
El desastroso espectáculo político registrado esta semana en el Perú con la censura del expresidente José Jerí Oré y posterior elección de José María Balcázar como su reemplazante, confirman que los congresistas no tienen la menor idea de para qué fueron elegidos y cuál es su función y responsabilidad.
Esta pobrísima y vergonzante actuación deja claro que el interés por salir elegidos y reelegidos difiere muchísimo de los sinceros anhelos del país. El beneficio económico y el redito particular parecen ser su única ambición. Servir al país es algo que no entra en su cabeza, ni tiene cabida en su lenguaje mental básico. El Perú como Nación, les interesa un comino.
La irresponsable situación política a la que nos ha sometido el Congreso de la República, ha servido para poner sobre el tapete la necesidad urgente de aplicar correctivos legales para evitar que se vuela a incurrir en el “caballazo” para sacar del cargo al presidente de turno con una vacancia exprés. No es posible que un Congreso (con la calaña mayoritaria de representantes que tenemos), ostenten el poder de sacar de un plumazo y en 72 horas al Estado. Utilizando los votos como ley, para aplicarlos sobre cualquier situación, norma o ley, llevándose por delante a la mismísima Constitución Política del Perú. Y lo más aberrante es que nadie pueda hacer nada contra estos atropellos de estos bárbaros. Cómo es posible que se pueda censurar al presidente del Poder Ejecutivo por sus actuaciones como presidente del Congreso, sin que haya estado ejerciendo dicho cargo. ¿?… José Jerí Oré no ejercía como presidente del Congreso, pero fue censurado por supuestas faltas en el ejercicio de dicho cargo.
Censurado como por “arrastre”, en el ejercicio de una cultura política chicha, criolla, o como dicen los jóvenes a la que chu. Esto ha sido el colmo de la chabacanería política. En mi opinión lo que ha hecho el Congreso es ilegal y va en contra el procedimiento establecido y del mínimo sentido común. Y lo peor, es que nadie tuvo los huevos de ponerse al frente y pararlos en seco. Todos los llamados a manifestarse, llámese Colegio de Abogados, Tribunal Constitucional, se quedaron mudos ante el anunciado atropello. Debieron hacer por lo menos un exhorto público para que se les consulte o señalando el camino y exigiendo se respete el debido proceso. Pero nada, cómplices silentes de una clase política infecta y decadente que tiene como norte destruir el país. No te metas hermanito. Dejar hacer, dejar pasar, esta parece ser la doctrina de los responsables y llamados a defender el Estado de Derecho y la Constitución. Y no se libra tampoco la opinión publica y los colectivos que se manifiestan por cualquier cosa, por orgullos, los artistas que se rasgan las vestiduras y no los verdaderos intereses legales de la patria. Dónde estuvieron que nadie los vio.
Los padrastros de la patria deben asesorarse de verdaderos profesionales para actualizar el reglamento y ampliar su cobertura para que no vuelvan a suceder estas acciones tan vergonzosas, que ponen en evidencia el desequilibrio de poder y que solo sirve para proyectar la imagen del Perú como una nación jurídicamente primitiva y propensa a la corrupción, por decir lo menos.
Debo aclarar que no estoy defendiendo al expresidente José Jerí Oré, estoy defendiendo la majestad legal del cargo y estoy en contra el procedimiento que se ha aplicado y que sienta nefasto precedente, que da como resultado un abusivo desequilibrio de poder en manos de los legisladores, que al fin y al cabo van a poder cambiar de presidente todos los meses, si así se les diera la gana. Hay que preparar el correctivo ya, para que esto no se vuelva a repetir. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.
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