Joyones en la U

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Clan Leguía colocado en Universitario de Deportes por SUNAT contrataba sus propias empresas y familia con dinero de cremas

“Hermanitos” Humberto y Raúl Leguía usan dinero de la U para cobrar por medio de sus empresas y familiares, a pesar de que club tiene millonaria deuda con Sunat.

Un clan familiar que aparece cada vez que Sunat tiene un botín … perdón, una gran empresa para reestructurar o liquidar, acaba de ser ampayada con manejos sospechosos en Universitario de Deportes.

Esta organización es liderada por los hermanos Leguía Puente: Humberto y Raúl, quienes se presentan como liquidadores o administradores con la empresa Solución y Desarrollo Empresarial S.A.C. Estos personajes han estado dentro del club crema en los últimos años, en donde se han detectado las siguientes acciones:

Se contratan ellos mismos o a sus propias firmas satélites para prestarle servicios a las entidades en los que han sido designados por la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria.

Para muestra, algunos botones: el Grupo Especial de Protección y Seguridad Integral S.A.C. – GEPSI S.A.C. Esta razón social inicia actividades económicas el 18 de enero de 2016, meses antes de iniciar su primera gestión en la “U”, y actualmente se encuentra con baja de oficio. Prácticamente, su única actividad fue prestarle servicio de seguridad privada a la “U” durante la primera gestión de los hermanos Leguía. En sus facturas consignaban un número de teléfono en el cual contestaba uno de los miembros del clan.

Para ese entonces, aunque suene a coincidencia, ya había ingresado como gerente deportivo Germán Leguía Drago, el popular ex seleccionado “Cocoliche”. El exjugador -conocido por amarrar la pelota y hacer perder tiempo a sus compañeros de equipo- también ha sido una especie de operador ante autoridades políticas y judiciales, habiendo sido acusado de pertenecer a los denominados “Cuellos Blancos del Puerto”.

Fue entonces que apareció otro falso crack: José Luis Carranza Vivanco, quien fuera capitán de la “U” varias veces y se hiciera conocido como “El Puma” por su accionar enérgico en el césped.

En realidad, su apodo inicial fue “Marciano”, porque corría como un loquito por la cancha, y recién aprendió a pasar la pelota luego de como 15 años vistiendo la misma camiseta.

Como varios jugadores de los años noventa, “El Puma” era muy valiente en el torneo local, pero en la Copa Libertadores y en las Eliminatorias para los Mundiales, era igual de mansito como cuando los Leguía lo mandan a “rascar” según sus designios.

Pero lo que habría parecido una simple coincidencia, se convirtió en un modus operandi cuando se les repuso como administradores temporales en el año 2019.

Fue entonces que la empresa de Humberto Leguía Puente contrata al mismo Humberto Leguía Puente, para que le brinde servicios contables de los cuales no se difundió resultado alguno, si es que lo hubo.

Como si esto fuera poco, Humberto Leguía también contrato a su propia empresa Estudio Leguía S.R.L. para que, supuestamente, le brinde servicios de asesoría jurídica a la “U”.

Los “Hermanitos” tampoco perdían la oportunidad de colocar a sus familiares en los puestos administrativos. Todos con sueldos que serían la envidia de cualquier peruano de a pie.

Tenemos a Yen Vergaray Tunjar, concuñado de Raúl Leguía. Fue designado como gerente de finanzas en las dos gestiones del clan Leguía en la “U”. También figura Yasir Medina Rivera, yerno de Humberto Leguía. A él le tocó ser gerente de Operaciones y Logística en las dos gestiones de los Leguía en el mencionado club de fútbol.

Otra afortunada es Liliana Aranda Vergaray. Ella no es pariente directo de los “hermanitos” sino sobrina de Yen Vergaray Tunjar. La pusieron como jefa de sistemas en la primera gestión Leguía. Esta familia de administradores se engrosó con Bruno Palomino Pancorvo. Se dice que “Brunito” es yerno de Raúl Leguía, tocándole ser administrador de la sede Campomar en los dos periodos de los Leguía en la “U”, siendo manifiesto el pésimo estado de las instalaciones de dicha sede que convirtió en club privado de barristas y delincuentes.

Pero Solución y Desarrollo Empresarial también se preocupaba por tener operadores mediáticos que tengan buen poder de convencimiento. Esto sucedió porque “El Puma” había demostrado que no tenía mayores argumentos de convencimiento. Es allí que ingresa Edwin Gamboa Pancorbo -otro de los beneficiarios del clan Leguía- como gerente de marketing, y luego es oficializado como productor en GolPerú. Justamente, GolPerú tiene un convenio con la “U” para transmitir sus partidos.

¿Puertas giratorias?

Otro personaje con similares encargos era el otrora reportero Bruno Cavassa Falcone. Estaba muy cerca a los Leguía, pero aún más cerca de Duberlí Rodríguez, en ese entonces presidente del Poder Judicial.

Rodríguez es un hombre conocido como correcto, pero es conocido que era constantemente visitado por Germán Leguía Drago, quien es conocido por sus buenos oficios ante conspicuos personajes del Poder Judicial. Conocidas son las “pichangas” que organizaba “Cocoliche” en el Lolo Fernández y Estadio Monumental con jueces y fiscales de todas las instancias, así como su generosidad con las entradas que les enviaba a dichas autoridades.

Regresando a Cavassa, este funcionario que se hizo conocido en los noventa comiendo cebiche con los futbolistas de entonces -uno de ellos, José Luis Carranza- era un nexo informal para acercarse a jueces que veían demandas de socios y acreedores del club crema o tenían vínculo con los mismos.

Otro personaje del ambiente deportivo que incorporaron a su organización, ha sido el ex futbolista, ex entrenador, ex comentarista y ahora ex gerente deportivo, Jean Ferrari Chiabra, quien publicaba en su cuenta de twitter que trabajaría gratis por la “U”, pero negoció su salida del IPD a cambio de un cuantioso salario y un contrato de dicha entidad del Estado con la ticketera de Raúl Leguía: Ticket Perú.

¿Cómo entender tanto amigo, familiar y operador, si podrían llevarlos al fracaso?

Tal vez el fracaso administrativo y financiero no era importante si había éxito “salarial”. Pero eso no fue suficiente para los angurrientos “Hermanitos”. Necesitaban también contratar a “terceros” como proveedores del club, por servicios sobrevalorados o ficticios.

Es conocido que Corporación Allen S.A.C. cobró más de S/. 350,000 por la supuesta producción de la “Noche Crema” de este año. Sin embargo, esta producción la hizo Pow Sang Sonidos y Luces S.C.R.L., a cambio de tan solo S/. 140,000.00, aunque al final solo les pagaron S/. 100,000.00. Los hinchas recuerdan ese espectáculo, sin mayor brillo ni creatividad.

Hasta podríamos hablar de “servicios fantasmas”. Arko Paisajismo S.A.C. recibió pagos de los Leguía por el supuesto servicio de reparación de camerinos para la Final de Copa Libertadores. Lo mismo sucedió con otros presuntos proveedores que facturaron por servicios de instalación, mantenimiento o reparación en el Estadio Monumental para la Final de Copa Libertadores 2019.

Esto podría engañar a algunos, pero es público que el alquiler del Estadio Monumental se entregó en el estado en el que se encontraba y que la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) fue la que se encargó de poner el recinto deportivo en óptimas condiciones.

 

DOCTOR BAMBA Y PAQUETES

El “hermanito” Raúl Leguía Puente se autonombró gerente general de Universitario de Deportes en el año 2015, a pesar de que no tiene título universitario ni siquiera de Educación Física. Además, no tenía la más mínima experiencia en gestión deportiva.

Gracias a este personaje, la planilla pasó de 140 trabajadores en enero de 2015 a 263 en setiembre de 2016.

Con la asesoría de Germán “Cocoliche” Leguía, se contrataron jugadores de dudosas condiciones deportivas, como el uruguayo Diego Rodríguez. Este defensa llegó como “salvador”, pero solo jugó siete partidos en todo el 2016, porque era lento, poco técnico y de mala ubicación en el campo.

Cobró decenas de miles de dólares. ¿Habrá ido todo a su bolsillo?

Este descuido llegó incluso a contratar al colombiano Juan Pablo Pino, quien llegó como gran refuerzo para terminar admitiendo que tenía problemas de salud.

A ambos se les hizo contratos que terminaron rescindiéndose, con el consecuente pago de penalidades en perjuicio de la U.

La cereza de la torta de los Leguía fue la sanción de la FIFA, por la suma de US$ 30,000.00, por la indebida transferencia del jugador Christofer “Canchita” Gonzales al Colo Colo de Chile.

Finalmente, no se cobró ni un sol cuando Raúl Ruidíaz, Miguel Trauco y Edison Flores se fueron a jugar al extranjero. Fue la generosidad de Edison Flores la que le permitió a la U generar ingresos por la transferencia del jugador al Aalborg de Dinamarca; sin embargo, el clan Leguía se apoderó de cerca de 123,000.00 euros que el club danés le pagó al jugador a través del club.

La falta de proyección al momento de contratar o renovar contratos con los jugadores -muchos de ellos provenientes de sus canteras y que hoy brillan en el extranjero-, que le podían asegurar buenos ingresos a las arcas de la U al momento de sus traspasos, es otro lastre de los “hermanitos” Leguía en Universitario de Deportes.

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