El médico y exdirector de Salud de Detroit derrotó a la candidata respaldada por el establishment demócrata y ahora enfrentará al republicano Mike Rogers en una elección que podría redefinir el futuro del Partido Demócrata.

Abdul El-Sayed dio este martes uno de los golpes políticos más importantes de las primarias demócratas en Estados Unidos. El médico y exdirector de Salud Pública de Detroit derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens en la interna por el Senado en Michigan y quedó a una sola elección de convertirse en el primer senador musulmán de la historia del país.
La victoria, proyectada por CBS News y recogida por la BBC, adquiere especial relevancia porque Stevens contaba con el respaldo de la dirigencia nacional del Partido Demócrata y con una poderosa maquinaria financiera, impulsada en gran parte por el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC). En noviembre, El-Sayed se enfrentará al republicano Mike Rogers en una de las contiendas más observadas de las elecciones de mitad de mandato.
Un médico convertido en figura política
A sus 41 años, El-Sayed representa el ascenso de una nueva generación del ala progresista demócrata. Hijo de inmigrantes egipcios, estudió Medicina en la Universidad de Columbia y obtuvo un doctorado en Salud Pública en la Universidad de Oxford.
Su carrera en la administración pública incluye la dirección del Departamento de Salud, Servicios Humanos y Veteranos del condado de Wayne y la conducción del sistema de salud pública de la ciudad de Detroit, experiencia que convirtió en uno de los principales ejes de su campaña.
Su propuesta electoral plantea la creación de un sistema público de salud, una reducción del precio de los medicamentos, mayores impuestos a las grandes fortunas y una reforma profunda del financiamiento de las campañas políticas. Asimismo, ha defendido la eliminación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y ha pedido que Estados Unidos deje de otorgar ayuda militar incondicional a Israel.
El respaldo del ala progresista
Aunque no pertenece formalmente a los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA), El-Sayed recibió el respaldo de algunas de las figuras más influyentes del progresismo estadounidense, entre ellas Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Alexandria Ocasio-Cortez.
Tras confirmarse su triunfo, resumió el eje de su campaña con el mensaje que lo acompañó durante toda la contienda:
«El dinero fuera de la política. Dinero en tu bolsillo. Atención médica universal».
Israel, el tema que marcó la campaña
La posición de El-Sayed sobre el conflicto en Medio Oriente fue uno de los asuntos más debatidos de la campaña.
El candidato cuestionó el envío de miles de millones de dólares en ayuda militar estadounidense a Israel y pidió revisar esa política exterior, postura que dividió a distintos sectores del electorado de Michigan.
Frente a las acusaciones de antisemitismo formuladas por algunos de sus críticos, respondió que es posible condenar el antisemitismo y, al mismo tiempo, expresar solidaridad con el sufrimiento de la población palestina y promover el diálogo entre ambas comunidades.
Una derrota para el establishment demócrata
El resultado representa también un revés para la dirección nacional del Partido Demócrata.
Haley Stevens llegó a la primaria respaldada por la estructura partidaria en Washington y con cerca de US$ 32 millones invertidos por AIPAC en apoyo a su candidatura. Sin embargo, ese despliegue económico no fue suficiente para evitar la victoria de El-Sayed.
El ajustado desenlace volvió además a poner en discusión la capacidad de las encuestas para anticipar el comportamiento del electorado en elecciones internas altamente competitivas.
Trump celebra el resultado
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump interpretó el desenlace como una oportunidad para los republicanos.
En una publicación en Truth Social calificó el triunfo de El-Sayed como «una gran noticia para el Partido Republicano» y volvió a atacar al Partido Demócrata, al que llamó despectivamente «Tontócratas», asegurando que sus propuestas «solo empeorarán» la situación del país.
Lo que está en juego en noviembre
La elección de Michigan tendrá repercusiones mucho más allá del estado.
Ningún republicano gana un escaño al Senado por Michigan desde 1994, por lo que el resultado será determinante para el equilibrio de fuerzas en la Cámara Alta durante los dos últimos años del mandato de Donald Trump.
Para los demócratas, una derrota complicaría seriamente sus posibilidades de recuperar el control del Senado. En cambio, una victoria de El-Sayed fortalecería al ala progresista del partido y podría convertirse en un argumento decisivo para impulsar una candidatura presidencial de izquierda en las primarias de 2028.
Un resultado con valor histórico
Si logra imponerse en noviembre frente a Mike Rogers, Abdul El-Sayed no solo representará a Michigan en el Senado de Estados Unidos: también se convertirá en el primer senador musulmán en la historia del país, un hecho con enorme carga simbólica en la política estadounidense.
Mientras tanto, el desafío inmediato será unificar al Partido Demócrata después de una primaria muy disputada y ampliar su apoyo entre sectores moderados y votantes de menores ingresos, con el objetivo de convertir una victoria interna en un triunfo histórico en las urnas.







