INSEGURIDAD QUE MATA

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El nivel de inseguridad en el país ha crecido tremendamente durante los últimos años. A diario lidiamos con el temor de ser víctimas de delincuentes que llevan a cabo sus fechorías a mano armada. De acuerdo a una última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 75% de ciudadanos se siente muy inseguro y teme ser víctima de un asalto.

La corrupción y la falta de valores son las principales causas de la inseguridad. Para un 44% de los peruanos, la delincuencia es uno de los mayores problemas del país en la actualidad, así lo revela también una reciente encuesta de Ipsos.

La pandemia provocó una disminución temporal en las tasas de delincuencia en 2020 y 2021, pero han vuelto a aumentar. Y ello lo informa ampliamente y dan cuenta todos los días los medios de comunicación.

Estamos viviendo una violencia e inseguridad ciudadana nunca vista en nuestro país. Invadidos por nocivos elementos externos, estamos en un estado social en el que se refleja que la vida no vale nada. Por robarte un celular te matan. Sales a la calle y en fuego cruzado, cual Chicago de los años 50, puedes ser alcanzado por una bala perdida y simplemente no volver vivo a casa y los peruanos tenemos que vivir con ese temor todos los días y en cualquier lugar del territorio nacional. Y el Gobierno de la señora Dina Boluarte, encargada y responsable de administrar el Estado, simplemente está demostrando que no tiene la capacidad para protegernos y crear un clima de seguridad social y ciudadana.

La encuesta de IEP muestra que la percepción de inseguridad se ha establecido en todos ámbitos y niveles socioeconómicos del país. Solo el 7% de encuestados manifestó sentirse muy seguro en la zona en la que habitan.

Hablando de macro regiones, siendo estas norte, centro sur y oriente, la zona norte es la que presenta una mayor percepción de inseguridad, ya que el 43% afirmó que teme ser víctima de la delincuencia. Solo en la región de Lima Metropolitana, el 78% de encuestados manifiesta sentirse inseguro, mientras que el 4% se siente muy seguro.

Al ser consultados sobre cuánta confianza tienen en la PNP, el 69% de los encuestados indicó que la confianza es poco o nada, en comparación del 30% que sostuvo tener algo y mucha confianza.

Pero el tema de la violencia y la inseguridad ciudadana no pasa solo por poner personal policial y de seguridad municipal a rondar las calles. El problema está amparado por una maraña de corrupción enquistadas en fiscalías y juzgados que liberan a los delincuentes que la policía detiene en una suerte de carrusel de corrupción que les deja enormes ingresos a los funcionarios corruptos que se dejan sobornar por las mafias delincuenciales, que ya tienen bolsas destinadas a estos fines y que son abonadas en cuanto “cae” uno de los delincuentes miembros de estas organizaciones criminales. Urge que los organismos de control hagan seguimiento a las detenciones en flagrancia con armas de fuego y ver qué sucede con el desenlace del caso y de los detenidos, pues a los días la policía vuelve a capturar a los mismos delincuentes. Hay que denunciar a los fiscales y jueces corruptos y a los que les tiembla la mano y no hacen su trabajo. Ojo también con el procedimiento policial, pues muchos fiscales y juzgados se ven impedidos de realizar su labor pues se encuentran que el proceso de detención tuvo irregularidades que impiden el debido proceso. Hay reforzar la capacitación de los policías sobre todo en lo que se refiere a procesos de detención, manejo de evidencias y pruebas, pues muchas de estos procesos son denunciadas como “viciados” por el Ministerio Público o los juzgados respectivos. 

Mientras esto no se sanee el juego del carrusel continuará y el riesgoso trabajo de valerosos policías que exponen su vida para capturar a estos delincuentes será en vano. El responsable de regularizar esta situación es el Poder Ejecutivo en la figura del Ministro del Interior, el Ministro de Justicia y la presidenta de la República. Autoridades pónganse los pantalones y hagan su trabajo, es el clamor de la población.

Por otro lado, los políticos se muestran indiferentes, ante la tremenda ola de violencia e inseguridad ciudadana que nos afecta, pues con sus gollerías, beneficios y dinero, pueden tener personal de seguridad a su disposición y por ello se creen inmunes a este flagelo social. Y no se dan cuenta, que, así como viene sucediendo en Ecuador, donde esta semana sicarios asesinaron al candidato presidencial Fernando Villavicencio, por motivos políticos, la violencia delincuencia puede invadir su rubro de acción y convertir al en tierra de nadie. Las alertas están sonando y si es que las autoridades están haciendo algo, esto no es suficiente. Pongan coto antes que los civiles se vean obligados a armarse hasta los dientes para defender su patrimonio, su familia y sus vidas. Seguiremos alertas. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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