Un Rocinante de 4 ruedas ayuda a descubrir los lugares turísticos de Lima Norte

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Una iniciativa cultural promueve visitas por las haciendas y los centros arqueológicos alrededor del valle del río

ANDINA/Eddy Ramos

Este Rocinante tiene ruedas y en su noble dorso quijotesco recibe a niños, padres de familia y adultos mayores. Para muchos de ellos será su debut en la categoría ‘turistas’. Turistas dentro de su propia ciudad, de sus barrios. El Rocinante tipo coaster parte de la plaza de Puente Piedra y tiene por misión llevarnos a conocer los atractivos turísticos de los distritos de Lima Norte.

Los arqueólogos sanmarquinos Karen Luján y Alberto Luis Tapia tienen 20 años promoviendo espacios arqueológicos e históricos de la capital. Desde junio, ellos se han sumado como ‘intérpretes culturales’ a Rocinante Tours Perú, un brazo del proyecto Quijote para la Vida, iniciativa cultural que nació en el AA. HH. Santa Rosa, en Puente Piedra.

Turismo patrimonial

Se trata de una apuesta por el turismo local por San Martín de Porres, Puente Piedra, Carabayllo, Los Olivos, Ancón, Comas y Ventanilla (Callao).

“Lo que se plantea es un turismo local y patrimonial: un turismo que va de la mano con la educación patrimonial. La idea es que la gente, sobre todo de Lima Norte, valore y conozca los espacios patrimoniales que tenemos en las condiciones en que se encuentran, para que no se olviden ni se pierdan definitivamente y que las siguientes generaciones tengan más herramientas para contribuir al desarrollo de la sociedad, integrando este patrimonio histórico arqueológico”, explica Karen Luján.

Riqueza olvidada

Se calcula que de los 500 sitios arqueológicos que existen en Lima Metropolitana, alrededor de 150 se ubican en los distritos de Lima Norte. Sin embargo, para los arqueólogos, salvo el caso de la Zona Arqueológica Monumental de El Paraíso, en el resto de los espacios la gestión es prácticamente cero, carecen de inversión. Y por eso el temor de que muchos de estos sitios se pierdan, sin haber siquiera el registro de la mayoría.

“La gente ni siquiera los conoce”, lamenta la arqueóloga. La educación patrimonial que proponen a los visitantes es ‘reaprender’ a convivir con estas huacas, haciendas, etcétera, que están ahí.

En ruta

En la primera salida, el Rocinante, sus intérpretes y sus turistas llegaron a las haciendas de Lima Norte: Punchauca, Caballero y Chocas, en el valle del Chillón, en el distrito de Carabayllo.

De la hacienda de Punchauca solo queda la casona, de vital importancia republicana: aquí se produjo la entrevista entre el general José de San Martín y el virrey José de la Serna, semanas antes de la proclamación de la independencia.

Sus ambientes históricos desmejorados sienten el rugir permanente de las combis del centro poblado homónimo que levantan polvaredas. Alrededor todavía subsisten pequeñas parcelas que hablan de esa ligazón histórica de la zona con la agricultura. En Punchauca también pudieron conocer la iniciativa particular del Museo de Historia y Arqueología Juan José Vega Bello.

Un problema que comparten las casonas de las haciendas coloniales de Punchauca y Caballero es el abandono. Si bien quedaron en manos de los adjudicatarios de la Reforma Agraria, hoy sus descendientes viven en las zonas a su alrededor.

Chocas, en cambio, es una hacienda más asociada a la era republicana y su casona es usada como local comunal de la cooperativa, que funciona hasta la actualidad, con un mejor estado de conservación.

En cada visita han participado entre 20 y 30 turistas. La mitad son vecinos de Puente Piedra y los otros se sumaron al circuito turístico gracias a las redes del Proyecto Quijote. También hay historiadores y arqueólogos fascinados por este turismo alternativo.

El segundo recorrido fue un circuito “natural y cultural”. Aprendieron a mirar con otros ojos la vecina Ventanilla, conocieron el palacio inca de Oquendo, sus murallas precolombinas y terminaron la ruta con una visita a los humedales de Ventanilla, la única gran área natural protegida de esa zona.

El Paraíso y Pro

El tercer viaje llevó a los turistas a recorrer la Lima prehispánica: la zona arqueológica de El Paraíso, en el distrito de San Martín de Porres; y Huaca Pro, en Los Olivos.

Los visitantes aprendieron que El Paraíso tiene una antigüedad de 4,000 años, mientras que Huaca Pro es tardía, de esta era, solo anterior a la llegada de los incas a esta zona del Chillón.

El Paraíso cuenta con la señalética correspondiente. Luján explica que no se puede comparar la gestión de ambos espacios arqueológicos, ya que el primero tiene 47 hectáreas, mientras que el segundo es el clásico centro ceremonial o huaca restringido hoy a un parque de urbanización.

Gestión municipal

“Consideramos que estamos en un proceso en el cual los vecinos están cambiando la mirada sobre sus sitios arqueológicos. Sin embargo, tenemos una experiencia de 20 años en Los Olivos donde, por un tema de gestión municipal, no se ha podido hacer nada: porque si las personas ven que el lugar está abandonado, no ven coherencia con lo que proponemos. En cambio, si conocen El Paraíso, ven que el tema [la conservación] es importante y lo asumen como su patrimonio”.

Explica que si bien el Ministerio de Cultura (Mincul) cumple su labor, las municipalidades, sobre todo las de Lima Norte, “no terminan de comprender que la gestión del patrimonio arqueológico-histórico, por ley, es compartida con el Mincul. Lo dice la Ley Orgánica de Municipalidades. Son casos excepcionales las municipalidades que han asumido esa función”.

Turistear para contarla

“El objetivo de estas visitas con Rocinante es revalorar el patrimonio cultural de Lima Norte, teniendo como referente el valle del río Chillón, que no solo es rico en espacios naturales, sino también arqueológicos”, dice Eddy Ramos, del Proyecto El Quijote. 

Explica que las visitas se complementan con la propuesta de Viajar Para Contar, mediante la cual los visitantes apuntan en una bitácora. Luego, reciben un taller de fotografía y crónica, con el periodista Rolly Valdivia, para ellos mismos contar sus historias. La siguiente etapa de la iniciativa es publicar este año un libro cartonero con estos textos y difundirlos en los colegios de Lima Norte.

Datos:

El proyecto Rocinante tiene el apoyo del Mincul para gestionar el ingreso de los grupos a los espacios arqueológicos.

El cuarto recorrido se efectuará el lunes 25 con alumnos del colegio Fe y Alegría. Visitarán Tambo Inga (en Puente Piedra) y El Paraíso (San Martín de Porres).

Más información en www.latiendadelquijote.com.

Cifra:

150 centros arqueológicos existen, aproximadamente, en Lima Norte.

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