DE LAS AULAS A LA CALLE: CÓMO EMPEZARON LAS PROTESTAS EN FRANCIA (VIDEO)

Las movilizaciones surgieron el mes pasado en escuelas del norte de París por la falta de profesores y el estado de las instalaciones.

Las protestas que el sábado 17 de octubre derivaron en disturbios y saqueos en varias ciudades de Francia nacieron un mes antes en un liceo de la periferia de París, donde estudiantes y docentes denunciaron la falta de profesores y de personal. En pocas semanas, el reclamo escolar se extendió al resto del país, se sumó al descontento por el costo de vida y reunió a sindicatos y a los «chalecos amarillos». El lunes 19, el primer ministro Sébastien Lecornu pidió a los prefectos imponer toques de queda parciales y localizados.

EL ORIGEN EN LAS AULAS

El movimiento comenzó en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, en el departamento de Val-de-Marne. El 17 de septiembre, un grupo de profesores del centro hizo huelga para denunciar la falta de personal; esa misma noche, los alumnos se organizaron y al día siguiente bloquearon la entrada del establecimiento, según reconstruyeron Franceinfo y France 24.

«Nos faltaban un profesor de matemáticas, uno de francés, uno de literatura, uno de historia y un profesor asistente. La enfermera del colegio estaba de baja», declaró a la radio France Inter Laurent Bessière, docente de matemáticas del liceo. Los estudiantes denunciaron además clases sobrecargadas y falta de mesas en algunas aulas.

Cuando las autoridades enviaron personal adicional al liceo, la protesta local terminó, pero para entonces el movimiento ya se había propagado. Los bloqueos se extendieron primero a la periferia parisina y luego a ciudades como Lille, Marsella, Burdeos, Rennes, Nantes y Lyon. Las reivindicaciones se centraron en la falta de docentes y personal, el estado de los edificios, el número de alumnos por clase y la presión del sistema de admisión universitaria Parcoursup.

UN MOVIMIENTO QUE CRECIÓ EN SEMANAS

El 6 de octubre, más de 250.000 personas se manifestaron en más de una docena de ciudades, unas 56.000 de ellas en París, según el Ministerio del Interior citado por la revista Time. Para entonces, más de 6.000 personas habían sido puestas bajo custodia policial, en su mayoría menores sin antecedentes.

La respuesta policial también quedó bajo escrutinio: la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) había abierto 36 investigaciones por presuntas violencias policiales desde el inicio de las protestas, según cifras del Ministerio del Interior del 13 de octubre.

DE LA EDUCACIÓN AL COSTO DE VIDA

La jornada del 17 de octubre marcó la convergencia del movimiento estudiantil con un malestar social más amplio. Estudiantes, sindicatos y simpatizantes de los «chalecos amarillos» (gilets jaunes), el movimiento que surgió en 2018, durante el primer mandato de Emmanuel Macron, contra el alza de los combustibles y el costo de vida, marcharon contra la carestía, el precio de los combustibles y el deterioro de los servicios públicos.

Según el Ministerio del Interior, 550.000 personas participaron en las manifestaciones en todo el país, 110.000 de ellas en París; los organizadores cifraron la asistencia en 800.000. La mayoría marchó de forma pacífica, pero en varias ciudades grupos minoritarios atacaron edificios públicos, saquearon comercios y se enfrentaron con la policía.

EL BALANCE DE LA JORNADA

Según el balance consolidado del Ministerio del Interior, 2.397 personas fueron detenidas y 997 policías y gendarmes resultaron heridos, siete de ellos de gravedad. Solo en París, la policía realizó 855 detenciones. Un manifestante murió tras sufrir un paro cardíaco durante las protestas en la capital, informó la agencia Reuters.

El ministro de Pequeñas y Medianas Empresas y Comercio, Serge Papin, estimó que «al menos 3.000» comercios fueron dañados o saqueados. En Limoges, manifestantes irrumpieron en el ayuntamiento y lo incendiaron; el fuego destruyó la sala de matrimonios y las oficinas del registro civil. En Lyon, encapuchados incendiaron la oficina de turismo de la plaza Bellecour, y en Marsella y Lille también resultaron dañados los ayuntamientos.

LA RESPUESTA DEL GOBIERNO

Tras una reunión de crisis interministerial el lunes 19, Lecornu pidió a los prefectos aplicar toques de queda «parciales» y «localizados», definidos en concertación con los alcaldes. Señaló que el estado de emergencia podría declararse «si fuera necesario», aunque consideró que los toques de queda eran más apropiados.

Lille, Douai, Wattignies y Denain, en el departamento de Nord, decretaron un toque de queda de 20:00 a 06:00 hora local. En París, la prefectura de policía prohibió toda presencia en los perímetros de la plaza de la República, a partir de las 23:00, y del sector de Les Halles; en Lyon, el toque de queda en el hipercentro rige de 21:00 a 06:00. Marsella prohibió las reuniones y manifestaciones entre las 12:00 y las 20:00. El gobierno anunció además un fondo de apoyo y desempleo parcial para los trabajadores de los comercios afectados.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que la policía «perdió el control» en algunas ciudades y presentó su renuncia el domingo. «Presenté mi dimisión porque soy responsable de todo lo que está ocurriendo», dijo a France Inter. El Palacio del Elíseo informó el lunes que Macron la rechazó «dada la necesidad de continuidad en el mando de las fuerzas del orden» y le pidió transparencia total sobre las fallas de planificación e inteligencia.

En un discurso televisado el domingo, Macron atribuyó los hechos a «facciosos de grupúsculos de ultraizquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes», y afirmó que nunca se debe confundir a los manifestantes con «reivindicaciones legítimas» con «quienes destruyeron, rompieron y saquearon».

LAS POSTURAS POLÍTICAS

Lecornu acusó a «grupos de ultraizquierda» de haber organizado la violencia y advirtió, a seis meses de las elecciones presidenciales, que el gobierno no se dejará «intimidar». El líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, le respondió en la red social X que había «jugado con fuego» y que, «apostando por el desgaste», solo había logrado unir «a toda la juventud y a los sindicatos de trabajadores».

Marine Le Pen, candidata presidencial de Agrupación Nacional (RN), afirmó que las «reivindicaciones sociales legítimas» fueron «tomadas como rehenes por la extrema izquierda».

La secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Sophie Binet, advirtió que «la ira es inmensa» y que el gobierno se equivoca si cree que podrá superar la crisis con anuncios «cosméticos». Binet reclamó el fin de Parcoursup y un cambio en el proyecto de presupuesto.

EL RECLAMO EDUCATIVO, PENDIENTE

A comienzos de octubre, Lecornu se comprometió a dar una respuesta del gobierno a las demandas estudiantiles antes de fin de mes, según France 24. Esa respuesta aún no se ha presentado.

Mientras tanto, la movilización continúa. Grupos de «chalecos amarillos» convocaron un «acto II» para el sábado 24 de octubre y otra jornada el 31. Una intersindical integrada por la CFDT, la CGT, FO, UNSA y la FSU llamó a una huelga y a manifestaciones el jueves 5 de noviembre por los salarios, los servicios públicos, el empleo y la industria.

Un mes después del primer bloqueo en Créteil, el reclamo que nació en las aulas por la falta de profesores sigue sin respuesta oficial, mientras el gobierno mantiene las restricciones locales y las investigaciones sobre los disturbios.