EN BUSCA DE ASEGURAR LA IMPUNIDAD

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En estos momentos la pugna por el poder en un país con alta corrupción, como lo han convertido al Perú, no es con la intención de gobernarlo para lograr el bien común, sino para apoderarse del sistema de justicia con el fin asegurar la impunidad de los ex y actuales gobernantes. Esa es la consigna de las fuerzas políticas preponderantes que se han deshecho de sus camisetas para exhibir sus verdaderas pieles y exponer su objetivos, que son hacerse ricos a costa del Estado y apoderarse del dinero de todos los peruanos, dedicándose a la corrupción y coronar sus malas acciones asegurándose impunidad total.
Por ello, es que vemos en estos momentos como todas las fuerzas políticas han confluido en un pacto tácito bajo la mesa, que los hace operar de manera articulada entre el Ejecutivo y los representantes de los diferentes partidos políticos representados en el Legislativo, con la única intención de copar con su gente el sistema de justicia. Ojo que esto no quiere decir que los representantes del Poder Judicial y el Ministerio Público sean la expresión máxima de probidad, sino que lo que sucede es que, desde su posición, su papel es meramente operativo, en cambio desde los poderes mencionados, estos actores tienen la facultad de nombrar a quienes eligen a los jueces y fiscales, por ello la Junta Nacional de Justicia es en estos momentos el bastión mayor, el cual el poder corrupto quiere tener el control. Esta es la verdad de la milanesa y lo peor es que todo lo que hemos venido denunciando con respecto a este tema y al juego del poder en pro de impunidad se está cumpliendo y al parecer nadie puede o quiere hacer nada para ponerle freno.
No hacer nada. Dejar hacer y dejar pasar es peor que ser corrupto. Pues se está permitiendo que la corrupción se institucionalice y haga uso de los estamentos legales para asegurarse que la justicia no los toque. El poder corrupto ya le agarró el método para seguir metiéndole las uñas a las arcas del Estado, sin recibir castigo o pena alguna. Lo primero que hacen es identificar a los corruptos en su entorno, crear comunicación y vínculos para hacer de la impunidad una causa común. Como lo estamos viendo ahora y vemos que representantes de casi todos los partidos o movimientos políticos están trabajando para remover a los miembros de la JNJ, pues es la piedra angular para elegir jueces y fiscales que bailen a ritmo de sus corruptelas. Esto es gravísimo y no nos cansaremos de denunciarlo. Si seguimos así estamos rumbo a convertirnos en una republiqueta bananera o un narco estado donde seremos conocidos internacionalmente como el reino de la impunidad.
Tenemos ejemplos clarísimos para afirmar nuestra denuncia. Todos los presidentes desde Alberto Fujimori en adelante tienen procesos por corrupción y/o han estado o están presos por estos delitos. Con estos antecedentes es fácil deducir que la corrupción se mantiene en la punta de la pirámide del poder y entonces, se han puesto a pensar cómo estarán las bases. Por consiguiente, lo que se necesita en el Perú es instituir, mediante la elección democrática, un siguiente gobierno cuya consigna principal sea la lucha contra la corrupción, un país no puede crecer sanamente con los niveles de corrupción que tiene el Perú. Es cómo querer hacer competir un auto de carrera cuyo tanque de combustible tiene un hueco, que cada vez se agranda más, por más que se le agregue combustible, nunca va a lograr desarrollar su máxima velocidad, por el contrario, corre el riesgo que una chispa lo incendie en cualquier momento. Por ello es urgente que surja un candidato limpio y dispuesto a que se le rebusque para que se convierta en un abanderado de la lucha contra la corrupción. El cual debe tener un plan estructurado y profesional, demostrable para luchar contra la corrupción, que está instituida en el Estado Peruano. El pueblo debe reclamar compromisos de lucha contra la corrupción antes que promesas de obras, debe exigir honestidad comprobada en sus próximos candidatos a la presidencia y al Congreso, si esto no sucede seguiremos por la senda que los corruptos nos están señalando. La resistencia contra los políticos corruptos debe nacer de manera natural desde las entrañas del pueblo, donde debe emerger un representante dispuesto a lograr el inicio de un verdadero cambio.
El gobierno actual está demostrando que no tiene la seria decisión de luchar contra la corrupción y más aún si en esta despreciable actividad se están viendo comprometidos familiares de la presidenta Dina Boluarte y ella, por su parte, muy oronda, ni siquiera toca el tema, como que si con ella no fuera. Ella está creída que la culminación de su mandato está asegurado y más aún por las últimas declaraciones del ex inquilino del Penal del ex Fundo Barbadillo, Alberto Fujimori, que le brindó el respaldo de Fuerza Popular y el Fujimorismo, al parecer los socios de este pacto infame han logrado un nuevo compromiso para evitar que Alberto Fujimori vuelva a poner en evidencia verbal sus complicidades.
Hasta ahora ninguno de los últimos gobiernos ha tomado una posición sería de lucha anticorrupción. Ninguno de los presidentes ha tenido la iniciativa de nombrar un zar anticorrupción con la capacidad de dirigir la lucha anticorrupción como política de gobierno. El Congreso no ha sido capaz de legislar para aumentar las penas y las sanciones a los delitos de corrupción contra el Estado. Y no lo van a hacer, porque sería como dispararse a los pies. Así de claro.
Mientras que el pueblo no se comprometa permanentemente con el destino del país nada va a cambiar. La poca educación que ha recibido la mayoría votante les ha hecho creer que su obligación única (para evitar la multa) es ir a votar, cuando el compromiso es permanente, para vigilar a los gobernantes y asegurar que cumplan con su obligación de manera eficiente y limpia. Urge que la ciudadanía se comprometa con la vida política del país. Tiene que dejar el hábito de solo reclamar, para cambiarlo por el de la participación en la vida política activa. Malamente le han dejado la actividad política a operadores ociosos que han visto en esta ocupación la oportunidad latente de enriquecerse a costa del Estado y eso no se lo podemos permitir.
Basta ya de dejar hacer y dejar pasar, nos estamos jugando el destino de nuestros descendientes y si no hacemos nada les estaremos negando la oportunidad de vivir en un país estable, digno, próspero y con una calidad de vida óptima. La mayoría les echa la culpa a los gobernantes, pero debemos preguntarnos ¿quiénes eligen a esos gobernantes?…
Debemos participar por lograr la masiva difusión y entendimiento de las reglas de las revocatorias y usarlas en su momento, esa es una manera directa de luchar contra la corrupción y la inacción de las autoridades que han sido elegidas por el voto popular.
Con la permanente esperanza de cambio para mejor, seguiremos alertas para defender los intereses de los que no tienen voz. Hasta la próxima semana mis amigos de Primera.

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