La ropa explota en Argentina y Milei impulsa compras importadas

La apertura económica divide al país entre consumidores que celebran y fabricantes que alertan cierres masivos.

Comprar ropa en el extranjero se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente entre ciudadanos argentinos que buscan precios más bajos frente al elevado costo de la indumentaria en su país. El fenómeno ocurre en medio de un proceso de apertura económica impulsado por el gobierno de Javier Milei, que redujo aranceles a productos textiles importados y flexibilizó restricciones comerciales para aumentar la competencia y contener los precios internos.

Según un informe de la Secretaría de Comercio de Argentina citado en el reportaje, una remera de marca internacional llegó a costar hasta 95% más en Argentina que en Brasil antes de la reciente reducción arancelaria aplicada por el Ejecutivo. Diversos estudios ubican actualmente a Argentina como uno de los países con la indumentaria más costosa de América Latina.

Viajes de compras y consumo en el exterior

Ciudades como Miami y Santiago de Chile se han convertido en destinos frecuentes para argentinos que viajan con el objetivo principal de adquirir ropa y calzado a precios inferiores a los del mercado local.

El reportaje recoge el testimonio de Macarena, una ciudadana argentina de 29 años que viajó a Miami Beach con presupuesto reservado específicamente para renovar su guardarropa. Casos similares se multiplican entre consumidores que, además de viajar al exterior, comenzaron a utilizar plataformas internacionales de comercio electrónico como Shein y Temu tras la flexibilización de las compras vía courier.

Mientras tanto, dentro de Argentina, muchos consumidores recurren a compras en cuotas, tiendas de segunda mano o postergan el recambio de prendas debido al impacto del costo de vida sobre el consumo.

La presión impositiva sobre la industria textil

Representantes del sector atribuyen buena parte del problema a la elevada carga tributaria que enfrenta la producción nacional.

Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, sostuvo que más de la mitad del precio final de una prenda corresponde a impuestos. Entre ellos mencionó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 21%, el impuesto al cheque y diversos costos financieros asociados a pagos con tarjeta y compras financiadas.

El economista Juan Carlos Hallak, profesor de Economía Internacional de la Universidad de Buenos Aires y exfuncionario del gobierno de Mauricio Macri, explicó que algunos tributos funcionan como “impuestos en cascada”, encareciendo sucesivamente cada etapa de producción y comercialización.

Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, una prenda fabricada en Argentina puede costar entre 25% y 30% más dentro del país que en Chile.

Apertura económica y reducción de aranceles

El gobierno de Milei sostiene que la falta de competencia internacional permitió durante años que determinados sectores productivos mantuvieran precios elevados.

En esa línea, el Ejecutivo redujo el arancel para ropa importada del 35% al 20% y eliminó licencias no automáticas de importación que habían sido implementadas durante la administración de Alberto Fernández.

El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó públicamente que “la ropa en Argentina era un robo” y defendió la apertura comercial como mecanismo para reducir precios y estimular la competencia.

El gobierno argumenta además que la economía argentina debe especializarse en sectores donde posea ventajas competitivas, incluso si ello implica una reconversión parcial de industrias menos eficientes.

Impacto sobre la industria y el empleo

Las medidas generaron preocupación en el sector textil nacional. Drescher calificó el proceso actual como una “destrucción de la industria textil en Argentina” y advirtió que la apertura acelerada, combinada con baja demanda interna y altos costos locales, coloca a las empresas nacionales en situación de desventaja frente a productos importados, especialmente provenientes de China.

De acuerdo con cifras de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, las ventas de marcas nacionales cayeron 38% en promedio durante los últimos 18 meses, provocando el cierre de más de 1.600 locales comerciales y la pérdida de más de 10.000 puestos de trabajo registrados. El sector estima que la industria textil genera aproximadamente 300.000 empleos en el país.

Desde el gobierno, sin embargo, rechazan que exista destrucción de empleo y sostienen que se trata de una “reasignación del factor trabajo” hacia actividades más competitivas.

Debate sobre competitividad y reconversión

El presidente Milei ha insistido en que la industria textil argentina debe apostar por innovación y diseño para competir internacionalmente. Durante un foro empresarial sostuvo que países como Italia mantienen industrias textiles fuertes pese a tener salarios más altos, gracias a la diferenciación de productos y el valor agregado.

Las declaraciones generaron respuestas críticas desde el sector. El diseñador argentino Benito Fernández cuestionó que la responsabilidad de competir con gigantes manufactureros como China recaiga exclusivamente sobre diseñadores y empresas locales.

Por su parte, Hallak consideró que la apertura comercial puede resultar positiva en el largo plazo, aunque advirtió que la velocidad de implementación podría afectar la capacidad de adaptación de empresas nacionales que aún podrían reconvertirse y sostener empleo.

Consecuencias económicas y escenarios futuros

El debate sobre el precio de la ropa en Argentina refleja tensiones más amplias dentro del proceso de liberalización económica impulsado por el gobierno de Milei. Mientras el Ejecutivo busca reducir inflación mediante apertura y competencia externa, sectores industriales reclaman una transición gradual acompañada de reformas tributarias y medidas de competitividad.

Especialistas coinciden en que el comportamiento del consumo, la evolución del tipo de cambio y el impacto de la apertura importadora serán factores decisivos para determinar el futuro de la industria textil argentina en los próximos años.

Panorama

La discusión sobre el elevado precio de la ropa en Argentina se ha convertido en un símbolo del debate económico que atraviesa el país. Entre consumidores que buscan alternativas en el exterior, empresarios que denuncian pérdida de competitividad y un gobierno que apuesta por la apertura comercial, la industria textil enfrenta un escenario de transformación marcado por tensiones sobre empleo, consumo y producción nacional.