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La candidata presidencial Keiko Fujimori marcó distancia este 15 de abril del postulante Rafael López Aliaga, al rechazar sus denuncias de fraude y sus llamados a la insurgencia, durante una conferencia de prensa en Lima, en el contexto del avance del conteo electoral de la ONPE y la incertidumbre sobre los resultados de la primera vuelta.
Las declaraciones de Fujimori se producen en medio de un proceso electoral ajustado, con resultados aún en consolidación por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). En este escenario, López Aliaga ha cuestionado la legitimidad del proceso, solicitando incluso la suspensión de la proclamación oficial ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y denunciando presuntas irregularidades sin presentar pruebas concluyentes.
El clima político se ha tensionado en los últimos días debido a la estrecha diferencia entre candidatos y la posibilidad de una segunda vuelta, lo que ha intensificado los pronunciamientos públicos de las principales fuerzas políticas.
En conferencia de prensa, Fujimori señaló que evitó pronunciarse hasta contar con un avance significativo del conteo, y llamó a mantener la calma. “Como políticos, nuestra principal responsabilidad es liderar con firmeza y energía, pero también mantener la calma y la estabilidad, sin contribuir al caos”, afirmó.
Asimismo, rechazó los llamados a la insurgencia: “No voy a responder a los insultos del señor Rafael López Aliaga (…), pero lo que sí no podemos permitir es que se convoque a una insurgencia”, declaró.
La candidata también reconoció la existencia de problemas logísticos durante la jornada electoral, indicando que su partido solicitó medidas como la ampliación del horario de votación y la implementación de procesos complementarios en centros con incidencias.
Desde Fuerza Popular, otras voces también se pronunciaron en la misma línea. Miguel Torres, integrante de la plancha presidencial, sostuvo que López Aliaga “no cuenta con pruebas” para sustentar sus afirmaciones y calificó de “irresponsables” los llamados a la insurgencia. Por su parte, Martha Chávez, candidata al Senado, criticó el tono de las declaraciones del exalcalde de Lima, señalando que resultan “irrespetuosas” y “destempladas”.
Hasta el momento, las autoridades electorales han informado que los retrasos en el procesamiento de actas responden a factores logísticos, especialmente en zonas alejadas del país. La ONPE no ha validado denuncias de fraude sistemático, mientras organismos internacionales como la Unión Europea y la OEA participan como observadores del proceso.
En paralelo, el pedido de López Aliaga ante el JNE para suspender la proclamación de resultados se encuentra sujeto a evaluación conforme a los procedimientos establecidos en la normativa electoral vigente.
El distanciamiento de Fujimori evidencia una fractura dentro del espectro político de derecha, en un momento clave del proceso electoral. Este quiebre podría influir en eventuales alianzas de cara a una segunda vuelta, así como en la percepción de estabilidad institucional.
Especialistas señalan que discursos que cuestionan sin pruebas el proceso electoral pueden afectar la confianza ciudadana y generar tensiones sociales, especialmente en escenarios de alta polarización.
El proceso electoral continuará con la culminación del conteo oficial y la resolución de eventuales impugnaciones. Posteriormente, el JNE procederá con la proclamación de resultados y la convocatoria a una segunda vuelta, conforme al calendario electoral.
En el plano político, se espera que los candidatos definan posiciones más claras frente a los resultados y eventuales alianzas, mientras las autoridades electorales mantienen el seguimiento del proceso.
El pronunciamiento de Keiko Fujimori introduce un nuevo elemento en el escenario político al desmarcarse de los cuestionamientos de López Aliaga y llamar a la calma. En un contexto de resultados ajustados, el desarrollo del proceso electoral dependerá de la validación institucional y de la conducta de los principales actores políticos.