Nutricionistas del INS advierten que una alimentación rica en agua y micronutrientes es clave ante las altas temperaturas registradas en Lima durante enero.

Lima, 15 de enero de 2026.
El incremento sostenido de las temperaturas en Lima durante la temporada de verano ha elevado el riesgo de deshidratación y golpes de calor, especialmente en niños y adultos mayores. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Salud (INS) recomiendan priorizar el consumo de frutas y verduras con alto contenido de agua como una medida preventiva complementaria a la hidratación regular.
Así lo señaló la nutricionista Gisella Mauricio Córdova, especialista del INS, quien explicó que durante los meses de mayor calor el organismo requiere una reposición constante de líquidos y nutrientes para mantener su equilibrio térmico y funcional. Según indicó, optar por alimentos naturales ricos en agua resulta más beneficioso que recurrir a bebidas gaseosas o azucaradas, las cuales no aportan los micronutrientes necesarios y pueden incluso agravar la deshidratación.
“Lo que buscamos es evitar los golpes de calor. Para ello es fundamental mantenerse bien hidratados, protegerse del sol y consumir frutas con alto contenido de agua, como la sandía, la papaya, la mandarina y la piña”, declaró la especialista a la agencia Andina.
Alimentación como aliada frente al calor
De acuerdo con el INS, las frutas y verduras de temporada cumplen un rol clave durante el verano porque aportan vitaminas, minerales y fibra, además de contribuir de manera natural a la hidratación del cuerpo. Estos alimentos pueden incorporarse fácilmente a la dieta diaria, ya sea en su forma fresca, en trozos o como parte de ensaladas.
Entre las verduras más recomendadas se encuentran la lechuga y el pepino, debido a su elevado contenido de agua y su fácil consumo. La especialista subrayó que, más allá de alimentos específicos, lo esencial es mantener una alimentación balanceada que aproveche los productos de estación y favorezca la regulación de la temperatura corporal.
En paralelo, el consumo de agua sigue siendo indispensable. Mauricio Córdova precisó que se recomienda ingerir entre seis y ocho vasos de agua al día, de los cuales al menos cuatro deben ser agua simple. El resto puede complementarse con infusiones o bebidas a base de frutas, siempre que sean bajas en azúcar o no contengan azúcares añadidos.
Porciones y hábitos saludables
En cuanto a las cantidades sugeridas, la nutricionista indicó que lo ideal es consumir tres porciones de frutas y dos porciones de verduras al día, preferentemente en forma de ensaladas. Asimismo, advirtió sobre la necesidad de moderar el consumo de azúcares, sal y alimentos ultraprocesados, cuyo consumo suele incrementarse durante el verano.
“Cuando hace calor, muchas personas optan por gaseosas o jugos muy azucarados para calmar la sed, pero estas bebidas no aportan beneficios al organismo”, señaló. En ese sentido, recomendó fomentar hábitos como el consumo de agua natural, infusiones o aguas saborizadas con frutas en pequeñas cantidades.
Atención a poblaciones vulnerables
El INS alertó que niños y adultos mayores requieren especial cuidado durante episodios de calor intenso. En el caso de los niños, la especialista explicó que aún no regulan adecuadamente su temperatura corporal y dependen de los adultos para una correcta hidratación. En los adultos mayores, la disminución de la sensación de sed incrementa el riesgo de deshidratación.
Como indicador práctico, Mauricio Córdova recordó que el color de la orina es una señal clara del nivel de hidratación: debe ser transparente o de tono claro. Además, recomendó evitar la exposición al sol en las horas de mayor radiación, usar gorros o sombreros y reforzar el consumo de frutas con alto contenido de agua.
Panorama actual
Las autoridades sanitarias reiteran que, ante el aumento de temperaturas previsto para las próximas semanas, la prevención del golpe de calor debe abordarse de manera integral, combinando hidratación adecuada, alimentación balanceada y medidas de protección frente al sol. Estas recomendaciones buscan reducir riesgos para la salud pública durante el verano, especialmente en los grupos más vulnerables.
MENU








