MÁS DE LO MISMO

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Como lo avizoré la semana pasada, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo están concretando su juego para quedarse hasta el 2026. Con la última propuesta del Ejecutivo para el adelanto de elecciones, la pelota se quedó en la cancha de los padrastros de la patria, remolones profesionales y encarpetadores por excelencia, solo están amarrando pelota para ganar tiempo, enfriar el partido y engatusar a la ciudadanía, con el único fin de cuidar sus curules y asegurar sus abultados sueldos y su cuota de poder en este remedo de juego de tronos, en que han convertido al país.
Lamento decirles que en mi opinión, el juego orquestado ha rendido sus frutos, las calles se van enfriando poco a poco, producto del desgaste y los huaicos, que, de alguna manera, están reemplazando en la práctica el bloqueo de las rutas. Las lluvias y los deslaves le están sirviendo al gobierno para distraer la atención y dirigir los reflectores a favor de sus acciones “humanitarias”.
Cabe señalar que este Estado ineficiente, producto de los malos gobiernos, que se resisten a enfrentar con determinación e inteligencia la temporada de lluvias y huaicos, que suceden todos los años, prefieren mantenerlo así, como un miserable instrumento distractor que utilizan los gobiernos de turno para quedar miserablemente como los buenitos de la película, a cambio del dolor por la pérdida de vidas humanas y la destrucción de hogares.
Pero para no apartarnos del tema central, que es motivo de esta editorial, permítanme decirles que si analizamos en frio la situación política de nuestro país, debemos ser conscientes que seguimos dando vueltas alrededor de lo mismo. De candidatos, partidos y gobiernos que siguen engañando y defraudando al pueblo con cantos de sirena que se convierten en descarados engaños.
También hay que ser hidalgos y admitir que el gobierno actual es consecuencia del voto mayoritario popular. Que, por su debilidad dogmática, ideológica y moral, ha sucumbido a las maniobras de la derecha opositora.
Debemos admitir que la mayoría de peruanos no sabe elegir a sus autoridades. Hemos tenido 6 presidentes en 6 años, esa es una crisis política tremenda, síntoma de irresponsabilidad ciudadana. Tema que debe ser materia de análisis para no repetir los errores. El ciudadano de a pie debe aprender la lección y no dejarse engañar por los politiqueros que los convencen con discursos en los que le dicen lo que “el pueblo” quieren escuchar.
El cambio real vendrá cuando el ciudadano común admita que no tiene la capacidad para elegir a sus autoridades sin haber investigado sus antecedentes y haberse informado de la viabilidad de sus propuestas. Por ello es necesario que la ciudadanía se culturice, se informe, lea, para que tenga la capacidad de discernir entre lo posible y la mentira. Es urgente lograr un nivel mínimo de información para lograr conseguir votar con inteligencia y no dejarse engañar una vez más.
Urge la participación política de todos los ciudadanos para cambiar este estatus quo que nos ha llevado a un miserable juego de las sillas, donde los políticos solo cambian de lugar o a veces cambian de cara, pero en el fondo son más de lo mismo. Si queremos que algo cambie para mejor en nuestro país, debemos empezar por cambiar nosotros en primer lugar, renovar la manera de pensar, informarnos para ver la realidad de las cosas y no caer en el pensamiento de rebaño.
A través de los hechos debemos darnos cuenta que nada va a cambiar sino optamos por la participación ciudadana, Debemos dejar espacio a las nuevas generaciones como fuerza renovadora, para que formalicen sus ideas y participar en política. Debemos exigir la participación de las mentes más ilustres de nuestra sociedad. De todos los sectores, todos los peruanos de bien tienen algo que aportar.
El problema es que la política ha decaído tanto, que las personas decentes y personalidades de la academia, no quieren mancharse entrando en el juego de la politiquería actual, que solo los va a disminuir y enlodar bajo el manto sucio de las malas artes, que este oficio ha demostrado en el Perú en las últimas décadas.
Nadie nos va a solucionar los problemas, eso debemos de tenerlo claro, atenernos a que los candidatos van a venir a hacer el trabajo por nosotros a cambio de nada, es una utopía tremenda, que solo alimenta la corrupción.
Estamos siendo testigos de los peores tiempos de la política peruana, aprendamos de ello e iniciemos el verdadero cambio. Peruanos de bien, traigamos la pelota a nuestra cancha. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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