MÁS DE 1,2 MILLONES DE PERUANOS ESTÁN EXPUESTOS A INUNDACIONES Y HUAICOS

El Indeci estima que 1.248.412 personas se encuentran en riesgo durante la temporada 2026-2027. Ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño fuerte o extraordinario, el Ejecutivo aprobó medidas urgentes para intervenir en zonas bajo peligro inminente.

El impacto de El Niño no se mide únicamente por el aumento de la temperatura del mar, sino también por la cantidad de personas que viven en los lugares donde podrían producirse inundaciones, huaicos y desbordes.

En el Perú, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) calcula que 1.248.412 personas están potencialmente expuestas a inundaciones y movimientos en masa durante la temporada 2026-2027.

La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene desde el 14 de agosto el estado de “Alerta de El Niño Costero” y prevé que el evento alcance una magnitud entre fuerte y extraordinaria hasta el verano de 2027. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), por su parte, sitúa el periodo de lluvias más intensas entre enero y marzo del próximo año.

Sobre la base de estos pronósticos, el Ejecutivo aprobó un decreto de urgencia con medidas extraordinarias para intervenir en las zonas declaradas en peligro inminente.

El riesgo no se limita al Perú. En diferentes partes del mundo, el mismo fenómeno ya se refleja en evacuaciones masivas, incendios forestales, alteraciones en la producción agrícola y restricciones en el abastecimiento de agua.

El mapa de la población expuesta

La estimación del Indeci fue elaborada por su Dirección de Preparación y se apoya en el monitoreo del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), que confirmó un incremento superior a un grado Celsius en la temperatura superficial del mar.

La distribución territorial del riesgo quedó incorporada en el decreto de urgencia, elaborado con información del Indeci, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), el Senamhi y el ENFEN.

La declaratoria de peligro inminente comprende distritos de las regiones Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Piura, San Martín, Tacna, Tumbes y Ucayali, además de la Provincia Constitucional del Callao.

En la práctica, casi todo el país aparece en el mapa de riesgo, aunque las amenazas varían según cada territorio: lluvias e inundaciones en la costa norte y central, movimientos en masa en las cuencas andinas y desbordes en la vertiente amazónica.

La temporada de lluvias se extenderá desde septiembre de 2026 hasta abril de 2027.

Un pronóstico conocido frente a una vulnerabilidad persistente

Las advertencias científicas existen desde hace meses, pero la vulnerabilidad de la población depende de condiciones estructurales que no pueden corregirse durante una sola temporada.

El Perú enfrenta simultáneamente un episodio de El Niño costero —en la región Niño 1+2, frente al litoral norte y central— y un fenómeno de El Niño global en el Pacífico ecuatorial central. El ENFEN prevé que esta combinación alcance una magnitud fuerte o extraordinaria durante el verano de 2027.

El Senamhi estima en 99% la probabilidad de que el episodio costero alcance una intensidad entre fuerte y muy fuerte.

Las anomalías térmicas ya son evidentes. La directora de Meteorología y Evaluación Ambiental Atmosférica del Senamhi, Grinia Ávalos, informó que toda la costa central registra temperaturas entre tres y cinco grados por encima de sus valores habituales.

“Esto ya va generando afectaciones”, señaló. El promedio se sitúa 5,5 °C por encima de lo normal y algunas estaciones han registrado anomalías diurnas de hasta 7 °C.

La climatóloga Lourdes Menis advirtió que, si las lluvias caen sobre terrenos previamente saturados, podrían aumentar los huaicos, desbordes de ríos y movimientos en masa, además de los daños a la agricultura. Por ello, subrayó la necesidad de reforzar desde ahora las acciones de prevención y preparación.

En julio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calculaba en 63% la probabilidad de que el evento alcanzara la categoría de muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Salud y medios de vida bajo amenaza

Las consecuencias para la población no terminan cuando baja el nivel del agua.

El sector salud ha advertido sobre el riesgo de un aumento de casos de dengue, zika, chikunguña y cólera debido a las altas temperaturas y a la acumulación de agua después de las lluvias. Este segundo impacto suele aparecer semanas después de las inundaciones.

También están amenazados los medios de vida de miles de familias.

El ENFEN advierte que el calentamiento del mar altera el hábitat de la anchoveta, que tiende a desplazarse hacia aguas más profundas y hacia el sur. Paralelamente, en las costas norte y central se registra la presencia inusual de especies asociadas con aguas cálidas.

Estos cambios afectan directamente a la actividad pesquera.

En el ámbito mundial, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera que la reducción de la producción agrícola es uno de los efectos sociales más graves de un episodio intenso de El Niño. La caída de las cosechas limita el acceso a alimentos en las comunidades afectadas y puede elevar los precios internacionales.

China: 1,6 millones de evacuados

Uno de los casos que mejor refleja la dimensión humana del fenómeno se produjo en China.

El tifón Dolphin, decimotercer ciclón con nombre de la temporada, tocó tierra el 9 de agosto cerca de Yuhuan, en la provincia de Zhejiang, con vientos máximos sostenidos de aproximadamente 151 kilómetros por hora. Posteriormente volvió a ingresar por Yueqing.

Las autoridades activaron la alerta roja y evacuaron preventivamente a más de 1,6 millones de personas. Solo en Shanghái fueron desplazadas más de 215.000, mientras otras 167.900 dejaron sus viviendas en la provincia de Fujian.

Cientos de vuelos fueron cancelados. Una estación ubicada en el centro de Shanghái registró 312,9 milímetros de lluvia en 24 horas, la mayor acumulación en más de 150 años de registros, según Shanghai Daily.

La temporada ciclónica todavía no concluye. La firma Tropical Storm Risk prevé que el Pacífico noroccidental registre una de sus temporadas más activas, con 28 tormentas tropicales, 20 tifones y 13 tifones intensos. Parte de esa actividad se atribuye a El Niño y al debilitamiento de los vientos alisios.

Indonesia: millones de personas bajo el humo

En Indonesia, la amenaza no procede directamente de las inundaciones, sino de los incendios forestales y la contaminación del aire.

El Ministerio de Silvicultura informó que entre enero y junio se quemaron 107.465 hectáreas, el doble de la superficie afectada durante todo 2023. Datos oficiales difundidos por Reuters elevaron el acumulado entre enero y julio a aproximadamente 202.004 hectáreas.

La agencia meteorológica BMKG había advertido que El Niño provocaría una estación seca más intensa y prolongada.

Cerca de 50.000 bomberos y trabajadores de emergencia operan en Sumatra y Kalimantan, donde se incendian turberas con elevadas concentraciones de carbono.

El presidente Prabowo Subianto viajó a Kalimantan Central y anunció el envío de helicópteros y bombas de agua. La policía detuvo el 23 de agosto a 72 personas sospechosas de provocar incendios para despejar terrenos.

El humo se extendió hacia Malasia. A comienzos de septiembre, el monitoreo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) detectaba bruma sobre Sarawak, Sabah, Brunéi y algunas zonas de Filipinas. Varias estaciones reportaban niveles de calidad del aire que oscilaban entre aceptables y peligrosos.

Panamá: El Niño amenaza el agua y el Canal

En Panamá, el principal riesgo está relacionado con el abastecimiento de agua.

Los lagos artificiales de Gatún y Alhajuela alimentan el Canal de Panamá y, al mismo tiempo, proporcionan agua potable a cerca de la mitad de la población del país. Entre mayo y agosto, su cuenca acumuló un déficit de precipitaciones del 34%.

Para preservar el recurso, el Canal —por el que transita entre el 3% y el 5% del comercio mundial— comenzó el 4 de septiembre a limitar el paso a 34 embarcaciones diarias, frente a un promedio habitual de 36.

La cifra se reducirá a 32 buques desde el 15 de septiembre. También se prevén reducciones progresivas del calado hasta llegar a 44 pies durante el verano.

Se trata de las primeras restricciones desde la crisis hídrica de 2023. La escasez de cupos ya elevó el precio de algunas plazas subastadas por encima de los US$5 millones, frente a un promedio de aproximadamente US$55.000 a comienzos del año.

Una advertencia de alcance mundial

La Organización Meteorológica Mundial confirmó el 3 de septiembre de 2026 que el episodio de El Niño continuará intensificándose hasta alcanzar una magnitud “muy fuerte”.

El organismo calcula una probabilidad cercana al 100% de que el fenómeno persista durante los trimestres septiembre-noviembre de 2026 y diciembre de 2026-febrero de 2027. Se trata del nivel de certeza más alto registrado en su boletín “El Niño/La Niña Hoy”.

El fenómeno fue confirmado en el Pacífico tropical el 2 de junio. Forma parte del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), aparece cada dos a siete años y suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que este episodio tiene el potencial de asestar “un golpe devastador” a comunidades y economías de todo el mundo.

Saulo pidió anticipar sus efectos sobre la agricultura, la salud, la energía y los recursos hídricos.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, sostuvo que “El Niño está adquiriendo proporciones gigantescas ante nuestros ojos” y advirtió que el planeta se encuentra “en aguas desconocidas” que continúan calentándose.

La OMM subraya que los pronósticos confiables permiten a gobiernos, organismos humanitarios, empresas y comunidades preparar sus sistemas de salud, gestionar las reservas de agua, proteger los cultivos y organizar evacuaciones.

Cooperación internacional y calendario de respuesta

El embajador de Estados Unidos en Lima, Bernie Navarro, anunció el 19 de agosto de 2026 que el buque hospital USNS Comfort se posicionará frente a la costa norte peruana en febrero de 2027, periodo en el que ambos gobiernos prevén que los efectos del fenómeno alcancen su punto más crítico.

El anuncio se produjo después de una reunión en Miami con el canciller peruano Carlos Espá y representantes del Comando Sur de Estados Unidos.

El paquete de cooperación incluye el almacenamiento anticipado de mantas de emergencia y kits de higiene, la donación de puentes móviles para responder a las inundaciones, la modernización de centros regionales de comunicaciones de emergencia y talleres virtuales sobre gestión del riesgo a cargo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

El canciller Espá señaló que la planificación anticipada busca reducir los riesgos para la población y la infraestructura, además de evitar demoras en la llegada de la ayuda internacional.

Estado actual

El Indeci calcula que 1.248.412 personas se encuentran potencialmente expuestas en el Perú. El país mantiene vigente un decreto de urgencia para intervenir en zonas bajo peligro inminente y continúa activo el estado de “Alerta de El Niño Costero”.

La temporada de lluvias se prolongará hasta abril de 2027, con su etapa más crítica prevista entre enero y marzo.

En el ámbito internacional, El Niño ya está plenamente establecido en el Pacífico tropical y se espera que evolucione hacia un evento de intensidad muy fuerte, con una persistencia prácticamente segura hasta febrero de 2027.

El ENFEN, el Senamhi y los demás servicios meteorológicos continuarán siendo las fuentes oficiales de información y alertas. La magnitud definitiva del fenómeno —y el número final de personas afectadas— dependerá tanto de la evolución de las condiciones oceánicas como de las medidas de prevención que se ejecuten durante los próximos meses.