PRIMITIVA 

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 Las aspiraciones de la “señora K”, de ocupar un cargo en el Palacio de Gobierno, es un intento de retorno a la era del fujimorismo, un período marcado por la corrupción. Sin embargo, es crucial señalar que ella enfrenta múltiples investigaciones y cargos legales, lo que le añade un tufillo penal a estas intenciones. 

 El Perú parece estar en el centro de esta conspiración política, como un rehén, sujeto a las tácticas y luchas de poder de estos actores políticos. Esta situación genera preocupaciones significativas sobre el futuro político y social del país, pues esta dinámica detiene el progreso y el bienestar de sus ciudadanos. 

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