes. El candidato presidencial de Libertad Popular, Rafael Belaúnde Llosa, calificó como “inaceptable” la reunión del chifa y, en entrevista con RPP, sostuvo que —en un contexto distinto al calendario electoral— el hecho podría interpretarse como causal para remover al mandatario, al tiempo que relacionó el episodio con prácticas de visitas no registradas en casos anteriores de la política peruana.
En el Congreso, el parlamentario Segundo Montalvo (Perú Libre) anunció que incluiría el caso en una moción de vacancia que impulsa por otros motivos, señalando que el encuentro captado en condiciones irregulares era “grave” y “sin precedentes” en un presidente, de acuerdo con las versiones recogidas.
Por su parte, el presidente interino del Congreso, Fernando Rospigliosi, restó importancia al episodio con una frase que circuló ampliamente: “Le gusta el chifa, pues, déjenlo”, y consideró “absurdo” promover una vacancia con las elecciones próximas, según el mismo recuento informativo.
Desde la Comisión de Fiscalización, el legislador Jaime Quito presentó una solicitud para citar al mandatario, mientras que desde la bancada de Somos Perú, el congresista Héctor Valer cuestionó que un presidente pueda involucrarse en escenarios que, a su juicio, se asemejen a un “engranaje de corrupción”, en declaraciones recogidas por los reportes.
Más allá del cruce de declaraciones, el caso concentra la discusión en tres ejes institucionales:
En lo inmediato, el rumbo del caso dependerá de tres factores:
La difusión de una segunda reunión entre el presidente José Jerí y el empresario Zhihua Yang, sumada a antecedentes recientes y a registros de visitas a Palacio, ha reactivado cuestionamientos públicos y políticos sobre la transparencia de los encuentros del mandatario. Mientras Presidencia sostiene que se trató de una visita de carácter comercial, distintos actores exigen aclaraciones y evalúan medidas de control, en un escenario donde la discusión ya se trasladó al Congreso y al debate electoral.
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