ALLISON A TODO GALOPE

En la política, como en la vida, no hay nada seguro. La elección municipal del domingo 4 de octubre en Lima volvió a demostrarlo: la amplia ventaja que las encuestas atribuían a Rafael López Aliaga se convirtió en una disputa ajustada entre Renovación Popular y Francis Allison, de Avanza País. El exalcalde de Magdalena del Mar, que aparecía tercero en las mediciones previas, terminó como el principal competidor de la lista favorita.
Conviene precisar un detalle: López Aliaga postuló como primer regidor de Renovación Popular, no como candidato a alcalde. La candidatura de esa agrupación quedó sin aspirante a burgomaestre tras la renuncia de Luis Rubio. Esa condición no impidió que el exalcalde capitalino fuera la figura central de su campaña.
El favoritismo tenía respaldo en los estudios de opinión. En el último simulacro de Ipsos, publicado el 27 de septiembre, López Aliaga obtenía el 30% de los votos válidos, frente al 15,6% de Carlos Bruce y el 15,1% de Allison. Sin embargo, la propia encuestadora ya registraba un crecimiento de Allison en intención de voto: había pasado del 9% en agosto al 13% en septiembre. La arremetida final fue mayor de lo que aquella medición anticipaba.
López Aliaga desplegó una intensa campaña que proyectaba la sensación de una victoria segura. Pero Allison le quemó la película: convirtió una competencia aparentemente resuelta en una carrera que obliga a mirar cada actualización del cómputo.
Y eso es lo fascinante de la política. Las preferencias pueden cambiar, las campañas producen efectos difíciles de medir y el elector conserva la última palabra. Las encuestas describen un momento; no garantizan el desenlace.
Desde esta tribuna advertí la semana pasada que los indecisos podían resultar decisivos. Sigo pensando que las decisiones de última hora ayudan a explicar el salto de Allison, aunque el escrutinio, por sí solo, no permite establecer de dónde provinieron sus votos. Atribuir todo su crecimiento a ese grupo sería convertir una interpretación en una certeza.
También considero que Bruce perdió oportunidades al concentrarse en un enfrentamiento con López Aliaga. A mi juicio, ese cuerpo a cuerpo pudo restarle espacio para comunicar su propuesta y diferenciarse. Pero su efecto sobre el resultado es una lectura política, no una relación demostrada.
Los números muestran una competencia estrecha, aunque Renovación Popular conserva la ventaja. En el corte del lunes 5 de octubre, a las 3:30 de la tarde, con el 92,702% de las actas contabilizadas, esa agrupación sumaba 1.444.074 votos, frente a los 1.399.145 de Avanza País. La diferencia era de 44.929 votos. Ese dato corresponde a un corte específico y no debe confundirse con el resultado definitivo.
El porcentaje restante tampoco puede interpretarse como un bloque de votos destinado a favorecer a Allison. Las actas pendientes de incorporación al cómputo deben pasar por los procedimientos electorales correspondientes. Su resolución puede modificar los totales, pero no permite anticipar quién resultará beneficiado.
Por eso hay que esperar. Como se dice en la hípica, esta carrera podría definirse por una nariz. Pero una diferencia estrecha no equivale a un empate, y tampoco significa que el segundo esté a punto de superar al primero.
Si las listas alcanzaran exactamente la misma votación más alta, no habría segunda vuelta municipal. El numeral 6 del artículo 26 de la Ley de Elecciones Municipales establece el sorteo como mecanismo de desempate, una regla cuya aplicación a las alcaldías provinciales y distritales ha explicado el Jurado Nacional de Elecciones.
Para López Aliaga, esta elección es un recordatorio de que el favoritismo no reemplaza al escrutinio. Para Allison, la posibilidad de llegar a la alcaldía capitalina supone un desafío de otra escala: administrar Magdalena del Mar y conducir Lima Metropolitana son responsabilidades muy distintas.
Allison va a todo galope, pero la meta todavía exige un resultado definitivo. Seguiremos expectantes. Hasta la próxima semana, mis amigos de LA PRIMERA.







