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El comisario pontificio de la Santa Sede para el caso Sodalicio, monseñor Jordi Bertomeu, reveló que en los últimos diez días se registraron 142 nuevas víctimas vinculadas al Sodalicio de Vida Cristiana, organización religiosa suprimida por disposición del papa Francisco tras múltiples denuncias de abusos sexuales y psicológicos. Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida al programa “Sin Guion”, conducido por Rosa María Palacios.
Bertomeu explicó que, a diferencia de visitas anteriores al Perú, nuevas personas decidieron presentar sus testimonios y denunciar hechos que, según indicó, permanecieron ocultos durante años. Asimismo, sostuvo que aún continúan apareciendo presuntos agresores relacionados con la organización, aunque precisó que el Sodalicio ya fue formalmente disuelto por decisión del Vaticano.
Durante la entrevista, el representante de la Santa Sede indicó que la aparición de nuevas víctimas demuestra la magnitud del impacto dejado por el grupo religioso.
“Se han atrevido algunas a venir que no habían venido. Han aparecido nuevos agresores de los que ya no podemos hacer nada porque el Sodalicio ya no existe”, declaró Bertomeu.
Bertomeu señaló que la Conferencia Episcopal Peruana difundió en abril un comunicado en el que se establecieron mecanismos de reparación para las víctimas.
Según explicó, las medidas contemplan indemnizaciones económicas y compensaciones simbólicas orientadas al reconocimiento del daño sufrido por las personas afectadas.
El monseñor relató además el caso de campesinos de Catacaos que solicitaron tanto reparación económica como una ceremonia religiosa en memoria de dos comuneros fallecidos hace quince años.
“Celebrar una misa de funeral puede hacer mucho bien porque a estas personas les dices: la muerte de esta gente no nos es indiferente”, sostuvo.
Consultado sobre la actuación de la Iglesia católica peruana frente a las denuncias del Sodalicio, Bertomeu reconoció limitaciones institucionales y afirmó que el sufrimiento de las víctimas nunca podrá ser plenamente reparado.
“A la altura nunca estamos, porque el dolor de una víctima nunca prescribe y nunca podrá ser reparado”, enfatizó.
El comisario pontificio recordó además que periodistas como Paola Ugaz, Daniel Yovera y Pedro Salinas enfrentaron procesos judiciales y presiones luego de investigar el caso Sodalicio en años anteriores. Según indicó, varios obispos peruanos respaldaron públicamente a las víctimas y cuestionaron las acciones judiciales emprendidas contra los comunicadores.
Entre las figuras mencionadas por Bertomeu estuvo Robert Prevost —actual papa León XIV—, a quien atribuyó una postura favorable a las víctimas durante las controversias generadas en torno al caso.
Bertomeu afirmó que una de las razones determinantes para la supresión del Sodalicio fue la existencia de mecanismos internos de control psicológico y abusos sistemáticos.
“El papa Francisco lo suprimió porque tenía una estructura sectaria; había abusos de todo tipo”, declaró.
El representante del Vaticano sostuvo que algunas personas afectadas quedaron “destruidas para siempre” debido a las dinámicas internas de la organización. Asimismo, cuestionó directamente al fundador del Sodalicio, Luis Figari, a quien calificó como una persona peligrosa debido a antecedentes de abusos previos a la creación del grupo religioso.
Bertomeu explicó que las denuncias vinculadas a presuntos abusos dentro de la Iglesia católica deben iniciar en las llamadas Comisiones de Escucha de cada jurisdicción eclesiástica. Posteriormente, los casos son remitidos al obispo correspondiente y luego enviados al Dicasterio del Vaticano para su evaluación.
También precisó que las sanciones eclesiásticas para quienes intenten presionar a denunciantes pueden incluir restricciones de entre dos y diez años para ejercer cargos dentro de la Iglesia.
Las nuevas revelaciones sobre el Sodalicio reabren el debate sobre la responsabilidad institucional de la Iglesia frente a casos de abusos y sobre los mecanismos de reparación para las víctimas. Mientras el Vaticano mantiene cerrada la organización religiosa, continúan apareciendo nuevos testimonios y denuncias que evidencian el alcance del caso en el Perú.