La experiencia será la principal carta del gabinete encabezado por Luis Galarreta para enfrentar la inseguridad, la desaceleración económica y los riesgos del fenómeno de El Niño.

La presidenta Keiko Fujimori tomó juramento la tarde del martes 28 de julio de 2026 a los 19 integrantes de su primer Consejo de Ministros, encabezado por Luis Fernando Galarreta Velarde. La ceremonia se realizó en Palacio de Gobierno, horas después de que la mandataria asumiera la Presidencia para el periodo 2026-2031 ante el Congreso bicameral.
La composición del gabinete confirma una apuesta por combinar experiencia política, trayectoria técnica y presencia militar en las carteras vinculadas con la seguridad. El equipo inicia funciones con dos prioridades declaradas: enfrentar la criminalidad organizada y preparar al Estado ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño. Ese enfoque ya había sido anunciado por Fujimori durante la transferencia de mando y reiterado por Galarreta antes de asumir la Presidencia del Consejo de Ministros.
Un gabinete de 19 integrantes
Además de Galarreta, el Ejecutivo quedó conformado por Alfonso Carlos Espá y Garcés-Alvear en Relaciones Exteriores; Rafael Jorge Belaúnde Llosa en Defensa; Elmer Rafael Cuba Bustinza en Economía y Finanzas; César Augusto Astudillo Salcedo en el Interior; Ernesto Julio Álvarez Miranda en Justicia y Derechos Humanos; y José Antonio Chang Escobedo en Educación.
También juraron Luis Williams Dyer Fernández en Salud; Marco Antonio Vinelli Ruiz en Desarrollo Agrario y Riego; Juan Manuel Kosme Sheput Moore en Trabajo y Promoción del Empleo; Juan Carlos Requejo Alemán en la Producción; Rogers Martín Valencia Espinoza en Comercio Exterior y Turismo; Guillermo Shinno Huamaní en Energía y Minas; Rafael Rey Rey en Transportes y Comunicaciones; y Mauricio Fernando Arnillas Gonzales en Vivienda, Construcción y Saneamiento.
Completan el gabinete María Magdalena Seminario Marón en Mujer y Poblaciones Vulnerables; Vladimiro Huaroc Portocarrero en Ambiente; Alberto Ismael Beingolea Delgado en Cultura; y Maritza Canales Martínez en Desarrollo e Inclusión Social. Los nombramientos fueron oficializados mediante resoluciones supremas publicadas en una edición extraordinaria de las normas legales de El Peruano.
La lista original proporcionada contenía versiones abreviadas de algunos nombres. Para esta actualización se emplearon las denominaciones completas consignadas en las resoluciones oficiales.
Uniformes en las carteras de seguridad
La señal más clara del enfoque inicial del Gobierno aparece en el Ministerio del Interior, confiado al general de división en retiro César Astudillo Salcedo. Su designación coloca a un exalto mando del Ejército al frente de la Policía Nacional y de la estrategia contra la delincuencia, la extorsión y el crimen organizado.
Astudillo fue comandante general del Ejército y jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Su trayectoria incluye participación en operaciones militares desarrolladas durante el conflicto del Cenepa, la operación Chavín de Huántar y acciones contra remanentes terroristas. Sin embargo, algunas afirmaciones específicas difundidas sobre su intervención directa en cada una de esas operaciones no aparecen detalladas en las resoluciones de nombramiento, por lo que deben atribuirse a sus perfiles biográficos y no presentarse como parte del documento oficial.
En Defensa asumió Rafael Belaúnde Llosa, excandidato presidencial y nieto del expresidente Fernando Belaúnde Terry. Su nombramiento completa una conducción de los sectores de seguridad marcada por figuras con experiencia militar o vinculadas con asuntos de defensa.
Durante su mensaje de investidura, Fujimori anunció una mayor participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado y planteó que estas asuman el control interno durante los estados de emergencia, en coordinación con la Policía. La aplicación concreta de esa medida dependerá de las normas, delimitaciones operativas y controles constitucionales que adopte el Ejecutivo.
El regreso de figuras con experiencia estatal
Otro rasgo del gabinete es la recuperación de funcionarios que ya ocuparon cargos relevantes en administraciones anteriores.
José Antonio Chang retorna al Ministerio de Educación, cartera que encabezó durante el segundo gobierno de Alan García y antes de asumir también la Presidencia del Consejo de Ministros. Ernesto Álvarez, designado en Justicia y Derechos Humanos, fue magistrado y presidente del Tribunal Constitucional.
Rafael Rey vuelve al Poder Ejecutivo como ministro de Transportes y Comunicaciones después de haber desempeñado funciones ministeriales y diplomáticas. Rogers Valencia regresa a Comercio Exterior y Turismo, sector que ya había conducido, mientras que Vladimiro Huaroc aporta experiencia en gestión pública, gobiernos regionales y prevención de conflictos sociales.
La presencia de estos nombres sugiere que el nuevo Gobierno privilegió funcionarios familiarizados con la administración estatal por encima de una renovación completa. La eficacia de esa estrategia dependerá de su capacidad para coordinar políticas en un Estado fragmentado y convertir experiencia previa en resultados medibles.
Elmer Cuba y la señal hacia la economía
En el Ministerio de Economía y Finanzas juró Elmer Cuba, economista de la Pontificia Universidad Católica del Perú, exdirector del Banco Central de Reserva y socio de Macroconsult.
Su designación transmite una señal de continuidad en el manejo macroeconómico y disciplina fiscal. Antes de la juramentación, Cuba manifestó que revisaría normas aprobadas durante los últimos años que pudieran comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas. Esa evaluación adquiere relevancia frente a las promesas de inversión, infraestructura y programas sociales anunciadas por la nueva administración, que requerirán sustento presupuestal y coordinación con el Congreso.
En sus primeras declaraciones como futuro jefe del gabinete, Galarreta vinculó la política económica con el destrabe de inversiones, la generación de empleo y la recuperación del crecimiento. También prometió diálogo con fuerzas políticas, organizaciones sociales, empresarios y trabajadores.
La Cancillería y el acercamiento a Washington
La conducción de Relaciones Exteriores quedó en manos de Alfonso Carlos Espá y Garcés-Alvear, presentado públicamente como Carlos Espá. Su nombramiento se produce en un contexto en el que Fujimori ha expresado interés en fortalecer la cooperación con Estados Unidos en seguridad e inteligencia.
El acercamiento quedó reflejado durante la transmisión de mando, a la que asistió el vicesecretario de Estado estadounidense Christopher Landau en representación del presidente Donald Trump. También participaron el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos.
No obstante, todavía no existe un documento público que defina integralmente la nueva política exterior ni confirme los alcances de una eventual incorporación peruana a iniciativas regionales de seguridad promovidas por Washington. Por ello, cualquier afirmación sobre un giro diplomático consumado debe considerarse todavía una interpretación y no una política formalmente aprobada.
El Niño como prueba inmediata
El segundo frente prioritario es la preparación ante el fenómeno de El Niño. Fujimori había señalado desde el 16 de julio que este asunto, junto con la delincuencia, sería una de las principales preocupaciones de su Gobierno.
La respuesta comprometerá especialmente a los ministerios de Desarrollo Agrario y Riego, Vivienda, Transportes, Producción, Economía y Defensa. Marco Vinelli deberá atender los posibles efectos sobre cultivos, infraestructura de riego y campañas agrícolas; Mauricio Arnillas tendrá bajo su responsabilidad la vulnerabilidad de viviendas, sistemas de agua y ciudades expuestas a inundaciones; mientras que Producción deberá vigilar el impacto de las variaciones oceanográficas sobre la pesca.
El Gobierno saliente informó que había destinado más de S/4.200 millones a reducción y preparación frente al riesgo de desastres y que desarrollaba acciones multisectoriales desde el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional. El nuevo gabinete deberá determinar qué medidas continuará, cuáles modificará y qué recursos adicionales necesitará.
Los primeros 100 días
Antes de jurar el cargo, Galarreta anunció que el primer Consejo de Ministros se realizaría el miércoles 29 de julio, antes de la Gran Parada y Desfile Cívico Militar. Señaló que el Ejecutivo preparaba decretos supremos y un pedido de delegación de facultades legislativas, y sostuvo que durante los primeros 100 días deberían comenzar a observarse resultados vinculados con el plan de gobierno.
Hasta las 11:20 a. m. del 29 de julio, no se había encontrado una publicación oficial que detallara los acuerdos adoptados en esa primera sesión, las normas aprobadas ni el contenido definitivo de una eventual solicitud de facultades. En consecuencia, esos puntos deben presentarse como anuncios previos y no como decisiones ya formalizadas.
La primera prueba de un gabinete de contrastes
El primer gabinete de Keiko Fujimori reúne militares retirados, economistas vinculados con el sector privado, antiguos ministros y figuras procedentes de distintas trayectorias políticas. La fórmula busca proyectar autoridad en seguridad, experiencia administrativa y confianza económica.
Su principal desafío será demostrar que esa combinación puede producir resultados verificables sin debilitar los controles civiles, la disciplina fiscal ni la coordinación entre sectores. La seguridad ciudadana, la preparación ante El Niño y la presentación de medidas durante los primeros 100 días ofrecerán las primeras referencias para evaluar el desempeño del equipo encabezado por Galarreta.







