GLOBALIZACIÓN Y CRISIS COMPARTIDA

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Son tiempos complicados los que se están viviendo en el mundo y ciertamente también para el Perú. Los estragos de la pandemia del covid-19, con un encierro masivo de dos años, han dado como resultado economías paralizadas y flujos financieros irregulares que han complicado el manejo económico de todos los países del orbe.
Y cómo si fuera poco cuando las naciones estaban calentando motores para reactivar sus economías surge la invasión de Rusia a Ucrania y el caos económico parece haberse repartido a través de la globalización.
Los países más desarrollados de Europa y Estados Unidos comenzaron a sentir en el último mes el impacto de la inflación, acentuada en este caso por la guerra entre Rusia y Ucrania.
España, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos –solo por citar los ejemplos más importantes- superaron en el último mes sus índices históricos de inflación. Los miedos de una crisis global se acercan al ritmo de los aumentos de precios.
En España, se registró la cifra más alta desde 1985 con casi un 10 % anual. Ante esto, el gobierno de ese país, emitió un decreto donde permite a los supermercados racionar productos en los anaqueles en el caso de haber desabastecimiento.
En Alemania, lo mismo; el alza de los precios es la más alta desde 1990 con un 7,6%. Para el país teutón 1990 no es cualquier año, fue el primero desde que se comenzó a medir la inflación en Berlín desde la reunificación de Alemania Occidental y Oriental. En este país, los aumentos se debieron, en gran medida, a las de 39% en la energía y 6,2% en los alimentos.
En el Reino Unido, la capacidad de ahorro de los británicos bajó por mayores gastos en alimentos y combustible. Si los salarios no aumentan, se espera que el nivel de vida tenga su mayor caída desde 1956, según los pronósticos del gobierno. La inflación anual de la zona euro fue de 7,6% por los aumentos de la energía.
En Estados Unidos, Bloomberg publicó una estimación bastante alarmante; en 2022, los hogares estadounidenses pagarán este año 5.200 dólares más por la misma canasta de productos. Un promedio de 420 dólares al mes por la inflación en EEUU, la más alta desde 1982.
El panorama es tan desalentador que hasta el presidente de BlackRock, Rob Kapito, dijo en conferencia en Austin, Texas “por primera vez, la generación Millennial irá a una tienda y no podrá obtener lo que quiere”. En su opinión; “la economía estadounidense sufre de inflación debido a las consecuencias de la escasez de mano de obra, la falta de suministros agrícolas y viviendas asequibles, y los altos precios de la energía”. 55% de los estadounidenses desaprueban el desempeño de Joe Biden, según una encuesta del canal NBC.
Cada vez son más las voces de analistas que advierten sobre las potenciales consecuencias políticas de la ola inflacionaria que recorre el mundo.
Especialmente en América Latina, la región donde ha subido más rápidamente el costo de la vida y los gobiernos enfrentan serias dificultades para frenar la inflación, luego que la pandemia dejara las arcas públicas en una situación complicada.
Si todo esto está pasando entre las principales potencias económicas del mundo, es lógico que también en el Perú nos veamos afectados grandemente.
Recientemente en Perú estallaron protestas contra el gobierno de Pedro Castillo que comenzaron con un paro de los transportistas por el alto precio de los combustibles. Alza que al parecer la población desconoce los motivos reales o no quieren aceptar que se debe a la guerra en Ucrania. Lo cual ha traído como consecuencia inmediata la escalada en el costo de los alimentos.
El malestar social en Perú tiene mucho tiempo, ya estaba antes de la pandemia, particularmente con la clase política y toda la crisis que había en ese momento.
La pandemia a Perú le pegó muy fuerte, es uno de los países con más muertos, (alrededor de 250 mil y quizá más) con un impacto económico tremendo, el turismo reducido a su mínima expresión, millones de pequeñas empresas quebradas y altos niveles de desempleo, por citar algunos rubros, grave situación que ha heredado el gobierno de Pedro Castillo, pero que la población no parece entender y mucho más si es alentada y acosada con mensajes malintencionados de la oposición política, que solo atina a pugnar y reclamar desde el primer día una vacancia injustificada.
Es importante que la población se informe para que tenga una visión panorámica de la situación económica mundial, para que sepa entender que, con la globalización, así como se obtienen beneficios en cadena cuando hay bonanza, también tiene afectaciones negativas en tiempos de crisis. Un hombre informado es un hombre libre. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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