GASOLINA POR LAS NUBES Y APROBACIÓN POR EL SUELO: TRUMP PROMETE US$5.000

La guerra con Irán disparó el precio del petróleo y elevó el costo de vida en Estados Unidos.

Trump admite que el alivio no llegará antes de las elecciones, pero ofrece un pago de US$5.000 por adulto si los republicanos mantienen el control del Congreso.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas, Donald Trump reconoció que los estadounidenses deberán esperar para ver una reducción en el precio de los combustibles. Horas después, ofreció compensarlos con un pago de US$5.000 por adulto.

“Creo que va a tomar un poco más de tiempo que hasta las elecciones de mitad de mandato”, declaró el presidente el miércoles 9 de septiembre, antes de participar en la Convención Nacional Republicana celebrada en Dallas.

Esa noche, desde el American Airlines Center, presentó el denominado “dividendo Trump”, condicionado a que el Partido Republicano conserve la Cámara de Representantes y el Senado en los comicios del 3 de noviembre.

“Si los republicanos ganan, ustedes ganan con nosotros y van a tener 5.000 dólares”, prometió.

Trump no explicó de dónde saldrían los fondos, qué ciudadanos podrían recibirlos ni cómo se distribuiría el dinero. Tampoco existe, hasta el momento, un proyecto de ley que permita ejecutar la propuesta.

El costo de vida domina la campaña

La secuencia resume el desafío político que enfrenta el oficialismo: el alivio en los combustibles tardará, pero los ciudadanos votarán antes de sentirlo.

El costo de vida se ha convertido en una de las principales preocupaciones del electorado estadounidense. El encarecimiento del petróleo, atribuido al impacto de la campaña militar de Estados Unidos en Irán, ha presionado el precio de la gasolina y otros bienes esenciales.

El deterioro económico también golpea la popularidad presidencial. Una encuesta de Reuters/Ipsos difundida el 31 de agosto situó la aprobación de Trump en 33%, el nivel más bajo de su actual mandato, frente a una desaprobación de 64%.

Asesores del mandatario han advertido que incluso los votantes favorables a la estrategia de Washington frente a Teherán muestran poca tolerancia a un conflicto prolongado cuando sus consecuencias comienzan a sentirse en los hogares.

Trump defendió el costo económico de la ofensiva. Durante su discurso, sostuvo que las dificultades de corto plazo valían la pena si permitían impedir que Irán desarrollara armas nucleares.

El pago de US$5.000 aparece así como una respuesta política al impacto que el Gobierno todavía no consigue revertir en las estaciones de servicio.

Una ayuda que podría aumentar la inflación

La propuesta generó reparos dentro del propio Partido Republicano. Varios legisladores advirtieron que una transferencia masiva de dinero, en una economía con precios elevados, podría acelerar nuevamente la inflación y agravar el déficit fiscal.

La senadora republicana Susan Collins, representante de Maine, calificó la iniciativa como “extraordinariamente costosa” y cuestionó su viabilidad.

El vicepresidente JD Vance intentó matizar posteriormente el alcance de la promesa al referirse a una posible entrega por hogares, aunque la Casa Blanca no aclaró si el beneficio sería individual o familiar.

Ante las consultas sobre el financiamiento, el Gobierno difundió un comunicado en el que presentó el anuncio como una nueva muestra del compromiso de Trump con los ciudadanos, pero no precisó cómo se implementaría.

Desde la oposición, el Partido Demócrata cuestionó la viabilidad económica y legal del ofrecimiento.

Trump respondió el viernes 11 de septiembre mediante sus redes sociales: “El ‘dividendo Trump’ de 5.000 dólares está siendo criticado por los demócratas. Cuando digo algo, lo digo en serio”. También aseguró que el pago “se hará realidad”.

Un desembolso superior al billón de dólares

El costo estimado explica buena parte de la resistencia.

Reuters calculó que el programa demandaría alrededor de US$1,2 billones si fuera aprobado por el Congreso, además de varios cientos de miles de millones de dólares en intereses. Otra estimación, basada en una población aproximada de 270 millones de adultos, eleva el desembolso a cerca de US$1,35 billones.

Associated Press señaló que una transferencia de esa magnitud requeriría autorización legislativa y aumentaría la presión sobre un déficit fiscal proyectado en US$1,85 billones para el cierre del año fiscal 2026.

Hasta el momento, la Casa Blanca no ha presentado un proyecto de ley, un cronograma de pagos ni los criterios de elegibilidad. Trump solo indicó que el dinero debería gastarse dentro de Estados Unidos.

Una cadena de promesas económicas

El “dividendo Trump” no es el único ofrecimiento de ayuda directa formulado por la administración.

El jueves 10, el Gobierno anunció el envío de reembolsos de US$500 a un máximo de un millón de personas que aseguran haber pagado de más por su cobertura de Obamacare.

Días antes, el Ejecutivo también había planteado una ayuda anual de US$9.000 para los padres que permanecen en el hogar.

Diez meses atrás, Trump promocionó cheques de US$2.000 financiados con ingresos arancelarios, pero esos pagos todavía no han sido distribuidos.

Sí llegaron a concretarse las cuentas de ahorro con un aporte estatal de US$1.000 para los niños nacidos durante su mandato y un pago de US$1.776 destinado a integrantes de las Fuerzas Armadas por el 250 aniversario de la fundación del país.

El combustible baja después; el voto llega primero

La declaración de Trump sobre el precio de los combustibles establece un plazo políticamente incómodo para los republicanos. La reducción podría producirse después del 3 de noviembre, mientras que los votantes decidirán antes quién controlará el Congreso.

Las proyecciones electorales reflejan ese riesgo. La firma Decision Desk HQ, citada por AFP, anticipa una mayoría demócrata de 230 contra 205 escaños en la Cámara de Representantes y un Senado controlado por la oposición con 51 miembros frente a 49 republicanos.

Otra encuesta citada por la misma agencia señala que el 46% de los votantes republicanos considera que la participación directa de Trump en la campaña, sumada a su baja popularidad, dificulta que el partido conserve el Congreso.

La convención de Dallas fue organizada precisamente para movilizar a las bases republicanas en una elección en la que el nombre del presidente no aparecerá en la papeleta. El encuentro concluyó el jueves 10 con el discurso central de JD Vance y una nueva intervención de Trump, quien reiteró su promesa.

Sin embargo, la iniciativa también tensiona la relación del mandatario con el sector fiscalmente conservador del partido, que cuestiona el aumento de la deuda federal y cuyo respaldo sería indispensable para aprobar el desembolso.

Tres condiciones para que el pago se concrete

La ejecución del “dividendo Trump” depende de tres condiciones que permanecen sin resolver: la aprobación de una ley de gasto, la creación de un mecanismo administrativo de distribución y la victoria republicana en las elecciones del 3 de noviembre.

A ello se suma la evolución del precio internacional del petróleo. Si la campaña militar en Irán continúa y los combustibles mantienen su tendencia al alza, la presión sobre el costo de vida podría acompañar a los votantes hasta las urnas.

Panorama

La promesa de entregar US$5.000 a cada adulto estadounidense permanece, al cierre de esta edición, sin proyecto de ley, fuente de financiamiento, reglas de acceso ni respaldo unánime dentro del Partido Republicano.

Trump la presenta como una compensación frente al aumento del costo de vida, pero su eventual ejecución podría superar el billón de dólares, elevar el déficit y alimentar la misma inflación que busca aliviar.

El presidente admite que la gasolina no bajará antes de las elecciones. Su respuesta consiste en prometer dinero después de ellas, siempre que los republicanos conserven el Congreso.