El hallazgo permitirá estudiar por primera vez los cuerpos y ajuares de la nobleza chimú exactamente como fueron depositados. La plataforma funeraria conserva los restos de alrededor de 38 personas y objetos elaborados en metal, concha, cobre y oro.

Una plataforma funeraria de la élite chimú permaneció sellada durante más de seis siglos en el complejo arqueológico de Chan Chan, en la región La Libertad, sin ser alcanzada por los saqueadores.
El Ministerio de Cultura presentó el descubrimiento el 8 de septiembre de 2026. La estructura conserva los restos de aproximadamente 38 personas y sus ajuares en la posición exacta en que fueron depositados.
Esa integridad convierte el hallazgo en un caso excepcional. Todas las tumbas comparables conocidas hasta ahora habían sido saqueadas o alteradas desde la época colonial, lo que impedía reconstruir con precisión las prácticas funerarias de la nobleza chimú.
El descubrimiento se produjo semanas antes de su presentación oficial, durante los trabajos de investigación y conservación desarrollados en el conjunto amurallado Utzh An, conocido antiguamente como Palacio Gran Chimú.
Las excavaciones están a cargo del Ministerio de Cultura, a través del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan.
El valor está en que nada fue movido
La importancia del descubrimiento no radica únicamente en el número de cuerpos o en el valor material de los objetos recuperados. Su verdadera relevancia se encuentra en la conservación intacta del contexto funerario.
En arqueología, la posición de cada cuerpo, la ubicación de las ofrendas y la relación espacial entre todos los elementos constituyen una fuente fundamental de información.
Cuando una tumba es saqueada, esas conexiones desaparecen. Los objetos pueden terminar en colecciones particulares o museos, pero quedan separados del lugar y de las circunstancias que permiten interpretar su función.
Ese era precisamente uno de los principales vacíos en el conocimiento sobre las prácticas funerarias de la élite chimú.
“Lo que se conocía de tumbas de élite chimú hasta antes de este descubrimiento proviene de plataformas saqueadas y destruidas desde tiempos coloniales, con contextos alterados e incompletos y con objetos de valor expuestos en colecciones y museos”, explicó Jorge Meneses, arqueólogo responsable del proyecto de inversión ejecutado por el Ministerio de Cultura en Chan Chan.
Meneses sostuvo que el descubrimiento tendrá repercusión internacional porque permitirá estudiar científicamente una plataforma funeraria que nunca fue saqueada.
“El hecho de haber encontrado una plataforma funeraria sin haber sido saqueada y que esté siendo excavada científicamente tiene un valor excepcional para la arqueología peruana, porque permitirá entender los patrones funerarios de estos individuos”, señaló.
Una cámara central y dos laterales
La plataforma está formada por una cámara central y dos cámaras laterales.
En la cámara principal se encontraron los restos de un individuo perteneciente a la nobleza chimú. El cuerpo estaba acompañado por objetos elaborados en concha y metal, elementos vinculados con el prestigio y la posición social.
Las cámaras laterales contenían armas y emblemas metálicos. Una de ellas no presentaba restos humanos.
El número total de individuos continúa siendo provisional porque la excavación todavía está en marcha.
En una de las cámaras se documentaron aproximadamente 20 cuerpos. Otros 18 fueron identificados dentro de la misma plataforma, lo que eleva a alrededor de 38 el número de personas enterradas en el conjunto.
La conservación de la tumba permitió detectar además una disposición inusual.
Al menos uno de los cuerpos fue colocado completamente extendido en el fondo de una cámara. Esta posición se diferencia de las prácticas funerarias habitualmente atribuidas a la sociedad chimú, donde los individuos eran enterrados flexionados o sentados con las extremidades dobladas.
En un contexto saqueado o removido, esta anomalía posiblemente habría pasado inadvertida.
Una excavación milimétrica
Precisamente porque los restos y objetos permanecieron en su posición original, el equipo arqueológico aplica un método especialmente cuidadoso.
Antes de retirar cualquier evidencia, los especialistas realizan un registro digital de cada cámara. El procedimiento permite documentar la ubicación exacta de los cuerpos, las piezas y las ofrendas, así como la relación entre todos los elementos.
Solo después de completar esa documentación comienza la extracción manual.
El objetivo es conservar digitalmente la información espacial que inevitablemente se modifica durante una excavación. De esta manera, los investigadores podrán reconstruir posteriormente la organización interna de la plataforma, incluso cuando los restos y objetos ya hayan sido trasladados para su análisis.
Las intervenciones arqueológicas en Utzh An, el conjunto amurallado más extenso de Chan Chan, presentaban un avance del 79 % hasta julio de 2026, según el Ministerio de Cultura.
Armas, emblemas, conchas, cobre y oro
Los reportes disponibles coinciden en que el ajuar incluye armas y emblemas de metal, piezas de concha y objetos elaborados en cobre y oro.
Estos bienes aparecen asociados tanto con el individuo principal como con las cámaras laterales.
La disposición de las piezas permitirá estudiar si cada objeto pertenecía a una persona determinada, si fue colocado como ofrenda colectiva o si formó parte de una ceremonia realizada durante el cierre de la plataforma.
Sobre la cantidad de objetos cerámicos existen, sin embargo, versiones diferentes.
La agencia AFP y BBC News Mundo informaron que se encontraron aproximadamente 200 vasijas de cerámica negra decoradas con pigmentos rojos.
Infobae, basándose en información atribuida al sector Cultura, mencionó 60 piezas, entre botellas de asa estribo y vasijas con influencia estilística inca.
El Ministerio de Cultura todavía no ha publicado un inventario consolidado que permita determinar si ambas cifras contabilizan conjuntos diferentes o si una de ellas corresponde a un registro preliminar.
La divergencia no altera el valor central del descubrimiento. Para los investigadores, la importancia reside principalmente en que los objetos fueron encontrados en su ubicación original y no en la cantidad total recuperada.
Chan Chan, una ciudad marcada por el saqueo
La excepcionalidad de la tumba se comprende mejor al revisar la historia del complejo arqueológico.
Chan Chan fue la capital del reino Chimú y es considerada la mayor ciudad construida en barro de la América prehispánica. El complejo ocupa aproximadamente 20 kilómetros cuadrados y está compuesto por diez grandes conjuntos amurallados.
En su momento de mayor esplendor habría albergado a unas 30.000 personas.
La Unesco incorporó Chan Chan a la Lista del Patrimonio Mundial en 1986. Ese mismo año también lo incluyó en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.
La decisión respondió a las amenazas provocadas por las invasiones, el saqueo, las filtraciones de agua y las lluvias que deterioran las estructuras de adobe. El complejo continúa bajo esa categoría de protección.
Durante siglos, numerosas tumbas de la élite chimú fueron abiertas en busca de metales preciosos y otros objetos valiosos. Esos saqueos destruyeron la organización original de los enterramientos y redujeron la información disponible para los investigadores.
Por ello, encontrar una plataforma sellada representa una oportunidad poco común para reconstruir las ceremonias y jerarquías funerarias de esta sociedad.
La sociedad que construyó Chan Chan
La cultura chimú se desarrolló en la costa norte del actual territorio peruano desde aproximadamente el año 900.
Su poder se extendió a lo largo de una amplia franja costera hasta que el reino fue conquistado por los incas. Los registros históricos sitúan ese proceso alrededor de 1470, aunque algunos despachos de agencias internacionales mencionan 1450.
Los gobernantes y miembros de la nobleza chimú eran enterrados en plataformas funerarias situadas dentro de los conjuntos amurallados.
La estructura hallada en Utzh An coincide con ese patrón. Sin embargo, la presencia de elementos con posible influencia inca podría aportar información sobre los cambios ocurridos después de la conquista del valle de Moche.
No es el primer entierro múltiple descubierto en Chan Chan. En 2021, arqueólogos encontraron una tumba con los restos de 25 personas, entre ellas mujeres y niños.
La diferencia es que la nueva plataforma conserva un contexto de élite aparentemente intacto, condición que no se había documentado hasta ahora en un conjunto comparable.
El Estado destaca el valor del descubrimiento
El ministro de Cultura, Alberto Beingolea Delgado, presentó el hallazgo como resultado de la inversión pública destinada a la investigación y conservación de sitios arqueológicos.
“Tengo el enorme privilegio de estar en una tumba de élite chimú y ahora vamos a mostrarla al mundo”, declaró durante la presentación.
Beingolea señaló que los entierros atípicos y las evidencias encontradas abren nuevas interrogantes, incluida la posibilidad de que algunas personas hayan participado en rituales de sacrificio.
“Identificar hallazgos de este nivel, con entierros atípicos y evidencias que abren nuevas interrogantes sobre posibles rituales de sacrificio, demuestra que la inversión pública en sitios arqueológicos como Chan Chan genera un valor incalculable que debemos compartir con la ciudadanía”, sostuvo.
El ministro también ratificó el compromiso del Estado peruano ante la Unesco para continuar con la investigación y preservación del complejo.
La eventual existencia de sacrificios, sin embargo, continúa siendo una hipótesis. Los estudios de laboratorio deberán determinar las causas de muerte y la relación entre los individuos antes de formular conclusiones.
Las preguntas que la tumba puede responder
La integridad de la plataforma permitirá investigar aspectos que permanecían fuera del alcance de los arqueólogos.
Los especialistas podrán analizar conjuntamente la posición de los cuerpos, la distribución de las ofrendas, la organización de las cámaras y las diferencias entre los individuos sepultados.
Los estudios deberán establecer quién era el personaje principal, qué posición ocupaba dentro de la sociedad chimú y qué relación tenía con las otras 37 personas encontradas.
También buscarán determinar si los entierros ocurrieron simultáneamente o en distintos momentos, cuál es la cronología exacta de la plataforma y si los objetos de posible influencia inca fueron incorporados antes o después de la conquista del territorio.
El análisis de los restos humanos podría revelar el sexo, la edad, la alimentación, el estado de salud, el origen geográfico y las posibles causas de muerte de los individuos.
La disposición excepcional del cuerpo extendido constituye otra de las interrogantes. Los investigadores deberán establecer si corresponde a una práctica ritual particular, a una diferencia jerárquica o a un momento histórico distinto.
Una investigación que recién comienza
La plataforma funeraria permanece en excavación bajo la responsabilidad del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan.
La información confirmada hasta el 11 de septiembre de 2026 describe una estructura formada por una cámara central y dos laterales, con aproximadamente 38 individuos.
El entierro principal ha sido atribuido a un miembro de la nobleza chimú. El conjunto incluye armas y emblemas metálicos, piezas de concha y objetos elaborados en cobre y oro, todos conservados en su disposición original.
Todavía no se han establecido la identidad de los sepultados, su relación entre sí, la cronología definitiva del enterramiento ni la posible existencia de rituales de sacrificio.
También queda pendiente la publicación de un inventario oficial que precise el número y las características de las piezas cerámicas.
El Ministerio de Cultura expresó su intención de difundir el hallazgo, pero no anunció plazos para presentar los resultados científicos ni para abrir eventualmente el sector al público.
Después de permanecer oculta durante más de 600 años, la tumba apenas comienza a revelar su historia. Su mayor tesoro no está únicamente en los objetos que contiene, sino en haber conservado intacta la escena funeraria que permitirá comprenderlos.







